Según informes de la ONU
Centenares de niños
asesinados por aviones estadounidenses en Afganistán
Oscar Lépiz Villegas
“Estoy convencido de que la matanza
bajo el manto de la guerra no es otra
que un acto de asesinato”
Albert Einstein
Mientras en Boston muere un niño de ocho años en la clausura
de la Maratón, en Afganistán, centenares de niños de todas las edades son
asesinados por ataques de aviones estadounidenses.
Las transnacionales de la información llenaron el mundo y las
mentes de la gente con los detalles de aquel atentado, mientras apenas
mencionaron la masacre en aquel país
asiático.
El 15 de abril Estados Unidos lloró y condenó la muerte de
aquel niño, pero poco ha llorado por los niños asesinados por pilotos de sus
fuerzas aéreas.
Importante que nos preguntemos: ¿Cuál ha sido nuestro
comportamiento ante aquella matanza en
el país asiático?
Guerra inhumana
Con la “Operación Libertad duradera”, el 7 de octubre del
2001, fuerzas militares de los Estados Unidos iniciaron una más de sus
detestables e inhumanas guerras en
Afganistán, llenando este país, uno de los más pobres del planeta tierra, con
destrucción, dolor y muerte de gente inocente.
Esta invasión y ocupación se emprende -según voceros del Pentágono- como respuesta a los atentados y muertes del
11 de abril del 2001, con el fin de encontrar y juzgar a Osama bin Laden y
otros dirigentes de Al Qaeda, y derrocar al régimen Talibán que les daba apoyo
y refugio. En esta guerra liderada por
EEUU con la cooperación de países aliados participaron unos 28 mil militares.
Ésta actitud consecuencia de la política guerrerista de
George Bush no hace distinción entre organismos terroristas y naciones o
gobiernos que les brindan asilo.
Más tarde esta guerra se fortaleció con la operación Fuerza
Internacional de Asistencia para la Seguridad, creada por las Naciones Unidas y
liderada por la OTAN (Organización del Atlántico Norte), que contó con unos 64500
soldados de 42 países.
La verdad es que se contaba con recursos suficientes,
humanos, materiales y de última tecnología que han facilitado la destrucción de
un país y el asesinato de miles de civiles inocentes, incluidos niños, jóvenes
y adultos mayores.
Niños asesinados
La OTAN en un comunicado reciente admitió haber matado dos
niños por error, al confundirlos con insurgentes. ¿A cuántos habrán matado en
casi once años de guerra, confundiéndolos con terroristas?
En otras ocasiones no los confunden pero los siguen matando,
apoyándose sobre todo en la moral. En ese sentido James S. Robbins, profesor de
Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de la Defensa –afirmó-
que “cualquier muerte de civiles ocasionada por las bombas aliadas son muertes
involuntarias”.
Agregó que EEUU utiliza instrumentos y medios humanos para
bombardear regularmente hasta la muerte a civiles afganos, destacando que la
campaña aérea aliada está demostrando lo moral que puede ser una guerra.
Por su parte la ONU culpó a Estados Unidos (08-02-20013) por
haber matado a cientos de niños en operaciones realizadas por su aviación. Este
organismo está alarmado por la ausencia de importantes medidas preventivas por
parte de aquel país, y por el uso indiscriminado de la fuerza en sus ataques.
El Comité de los Derechos Humanos del Niño de la ONU resaltó
que la cantidad de muertes infantiles causadas por efectivos de Estados Unidos
se duplicó entre el 2010 y el 2011, a pesar de que Washington informó de
descenso de muertos en los dos últimos años.
Muertos “valiosos” que
son noticia
¿Qué hace que unos muertos sean noticia y otros no? ¿Por qué
el niño muerto en Boston impresiona y destaca más en los medios que los niños
asesinados en Afganistán?
Expertos se preguntan, ¿por qué los medios occidentales,
incluidos los nuestros, parecieran tomar partido con sus publicaciones en favor de Estados Unidos?
Lo cierto es que el dolor y el llanto por niños y civiles
muertos no tienen color ni nacionalidad. Es justo y humano llorar y lamentarse
por la muerte de un niño y los adultos heridos en Boston. Pero también sería
humano que los que han llorado y se han dolido por aquella tragedia, también
condenen y se solidaricen con la muerte injusta de los cientos de niños
afganos.
Esa guerra inhumana conducida por EEUU y apadrinada por el
Consejo de Seguridad de la ONU, aparte de los niños asesinados, heridos y
torturados, ha dejado a más de 20 mil civiles afganos muertos, muchos de ellos
papás, abuelos y hermanos.
El periodista Luís Arce Borja del Bolpress ha sintetizado
toda esta tragedia, esta situación de muerte, señalando que “la vida y la
muerte tienen diferente dimensión, importancia en el mundo capitalista. La revalorización del ser
humano es una aberración originada por la perversión enajenante del sistema
imperialista”.
Arce destacó que los responsables de todas estas muertes por
parte de las fuerzas armadas no siempre rinden cuentas, ni atienden las quejas
de los familiares de las víctimas.
En ese sentido especialistas de la ONU enfatizaron en la
protección que Estados Unidos debe garantizar
a los civiles, especialmente a los menores, evitando las muertes en sus
ataques.
Quisiera terminar esta nota, cuyo énfasis ha sido el
asesinato de centenares de niños afganos por ataques de aviones norteamericanos
y la muerte del niño de Boston, resultado de un ataque terrorista, con un comentario
maquiavélico de Florentino Portero, analista del Grupo de estudios
estratégicos: “los ataques realizados por aviones no tripulados (Minidrones)
equipados con misiles y dirigidos desde Tampa (Florida), siempre fueron
precisos y su capacidad de matar constituyó una revolución en asuntos
militares”.
Ante este comentario, es importante que nos preguntemos, ¿en
manos de quien dejamos la vida y el futuro de nuestro planeta tierra, nuestra
casa común?