miércoles, 30 de marzo de 2011

Fumar es un placer que mata

                                             El fumar necesita regulación
Fumar es un placer que mata

                                                                                     Oscar Lépiz Villegas

Fumo porque quiero, porque me encanta, porque es mi decisión, y nadie tiene que decirme cuándo y dónde debo fumar; eso es decisión mía, soy libre.

Si fumo, no necesariamente es por mi decisión, no hay que olvidar lo que decía el filósofo, “yo soy yo y mis circunstancias”: yo soy yo y mi entorno. Es por eso que en mi decisión de fumar puede haber mucha gente implicada, desde mis padres fumadores, mis amigos y compañeros que fuman, mi barra fanática del tabaco y las tabacaleras que con su publicidad plagada de mentiras me engaña; esto por citar solo unos cuantos.

Fumar es un placer que mata

La costumbre de fumar se ha relacionado con el placer, a través de la historia; y hoy los medios de información, en especial, la televisión lo destacan excesivamente, como el motivo fundamental para comprarlo. Casi todos los anuncios conectan el fumado de manera sistemática con el éxito, la valentía y la aventura, presentando al cigarrillo como manifestación de una personalidad atractiva.

El cigarrillo es una droga que mata, y eso no depende de que yo lo crea o no, sino de su contenido. Según informa el Instituto de Alcoholismo y Fármaco Dependencia (IAFA), en nuestro país con 4.5milllones de personas, hay aproximadamente 750 mil fundadores, y cada año mueren unas 3500, unas trece por día, por enfermedades causadas por el consumo de tabaco.

Esta realidad, cuya certeza no depende de que estemos de acuerdo o no con ella, se agrava en el mundo, pues de los 1300 millones de fumadores, mueren cinco millones anualmente y 600 mil solo por el humo del tabaco que respiran.

Hay que salvar vidas, el cigarrillo mata a miles cada año en nuestro país; y a centenares que mueren como fumadores pasivos, que no tendrían que morir.

La regulación del consumo del tabaco, su prohibición en lugares públicos y la publicidad mentirosa de las Tabacaleras debe aprobarse en la Asamblea Legislativa. La Presidenta de la República y los diputados tienen la oportunidad de mostrar al país que les importa la vida de todos los costarricenses, y que la garantía de un ambiente sano para todos, no es un engaño más de nuestra democracia



¿Qué pasa con el Gobierno y la Asamblea?

Lo que debe importar es la vida y su calidad; y todo aquello que la ponga en riesgo y la agreda debe recibir todo el peso de la ley. Tenemos derecho a un ambiente sano y limpio, eso es constitucional.

Confiar en las tabacaleras para enfrentar y reglamentar la adicción al tabaco, es caer ingenuamente en la engaño de una industria mentirosa, fraudulenta y antiética, que se protege en su poder económico para desarrollar y comerciar con ese sucio tráfico de sustancias adictivas que matan.

Es urgente crear “la cultura del no fumar” que respete áreas públicas, bares, restaurantes, lugares de diversión y hogares, entre otros, ya mucha gente también muere por respirar humo de segunda mano. Personas que nunca han fumado mueren de enfisema pulmonar y cáncer en los pulmones, por lo que es necesario llevar esta “nueva cultura hasta los hogares”, donde inocentes mueren por el placer de otros.

Aquí, señora Presidenta y señores Diputadas y Diputados, ustedes pueden enarbolar la bandera de la defensa de la vida, ratificando El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud y hacer ley el proyecto contra el consumo del tabaco, tomando en cuenta, el criterio de médicos y científicos; por supuesto no los pagados por las tabacaleras.

La legislación debe ser muy rigurosa, pues los no fumadores no tienen por qué sufrir el 23% de riesgo de sufrir infarto.

Para el país es un retroceso y un crimen no contar con una ley antitabaco. Con los indicadores de salud que tenemos se esperaría la aprobación una ley muy fuerte; el no aprobarla, es poner la vida de miles y miles de costarricenses, mujeres, hombres, niños, adultos y personas de la tercera edad en manos de la industria tabacalera, que es una industria de muerte.

Según expertos en investigaciones realizadas en más de 50 países que prohibieron el fumado en lugares públicos los infartos se reducen en un 17% durante el primer año después de creada la norma, y en un 36% a los tres años.

Señora Presidenta y señores Diputados y Diputadas, la reducción de infartos en esos países donde se aprobó la norma, fue mayor en jóvenes y fumadores pasivos.

El acceso al tabaco sin regulaciones, la exposición a una publicidad mentirosa y malévola y los esfuerzos limitados por regularlo, son elementos externos que promueven también el hábito de fumar entre los más jóvenes, también niños.

El derecho a la vida y a un ambiente sano y limpio exigen la creación de políticas que sancionen toda la publicidad y el fumado en lugares públicos, por ser un atentado contra la vida. Hay que establecer la publicidad cero del cigarrillo, como prohibición absoluta, pues es una estrategia que funciona, en contra de lo que hacen las tabacaleras, disimulando su mercadeo, patrocinando actividades deportivas y culturales.

No olvidar que el fumar en lugares públicos no solo contamina el aire de los demás, sino que envía el mensaje de que fumar es aceptable.

Tienen la palabra y el poder la Presidenta de la República y las señoras y señores legisladores para ratificar el Convenio y aprobar el proyecto de ley contra el tabaco.

Por qué se fuma

Decía un adolescente, fumo porque me gusta, porque me da placer, porque esa es mi decisión, porque me toman en cuenta, y porque me siento importante, seguro y libre.

En cuanto al infarto y al cáncer y otras enfermedades que dicen causa el cigarrillo ya habrá tiempo para preocuparme, ahora estoy muy joven para inquietarme por esas cosas; de momento estoy muy bien, y además, si siento que me hace daño en cualquier momento lo dejo.

Sí hay algo que me incomoda: si dentro de muchos muchos años caigo enfermo, y el Seguro tiene que invertir en nosotros los fumadores, millones de millones de colones en enfermedades causadas por el tabaco, que ya no tienen cura, pudiendo hacerlo en personas enfermas que sí tienen deseos de vivir, eso de veras me preocupa.

Lo común es que se inicie a fumar en la adolescencia como una muestra de rebeldía contra toda prohibición; o para no ser expulsado de los grupos de amigos o compañeros que fuman; para sentirse adulto, ya que ellos si pueden hacer de todo, también por moda o por presión social.

Algunos dicen que hay tres razones fundamentales por la cuales se fuma: la necesidad de incrementar los sentimientos positivos o de minimizar los negativos; la identificación con el entorno y la adicción sicológica. Como se puede ver los fumadores fuman por motivos diferentes, horas y lugares diferentes, pero siempre hay una o más razones para hacerlo.

Lo del fumado se debe regular, pues los no fumadores tenemos derecho a un ambiente sano, aunque pareciera que esto no se entiende en la Asamblea Legislativa. No porque yo crea que tenga el derecho a fumar, lo pueda hacer dónde quiera.

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