Caja Costarricense del Seguro Social
Crónica de una quiebra anunciada
Oscar Lépiz Villegas
Años 93 a 96- Estudiosos de la Caja advirtieron que nombramientos del gobierno en puestos claves, carencia de autonomía financiera, desfinanciamiento por morosidad del Estado, incompetencia gerencial, descentralización mal manejada, ausencia de planificación y corrupción han llevado a la institución a una crisis que puede terminar en su desaparición si no se adoptan medidas urgentes desde el vértice hasta la base.
04-07-11- Periódico la República: Anuncia quiebra de la Caja. CCSS vive problemas económicos mientras los morosos con la institución suman más de un millón de dólares en deudas.
05-07-11- La Nación: Auditoría Interna de la Caja concluye que el Seguro Social se encuentra “en un alto riesgo financiero. Gerente Financiero asegura que la “Caja no está en quiebra”.
06-07-11- Al Día: Autoridades de la CCSS aceptaron el desbalance financiero de la institución. La situación se agravó porque el Estado le adeuda a la Caja 379.000 millones de colones por cuotas complementarias que debe pagar por trabajadores independientes y privados de libertad, entre otros
13-07-11- Presidenta de la República acepta que la Caja se encamina hacia una seria crisis por falta de dinero, cuyo faltante ya no puede ser cubierto por el sistema actual. Propone creación de una comisión para estudiar situación.
18-07-11- Diputados aprobaron crear comisión para analizar crisis de la Caja.
18-07-11- Organización Panamericana de la Salud (OPS) ratifica delicada situación financiera de la Caja. Asegura que de persistir distorsiones en gastos y crecimiento desordenado arriesga su sostenibilidad.
22-07-11- Primera consecuencia del informe: ex gerente Doryan renunció al ICE.
¿Vendrán otras renuncias más?
No es con migajas de 85 mil millones de colones ni con la creación de comisiones (creo que se han propuesto cuatro), ni con promesas como se puede salvar la Caja, lo que se necesita es una intervención inmediata hecha por gente ajena, pues hay mucho que investigar, desde el vértice hasta las bases.
Se requiere una reestructuración profunda en todos sus niveles y la eliminación de la intromisión político partidista del gobierno y de los partidos políticos en su gestión.
La Caja necesita recuperar su autonomía política y financiera y los objetivos y valores de sus orígenes para recuperarse.
Destaca la OPS que su estudio se limita a un análisis técnico y detallado de la información enviada por la Caja, y que no cuenta con recomendaciones y conclusiones porque así lo pidió su Junta Directiva.
Crisis de la Caja
Que la Caja está al borde de un precipicio y posiblemente en el inicio de su destrucción como sistema de Medicina Social, único en Latinoamérica y orgullo de todos los costarricenses, ya lo había denunciado en un artículo en la Nación, el doctor Juan Jaramillo, ex ministro de Salud en 1993.
Estudiosos de la CCSS han afirmado, y así lo recoge en su trabajo de investigación Alcira Castillo, que lo de la Caja más que una crisis financiera es política -en el sentido amplio-, de administración y dirección, de capacidad gerencial, de actitud hacia el cambio, de previsión y de determinación.
En esa misma línea, críticos afirman, que su situación se reduce a una crisis gerencial en todas sus estructuras y a la existencia de un modelo de administración obsoleto.
Por su parte la Auditoría de esta institución habla de un alto riesgo financiero y de liquidez, enfatizando que está en serios apuros para cubrir costos de atención médica, pues que los ingresos bajan y los gastos suben, produciéndose para finales de año, un faltante de unos 92 mil millones de colones.
En declaraciones a la Nación, Manuel Ugarte, gerente financiero de la Caja en afirmó que ésta pasa por una compleja situación, lo que no significa que esté en quiebra financiera.
Según la presidenta Laura Chinchilla, desde hace varios años, el Seguro de Enfermedad y Maternidad de la Caja se encamina hacia una seria crisis pues sus gastos han venido creciendo a un ritmo superior al de sus ingresos.
Agregó que cualquier solución temporal no hará más que agravar el problema y su situación futura. Coincide con la Auditoría de la Caja al afirmar que la institución tendrá para finales de diciembre un déficit de más de 92 mil millones de colones.
Que la Caja está en crisis y que ésta es política, moral, financiera, y que en ella el Estado es el mayor accionista por su morosidad y por su intromisión, nadie lo duda.
A todas estas de nuncias se une la OPS –destacando- la delicada situación financiera de la Caja y el riesgo de volverse insostenible.
El por qué de la crisis
Lo de la crisis no es nada nuevo, ya estaba anunciada. En los noventas analistas de la Caja señalaron una serie de hechos entre los que destacaron la pérdida de su autonomía política y económica, y la carencia de una directriz coherente a la hora de puntualizar sus prioridades básicas y necesarias para definir los programas y acciones indispensables para resolver con urgencia los problemas que la aquejan.
Subrayaron además el desfinanciamiento causado por la morosidad del Estado y de algunas empresas, la incompetencia gerencial, la corrupción y la pérdida de los objetivos iniciales de la institución. También fallas en diferentes áreas de servicios, inversiones enormes en tecnología médica, como los aceleradores, que no siempre dieron los frutos esperados.
A estas causas de ayer y que hoy se siguen repitiendo, se agregan la compra de servicios médicos a empresas privadas por miles de millones de colones.
Según recientes declaraciones del Ministro de Hacienda, el problema del déficit de la Caja surge de un problema estructural, ya que los gastos crecen más que los ingresos. Si nosotros le damos los 85 mil millones de colones acordados por la Presidenta, no resolvemos los problemas, pues la tendencia del gasto aumenta mucho más rápido que el ingreso.
Ahora resulta –según informaciones recientes- que el gobierno no pagará a la Caja en efectivo, sino con títulos valores negociables, que ésta tendrá que vender en la calle. ¡Pareciera que los recursos que tanto se necesitan no son tan seguros¡
Críticos destacan en esta serie de causas, la intromisión político partidista de éste y otros gobiernos en la gestión de la Caja, mediante el nombramiento de presidentes ejecutivos y cargos directivos de gente de sus partidos, que se convierten en simples lacayos, que defienden sus intereses y no los de la institución.
En cuanto a la descentralización, que en teoría parece buena, muchos afirman, que en distintos centros de salud ésta no funciona, pues cada cual hace lo que le parece y no se valora la experiencia clínica acumulada en otros centros, produciéndose improvisación, pérdida de recursos y esfuerzos, que provocan graves daños en la salud de los pacientes y en el deterioro de instituciones de salud que se convierten en islas.
Una gran cuota de responsabilidad le corresponde a presidentes ejecutivos y miembros de juntas directivas que han permitido que la acumulación de las deudas del Estado y de ciertas empresas, alcancen hoy un aproximado de más de mil millones de colones, que impiden que la Caja brinde un servicio de calidad a los asegurados, entre otras cosas, denuncian expertos.
A todas estas causas se une la OPS –destacando- que la situación de liquidez resulta ser el problema más crítico a resolver.
Agrega que los componentes de remuneraciones básicas (no equivalentes a salarios) (266.092.206 millones de colones), las remuneraciones eventuales (113.690.314 millones de colones), y los incentivos salariales (327.722.445 millones de colones), explican en lo fundamental el crecimiento del gasto corriente de la institución.
Aclaran que el aumento del gasto se debió a un incremento importante de plazas (11mil) y al crecimiento de los salarios nominales y reales; aunque la duda pendiente está en si para esto existió un proceso de planificación y gestión de recursos humanos de todas las gerencias y unidades responsables.
Qué hacer para salvar a la Caja
Muchos opinan que lo primero que tiene que hacerse es una intervención realizada por gente ajena y no por la Junta Directiva, como algunos lo sugirieron.
La solución a corto plazo –señala Manuel Ugarte, su gerente financiero- sería que el gobierno cancele a la entidad, a más tardar en un mes (sus declaraciones fueron hechas el dos de julio) por lo menos 124.258 millones de colones de los 378.951 millones adeudados, debido ano pago de cuotas del Seguro de Enfermedad y Maternidad.
Mientras expertos señalan que el gobierno de la República, en un plazo perentorio fijado por los tribunales, debería cancelar a esta entidad los 378.951millones que adeuda; la presidenta Laura Chinchilla anunció que el gobierno pagaría 85 mil millones de colones de su deuda, recomendando a la Junta Directiva nombrar una comisión especial que proponga soluciones que garanticen su sostenibilidad financiera.
Por su parte funcionarios de la Caja destacan que este abono del gobierno no alcanzaría ni para pagar el déficit acumulado al mes de diciembre, que sería de unos 92 mil millones de colones. El gobierno como deudor debe pagar lo que la institución necesita para salir adelante, no lo que a él se le antoja.
Tanto se preocupa el gobierno por la CCSS que ni si quiera se comporta como deudor responsable, sino que abona lo que le parece, sin importarle las graves consecuencias de esa conducta dolosa.
Siguen las propuestas
Que la Junta Directiva de la Caja ponga todos sus esfuerzos en recuperar los dos billones de colones que le adeudan, el gobierno y diferentes empresas, según lo denunció UNDECA, sindicato de la Caja.
Además se exige que se acabe de una vez por todas con el nombramiento político partidista del presidente ejecutivo y miembros de la Junta Directiva. No se logrará una atención integral a la salud ni se promoverá una atención y humana y efectiva a los pacientes mientras las autoridades de esta gran institución se sigan nombrando a dedo, como premio al trabajo de campañas políticas, dejando de lado su preparación, sus valores y su compromiso con la salud del pueblo costarricense.
Enfatizan usuarios de la Caja, que el asegurado no es un pordiosero, ignorándose que él paga por su atención, y se le trate como un cliente que invierte su dinero donde se le de un trato humano y de calidad, recuperándose así los objetivos con los que nació la Caja.
También se demanda que ésta recupere su autonomía política y financiera y destierre de su seno la incompetencia y la corrupción; y que las Universidades públicas asesoren a la Caja en planificación y en la elaboración de una política coherente que le permita definir sus prioridades básicas, haciendo un manejo eficiente de sus finanzas.
En cuanto al trabajo de los sindicatos existentes en la Caja se pide una actitud vigilante para que denuncien ante quien corresponda cualquier abuso y omisión que ponga en peligro su institucionalidad, y que mediante sus mejores esfuerzos, ideas y trabajo, ayuden a sacar adelante esta institución de salud.
Resumen los estudiosos que la Caja necesita grandes cambios y una restructuración total en todos sus niveles, desde el vértice hasta las bases.
La Caja está sumida en una grave crisis, no está muerta, pero sí muy enferma; puede surgir como el Ave Fénix de sus cenizas si se cumplen las propuestas mencionadas y otras más que propongan expertos y el pueblo en general; y sobre todo, si en bloque todos nos mantenemos vigilantes para que los acuerdos se cumplan.
La responsabilidad es de todos, poderes del Estado, universidades, escuelas, colegios, organizaciones sociales, comunidades cristianas y pueblo en general, pero sobre todo de su Junta Directiva, que tendrá que plantársele al gobierno y empresas privadas deudoras para exigir de inmediato el pago de sus deudas, y garantizar las propuestas de los intervencionistas, y el estudio de las indicaciones señaladas, para priorizarlas y llevarlas a la práctica.
Resumen los estudiosos que la Caja necesita grandes cambios y una restructuración en todos sus niveles, desde el vértice hasta las bases, para seguir funcionando.
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