miércoles, 30 de marzo de 2011

Fumar es un placer que mata

                                             El fumar necesita regulación
Fumar es un placer que mata

                                                                                     Oscar Lépiz Villegas

Fumo porque quiero, porque me encanta, porque es mi decisión, y nadie tiene que decirme cuándo y dónde debo fumar; eso es decisión mía, soy libre.

Si fumo, no necesariamente es por mi decisión, no hay que olvidar lo que decía el filósofo, “yo soy yo y mis circunstancias”: yo soy yo y mi entorno. Es por eso que en mi decisión de fumar puede haber mucha gente implicada, desde mis padres fumadores, mis amigos y compañeros que fuman, mi barra fanática del tabaco y las tabacaleras que con su publicidad plagada de mentiras me engaña; esto por citar solo unos cuantos.

Fumar es un placer que mata

La costumbre de fumar se ha relacionado con el placer, a través de la historia; y hoy los medios de información, en especial, la televisión lo destacan excesivamente, como el motivo fundamental para comprarlo. Casi todos los anuncios conectan el fumado de manera sistemática con el éxito, la valentía y la aventura, presentando al cigarrillo como manifestación de una personalidad atractiva.

El cigarrillo es una droga que mata, y eso no depende de que yo lo crea o no, sino de su contenido. Según informa el Instituto de Alcoholismo y Fármaco Dependencia (IAFA), en nuestro país con 4.5milllones de personas, hay aproximadamente 750 mil fundadores, y cada año mueren unas 3500, unas trece por día, por enfermedades causadas por el consumo de tabaco.

Esta realidad, cuya certeza no depende de que estemos de acuerdo o no con ella, se agrava en el mundo, pues de los 1300 millones de fumadores, mueren cinco millones anualmente y 600 mil solo por el humo del tabaco que respiran.

Hay que salvar vidas, el cigarrillo mata a miles cada año en nuestro país; y a centenares que mueren como fumadores pasivos, que no tendrían que morir.

La regulación del consumo del tabaco, su prohibición en lugares públicos y la publicidad mentirosa de las Tabacaleras debe aprobarse en la Asamblea Legislativa. La Presidenta de la República y los diputados tienen la oportunidad de mostrar al país que les importa la vida de todos los costarricenses, y que la garantía de un ambiente sano para todos, no es un engaño más de nuestra democracia



¿Qué pasa con el Gobierno y la Asamblea?

Lo que debe importar es la vida y su calidad; y todo aquello que la ponga en riesgo y la agreda debe recibir todo el peso de la ley. Tenemos derecho a un ambiente sano y limpio, eso es constitucional.

Confiar en las tabacaleras para enfrentar y reglamentar la adicción al tabaco, es caer ingenuamente en la engaño de una industria mentirosa, fraudulenta y antiética, que se protege en su poder económico para desarrollar y comerciar con ese sucio tráfico de sustancias adictivas que matan.

Es urgente crear “la cultura del no fumar” que respete áreas públicas, bares, restaurantes, lugares de diversión y hogares, entre otros, ya mucha gente también muere por respirar humo de segunda mano. Personas que nunca han fumado mueren de enfisema pulmonar y cáncer en los pulmones, por lo que es necesario llevar esta “nueva cultura hasta los hogares”, donde inocentes mueren por el placer de otros.

Aquí, señora Presidenta y señores Diputadas y Diputados, ustedes pueden enarbolar la bandera de la defensa de la vida, ratificando El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud y hacer ley el proyecto contra el consumo del tabaco, tomando en cuenta, el criterio de médicos y científicos; por supuesto no los pagados por las tabacaleras.

La legislación debe ser muy rigurosa, pues los no fumadores no tienen por qué sufrir el 23% de riesgo de sufrir infarto.

Para el país es un retroceso y un crimen no contar con una ley antitabaco. Con los indicadores de salud que tenemos se esperaría la aprobación una ley muy fuerte; el no aprobarla, es poner la vida de miles y miles de costarricenses, mujeres, hombres, niños, adultos y personas de la tercera edad en manos de la industria tabacalera, que es una industria de muerte.

Según expertos en investigaciones realizadas en más de 50 países que prohibieron el fumado en lugares públicos los infartos se reducen en un 17% durante el primer año después de creada la norma, y en un 36% a los tres años.

Señora Presidenta y señores Diputados y Diputadas, la reducción de infartos en esos países donde se aprobó la norma, fue mayor en jóvenes y fumadores pasivos.

El acceso al tabaco sin regulaciones, la exposición a una publicidad mentirosa y malévola y los esfuerzos limitados por regularlo, son elementos externos que promueven también el hábito de fumar entre los más jóvenes, también niños.

El derecho a la vida y a un ambiente sano y limpio exigen la creación de políticas que sancionen toda la publicidad y el fumado en lugares públicos, por ser un atentado contra la vida. Hay que establecer la publicidad cero del cigarrillo, como prohibición absoluta, pues es una estrategia que funciona, en contra de lo que hacen las tabacaleras, disimulando su mercadeo, patrocinando actividades deportivas y culturales.

No olvidar que el fumar en lugares públicos no solo contamina el aire de los demás, sino que envía el mensaje de que fumar es aceptable.

Tienen la palabra y el poder la Presidenta de la República y las señoras y señores legisladores para ratificar el Convenio y aprobar el proyecto de ley contra el tabaco.

Por qué se fuma

Decía un adolescente, fumo porque me gusta, porque me da placer, porque esa es mi decisión, porque me toman en cuenta, y porque me siento importante, seguro y libre.

En cuanto al infarto y al cáncer y otras enfermedades que dicen causa el cigarrillo ya habrá tiempo para preocuparme, ahora estoy muy joven para inquietarme por esas cosas; de momento estoy muy bien, y además, si siento que me hace daño en cualquier momento lo dejo.

Sí hay algo que me incomoda: si dentro de muchos muchos años caigo enfermo, y el Seguro tiene que invertir en nosotros los fumadores, millones de millones de colones en enfermedades causadas por el tabaco, que ya no tienen cura, pudiendo hacerlo en personas enfermas que sí tienen deseos de vivir, eso de veras me preocupa.

Lo común es que se inicie a fumar en la adolescencia como una muestra de rebeldía contra toda prohibición; o para no ser expulsado de los grupos de amigos o compañeros que fuman; para sentirse adulto, ya que ellos si pueden hacer de todo, también por moda o por presión social.

Algunos dicen que hay tres razones fundamentales por la cuales se fuma: la necesidad de incrementar los sentimientos positivos o de minimizar los negativos; la identificación con el entorno y la adicción sicológica. Como se puede ver los fumadores fuman por motivos diferentes, horas y lugares diferentes, pero siempre hay una o más razones para hacerlo.

Lo del fumado se debe regular, pues los no fumadores tenemos derecho a un ambiente sano, aunque pareciera que esto no se entiende en la Asamblea Legislativa. No porque yo crea que tenga el derecho a fumar, lo pueda hacer dónde quiera.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Libia y la ONU

Invasión a Libia


La ONU vuelve a equivocarse al optar nuevamente por la guerra

Oscar Lépiz Villegas

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas designado para mantener la paz y la seguridad en el mundo, al aprobar la resolución que establece una zona de exclusión aérea sobre Libia y algunas medidas coercitivas, “supuestamente” orientadas a proteger a civiles y áreas pobladas por ellos bajo ataque, votó nuevamente por la guerra, equivocándose.

Según el analista para Rebelión Nelson Roque Valdés esta acelerada resolución (y ésta es la queja de muchos pues no se dio tiempo para el diálogo) discrepa con la inacción y ceguera con las que este Consejo ha actuado en otras crisis internacionales.

La gran pregunta que se hacen muchos es, por qué los destinos de la humanidad tienen que someterse a la decisión de un directorio de países no representativos de toda la comunidad internacional, y que, casi siempre, por no decir siempre, se subordinan a las órdenes de un imperio decadente que busca el conflicto para asegurar sus intereses.

Se pregunta Roque Valdés por que este organismo no se ha pronunciado sobre la represión en otros países, dónde en uno de ellos, Bahrein se dio incluso una intervención militar de países vecinos; y qué decir de la represión militar israelí contra Palestina en Gaza, o de la apropiación y acosamiento contra el pueblo saharaui por Marruecos. Y qué decir de las invasiones y ametrallamientos de civiles en Irak y Afganistán

Las críticas y los llamados al cese del fuego se incrementan cada día, contra esta acelerada y comprometida resolución, hedionda a petróleo.

Resolución apresurada y camuflada

Así califican muchos analistas internacionales esta decisión del Consejo de Seguridad, tomada con cinco abstenciones y 10 votos a favor, bajo la presión de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, y que no le dio el lugar que le correspondía al diálogo.

Según Ángelo del Boca de Il Manifesto, esta resolución, camuflada una vez más de “intervención humanitaria” para proteger a “civiles”, si bien, descarta de momento la invasión por tierra, solo puede imponer la zona de exclusión aérea por bombardeos de “objetivos selectivos” y “operaciones quirúrgicas”; también tiene la posibilidad de nuevas matanzas de civiles, igual que en Irak, Afganistán y antes en los Balcanes. Los daños colaterales (matanzas de civiles) no se pueden evitar, pero sí camuflar.

Para Mario Salazar de Rebelión, la paz no fue una opción para las Naciones Unidas, al autorizar su Consejo de Seguridad una intervención militar, con el pretexto irónico de proteger a los civiles, demarcando una zona de exclusión aérea que rompe los derechos fundamentales que posee cualquier país, de determinación y soberanía, de poder resolver y tomar medidas en sus asuntos internos sin la intervención extranjera.

Lo que más llama la atención de todo esto, son quienes están al frente de este atentado, arrastrando a otros que siempre se dejan convencer.

Impresiona no solo la rapidez con que se tomó la resolución, sino también la velocidad con que países como Francia, Inglaterra y Estados Unidos, por citar solo algunos, la ejecutaron. Analistas internacionales sostienen que se trata de una intervención que vuelve a oler a petróleo y a otros recursos como el gas, muy importantes y necesarios para la Unión Europea y Estados Unidos.

Libia produce cada día un millón seiscientos mil barriles de petróleo y tiene unas reservas estimadas en 42 mil millones de barriles que mantienen funcionando a Europa; y este es un delicioso plato que aquellos no quieren perderse.

Se dice que la primera condición para que un país sea invadido, es tener hidrocarburos o ser zona de paso para éstos.

Y el diálogo

No interesa, lo que sí interesa es proteger y asegurar negocios de invasores, sin importar el costo, sostienen expertos.

Lamentablemente, indica Salazar, la propuesta de diálogo del Presidente Chávez, hasta el momento no ha sido tomada en cuenta por quienes deberían tener protagonismo en la solución del problema.

Willy Meyer eurodiputado de Izquierda Unida de Alemania, enfatiza, que la solución a este conflicto convertido en guerra, está en la presión político-diplomática que emplace a las partes a un alto al fuego verificable por observadores internacionales, y que establezca un calendario para elecciones que permitan al pueblo libio el ejercicio de su autodeterminación, sin tolerar ninguna injerencia militar extranjera.

Por su parte Ángela Merkel, primera ministra alemana se ha decidido por no seguir la estela de militarización del conflicto, negándose a aportar tropas y lamentando la posición del gobierno español que encabeza la opción de la guerra de la crisis libia.

El canciller de Venezuela Nicolás Maduro denunció que los países imperialistas y organismos internacionales como la ONU pretenden aprovecharse del conflicto libio para intervenir y aprovecharse de las riquezas de esta nación africana.

En lugar de conversar y buscar el diálogo, como lo propuso el presidente Chávez, se definen por la intervención militar. Nuestra propuesta de diálogo y de paz la seguimos trabajando con cautela para que el pueblo libio salga airoso de la guerra y para que la paz prevalezca en su nación.

Según parece desprenderse, en los últimos momentos, de palabras del presidente Obama, el camino es el alto al fuego acompañado de una intervención de observadores de la ONU, que busque salvar vidas humanas para asegurar la paz, afirma del Boca.

Agregó que no debemos callar sobre la necesidad de que Gadafi salga realmente de escena, pero desgraciadamente esta oportunidad se ha perdido con la invasión de los aliados.

El ministro indio de Relaciones Exteriores S. M. Krishna pidió el cese de los bombardeos aéreos contra Libia, que podrían golpear a civiles inocentes, ciudadanos extranjeros y misiones diplomáticas.

De última hora la Unión Africana convocó a una reunión para el próximo 25 de marzo en Addis Adeba, con la Liga Árabe, la Organización de la Conferencia Islámica, la Unión Europea y las Naciones Unidas para analizar y buscar soluciones a la crisis libia.

La Unión Africana integrada por Mauritania, Malí, Congo, Sudáfrica y Uganda apeló a la “prudencia” de la comunidad internacional y reclamó “una acción africana urgente” para resolver el conflicto.

Tras la agresión franco, estadounidense, británica contra Libia, un estado independiente y miembro de la ONU, su ministro de Relaciones Exteriores pidió al Consejo de Seguridad una sesión de urgencia, según se anunció en un comunicado de la cancillería.

Héctor Timerman, canciller de Argentina al referirse a la invasión a Libia, destacó, que no se habían agotado los medios diplomáticos disponibles antes de resolver la invasión militar.

Según informes de agencias de noticias, China solicitó el inmediato cese del fuego en Libia y el inicio del diálogo de paz. Por su parte el Presidente de Nicaragua acusó a los Estados Unidos, a la Unión Europea y a la OTAN de querer asesinar al coronel M. Gadafi.

Así mismo Rusia lamenta la operación apresurada en contra de Libia, señalando que para solucionar el conflicto hay que detener las efusiones de sangre y que los libios emprendan el diálogo.

Jefes de gobierno como Hugo Chávez, Evo Morales y Fidel Castro condenaron la invasión aérea de Libia.

El dirigente libio, Muammar Gadafi habló el martes 22 de marzo a una multitud congregada en Trípoli para llamar a la lucha, y se mostró confiado en el triunfo de su régimen, frente a la ofensiva internacional y la campaña rebelde.

Destacó que lograrán la victoria final, y que no se detendrán, los derrotaremos por todos los medios, pues estamos preparados para la lucha, sea corta o larga, informó la Agencia Reuters.

La ONU se equivoca una vez más al optar por la guerra, olvidando que fue creada para fomentar el diálogo y la paz en el planeta tierra. Unos pocos subordinados no pueden decidir el destino de la humanidad. Esta organización debe transformarse.

El camino es el alto al fuego, el diálogo y las elecciones libres, apuntan analistas internacionales.

Algo tenemos que aprender los ticos de todo esto, pues cuando algo anda mal huele ha podrido. Primero, que la vida está por encima de todo y merece todo el respeto, también de los negocios; agotar el diálogo, no despreciarlo, tomando el camino fácil; tener presente que el apresuramiento no es buen consejero, y finalmente no creerle todos los cuentos al tío Sam.

jueves, 10 de marzo de 2011

Frenar el mercado y detener la especulacion

Alza de precios de los alimentos
Frenar el mercado y detener la especulación
                                                                                                Oscar Lépiz Villegas
El problema de los altos precios de los alimentos está en el mercado y su lógica, el cual los ha convertido en una vulgar mercancía globalizada, en un negocio, con el  que se puede especular; mercancía, sometida a precios que suben y bajan, según la ley sagrada de la oferta y la demanda, ante la cual se impone un silencio reverencial sacrificando como siempre a los más pobres, hasta que el dios mercado lo tenga a bien.
El Fondo Monetario Internacional, portavoz del mercado, propone a los gobiernos de naciones pobres concentrase en medidas de protección social que favorezcan a los hambrientos, y eviten que los altos precios de los alimentos se manifiesten en un ajuste monetario o en el alza de otros productos.
Ante esta situación, grave ya en algunos países pobres, el gobierno de Costa Rica no cuenta con ningún plan, según nota publicada en la Nación, y además tiene poco margen y pocos recursos para actuar, según él, debido al serio déficit fiscal, que le imposibilita bajar impuestos a importaciones o colaborar con subsidios.
Algo my importante a tener en cuenta es que los precios suben, no porque haya escasez de alimentos, sino  por la especulación y falsos rumores favorecidos por el mercado y su lógica. Atención que según últimas noticias esos precios seguirán subiendo, debido al “alza del petróleo, causado por la situación de Libia”.
 Escasez de alimentos o especulación
Ante el nuevo record histórico alcanzado por Índice para los  precios de los alimentos que en enero de este año alcanzó los 231 puntos promedio, frente a los 120 del 2007, muchos se preguntan, ¿qué está pasando? ¿Realmente hay escasez de alimentos, o se trata de una movida más de la mano invisible del mercado y su lógica para subir sus precios?
No es cierto que haya escasez de alimentos, los hay y ha habido, incluso en años de crisis. Lo grave y vergonzoso de este problema es que se ha dejado la tarea de llenar los estómagos de la gente, en manos del mercado y su lógica, convirtiéndolos así en una mercancía, en un negocio más, y poniendo en grave peligro la vida las mayorías.
La realidad es que no existe un peligro verdadero de escasez, sin embargo, el mercado en su desesperación por hacer cada vez más dinero a favor de las grandes empresas, actúa como si existiese.
Según declaraciones de la FAO en los últimos diez años no ha habido riesgo de escasez de alimentos, y las reservas actuales  garantizan comida, incluso teniendo actualmente un déficit de 34.4 millones de toneladas.
En una declaración del Parlamento Europeo del pasado mes de enero, relacionada con el alza de los precios de los alimentos, se puede leer que “estos acontecimientos en parte son provocados por los principios básicos del  mercado de la oferta y la demanda, consecuencia en buena medida de la especulación, responsable de casi el 50% de los recientes aumentos”.
Es importante destacar que durante el 2010 se destinó en Estados Unidos, país que cosecha el 40% de la producción mundial del maíz, el 35% de ese grano a la producción del bioetanol como agrocombustible; lo que significa que el 14% del maíz mundial se dedicó a la “alimentación” de carros. En una sociedad consumista, lo que importan son las cosas, los autos y no las personas.
Así que alimentos hay, y  para todos, pero el que decide quiénes comen es el mercado, y eso es lo que estamos permitiendo. ¿Dónde está el estado para poner orden, y decidir qué se debe hacer?


Realidad del problema
Prestigiosos organismos internacionales calcularon que más de 26 millones de personas, sólo en América Latina, podrían caer en la extrema pobreza por el alza de los pecios de los alimentos.
En  relación con Centroamérica se calcula que entre un 15 y un 22% de su población vive en pobreza extrema, y que unos 10 millones de personas se verán afectadas por la crisis alimentaria. Atención Gobierno con los costarricenses pobres.
Información de la Agencia Reuters señala que gobiernos centroamericanos afectados por el alza de los precios de alimentos están recortando aranceles a la importación, congelando precios y concediendo subsidios para tratar de evitar el impacto de esta nueva crisis. ¿También Costa Rica?
Según el Banco Mundial el incremento de precios de los alimentos reaparece como una amenaza al crecimiento y la estabilidad social mundial, arrastrando  cerca de 44 millones de seres humanos a la pobreza.
Asegura el organismo que los precios subieron en un 15% entre octubre del 2010 y enero de este año, incrementándose en un 29% con relación al  año anterior. Robert Zoellick, presidente del banco ratificó que “esta alza de precios está lanzando a millones a la pobreza, especialmente a los más vulnerables, que gastan más de la mitad de sus ingresos en comida”.
Entre los alimentos que han mostrado un aumento particular están el trigo que se ha duplicado en los últimos seis meses, el azúcar con un aumento del 20% y el maíz con un 73%. ¿Qué repercusiones tendrá esto para el país? Por la actitud del gobierno parece que ninguna.
Aconsejó para mitigar los efectos de estos incrementos “la extensión de programas de seguridad alimentaria, la supresión de las restricciones a la importación y la reducción del uso de tecnologías biocombustibles”. Contrario a lo declarado por algunos expertos de relacionar las revueltas en países árabes con estos fenómenos, Zoellick no lo hizo y sí reconoció que no de enfrentarse la crisis alimentaria “ésta podría utilizarse para aumentar la presión sobre sistemas políticos frágiles y sumarse a los motivos de las protestas”. Mientras muchos están preocupados por llenar los tanques de sus vehículos con biocombustibles, millones luchan por llenar sus estómagos, concluyó.
Algunos economistas afirman que estos productos que suben de precio a gran velocidad junto con los terrenos más fértiles comprados por grandes inversionistas para la producción de biocombustibles, se convierten en inmensos negocios, que dejan  así cada vez menos terrenos para la producción de alimentos de primera necesidad.
Agregan que como se ve el problema es grave  y de difícil solución. Sería bueno declarar leyes de carácter mundial que garanticen un uso ético de los alimentos en caso de excedentes de producción.
Para Juan Guahán, analista de Question Latinoamericana el alza de precios y el desempleo son grandes y graves problemas que se encuentran presentes en las actuales rebeliones populares de Túnez, Egipto, Libia y Marruecos, y otros que pueden aumentar esta lista. ¿Costa Rica?
Resalta el analista que en países en crecimiento y en sectores más pobres, entre el 60 y 80% de los ingresos se destinan a la alimentación, mientras que en países desarrollados y los grupos de mayores ingresos la cifra se reduce al 10 y 20%. Es por esto que el incremento en la harina o la leche para las poblaciones de menores recursos puede ser causa de muerte para muchos, especialmente para niños
En los últimos cinco años los, los precios de los alimentos se han incrementado exageradamente, aumentándose en igual proporción el número de los hambrientos, situación que ha llevado a unos cien millones de persona a estado de pobreza extrema.
Lo cierto de todo esto es que siguen siendo los pobres los que se llevan la peor parte, pero esto no debe seguir  así. Los alimentos, y de buena calidad, deben ser también para ellos. Que  esto lo tome en cuenta el Gobierno.
¿Qué pasa en nuestro país?
Sea anuncia  en los medios  incrementos en maíz, trigo, soya, leche y materias primas importadas por el país casi totalmente, y sus efectos ya se sienten. El trigo para hacer nuestro pan de cada día, valía un promedio mensual de $215.64 la tonelada, en enero de este año se valoró en $374.93. Se está a la espera que la empresa Molinos de Costa Rica realice un aumento del 20% en la harina, lo que afectaría las pastas, las galletas y el pan, tocándole al pueblo escarbar en sus bolsillos para “encontrar” algunas monedas más para pagar ese aumento, y a lo mejor, el de otros productos.
Medidas anunciadas por el gobierno para evitar una nueva crisis alimentaria y controlar esa alza de precios están dirigidas a invertir más en tecnología para mejorar la producción. Los ministerios de Agricultura y Economía trabajan conjuntamente para determinar las medidas a tomar en caso de que  los precios de los alimentos básicos se disparen.
Lo cierto es que el Gobierno no cuenta con ningún plan para enfrentar esta situación que ya azota a otros países, y su margen de acción es mínimo, debido al alto déficit que no le permite bajar impuestos a importaciones y a colaborar con  grupos vulnerable con subsidios. Eso es lo que él dice.
El vicepresidente Liberman declaró que habría que ver cuán permanente es el shock, y ver las cosas con cuidado, pues es “mejor pecar de prudentes, porque se pueden crear distorsiones que luego son difíciles de quitar.” ¿De quién depende que ese shock no sea permanente para avisarle?
El ministerio de Economía, según la ministra Antillón lo que hace es mantener un monitoreo sobre los precios de los alimentos; entretanto Gloria Abrahán, ministra de Agricultura explicó que “las políticas deben dirigirse hacia una inversión en tecnología e innovación agrícola para mejorar el rendimiento, no sólo en granos, sino en todos los productos que contribuyan a la seguridad alimentaria.
Por su parte el gerente del Banco Central, Félix Delgado explicó que se mantiene una evaluación permanente de estos acontecimientos para medir su evolución e impacto, y así definir una actuación razonable sin incurrir en grandes costos.
Algunos críticos  han calificado estas propuestas del gobierno de poco serias, insistiendo que lo primario sería luchar por la soberanía alimentaria del país, como prioridad necesaria, correcta y urgente.
El por qué del alza
Para los más simplistas la responsabilidad es de la naturaleza con sus huracanes, inundaciones, sequías y granizadas.  Para muchos economistas la causa principal de estas alzas se encuentra en la política de sectores financieros que le dieron a los alimentos el vulgar trato de mercancía, objeto de especulación. Otros atrapados por una visión economicista  culpan a la oferta y la demanda de esta crisis de los alimentos que está afectando a millones, más allá de los mil millones de hambrientos que padecen hambre todos los días.
Para los analistas Egidio Bruneto y Joao Setedile el asunto es más complicado por lo que enumeran once elementos que causan estos problemas.
Comienzan con el control oligopólico que ejercen unas pocas empresas que imponen precios independientemente del costo real de la producción. Sigue la especulación de grandes inversores en bolsas que han convertido los alimentos en prósperos negocios, seguida por la especulación financiera de grandes bancos que invierten sus capitales volátiles en mercancías agrícolas para protegerse de la crisis mundial.
Otros elementos que agregan son el elevado costo de transformación de millones de toneladas de cereales en proteína animal, terminando parte importante de la producción de vegetales alimentando animales. La privatización de servicios públicos, como el agua y la electricidad usados en agricultura, que terminan en manos de transnacionales, lo que repercute en el incremento de costos en el precio final.
Le siguen las legislaciones ambientales de sanidad y patentes aprobadas por gobiernos neoliberales, como consecuencias de los TLC, que favorecen el control oligopólico de empresas transnacionales sobre la mayoría de productos agrícolas,  y que tienen el poder de imponer precios; la Ley general de la OMC, que a partir de 1944 transformó los alimentos en mercancías, y la propiedad privada de  las semillas transgénicas  en manos de transnacionales.
Finalmente los grupos de capitalistas y de grandes empresas que emigraron al hemisferio sur que se apoderaron de recursos, como, el agua, tierras y reservas de maderas, expulsando a las poblaciones nativas e imponiendo la regla general del capitalismo. El último elemento es la globalización de los precios de los alimentos que desestima el costo real de la producción e impone un precio mundial controlado por las grandes empresas.
Algunos expertos agregan como causa de mayor peso el incremento exponencial de la clase media mundial, sobre todo en países como la India y China, lo que ha acelerado la demanda y consumo de alimentos y el incremento de precios.
El suizo Jean Ziegler, ex relator de la ONU para el Derecho de la Alimentación, sostiene, que los agrocombustibles pueden ser un crimen contra la humanidad, ya que para producirlos se dedica tierras y alimentos para alimentar vehículos, sacándole la comida de la boca al pueblo. Destaca que solo para producir cinco litros de etanol se requieren 230 kilos de maíz, cantidad suficiente para alimentar a un niño durante un año.
¿Qué hacer?
Lo que debe privar es el derecho a la vida y a la alimentación, y no el mercado y su lógica.
La prioridad deben ser las personas, las mayorías, el pueblo, los más vulnerables, los niños, los ancianos y las mujeres, y esto no debe entrar en los cálculos económicos. La economía debe estar al servicio del pueblo.
Aquí es donde se requiere una acción fuerte y decidida del Gobierno; el mercado hay que ordenarlo y ponerlo a raya. Hay que asegurar la soberanía y seguridad alimentaria, como primacía necesaria, correcta y urgente. Esto significa que nuestro país debe desarrollar las condiciones para producir en nuestros campos los alimentos necesarios, garantizando así energía saludable para la alimentación y reproducción de la vida, exportando el excedente e importando lo que está más allá de la canasta básica.
Por supuesto que no tiene ningún sentido ni valor lo que están  haciendo las transnacionales; convertir el planeta tierra en un único y gigantesco supermercado a base de soya y maíz transgénicos.
El Gobierno, con la ayuda de todos y por supuesto con  la valiosa colaboración de las Universidades públicas y privadas, lo que tiene que hacer, entre otras cosas, es regular el mercado y frenar la especulación. Simultáneamente podrá enfocarse en la creación de programas de protección social que ayuden a los más pobres, fijando medidas monetarias que minimicen el  impacto de los precios, así como ir estableciendo políticas que garanticen la soberanía y seguridad alimentaria para toda la nación, entre otras cosas. Pero lo primero, lo vital es la regulación del mercado y la detención de la especulación.