La Patria que soñé
Oscar Lépiz Villegas
Soñé que podía soñar. Soñé sueños de libertad, de justicia, de solidaridad y de equidad. Soñé entonces con una patria nueva, diferente, con un proyecto de país, con políticos diferentes, que anteponían los intereses del pueblo a los intereses de sus partidos.
Soñé también que los sindicatos, cada uno con su propia identidad, se unían y trabajaban en torno a aquel proyecto buscando lo mejor para los trabajadores y para el pueblo; lo mismo hacían los distintos grupos religiosos, comprometidos en un trabajo ecuménico, trabajaban por el bien de sus comunidades y de la nación, inspirándose y fortaleciéndose con las enseñanzas y valores de sus orígenes.
En el sueño soplaban vientos de cambio por todo el país, despojando a los ciudadanos, niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad e instituciones de prejuicios, egoísmos, indiferencias y programaciones. Todos colaboraban para que aquel proyecto se hiciera realidad, gobierno, poderes, familia, comunidades cristianas, escuelas y colegios, universidades y distintos grupos sociales. Costa Rica realmente era un país unido.
Las instituciones y por supuesto la Patria se rejuvenecían y se comprometían con entusiasmo con aquel proyecto de país, que tenía como eje fundamental a la personas humana, su cuidado y su desarrollo, sobre todo, de los más débiles y vulnerables.
Proyecto de país
En realidad no teníamos ningún proyecto de país, no sabíamos hacia dónde íbamos. Dábamos golpes al aire. Habíamos olvidado que solo caminando se hace camino. Propuestas e iniciativas de trabajo las había por todas partes, sin rumbo, dispersas y sin ninguna coordinación.
Alguien por ahí quería hacer de Costa Rica un país del primer mundo firmando tratados de “libre” comercio, en situaciones de desventaja con los países desarrollados. Se pensaba que entre más tratados se firmaran, más desarrollados íbamos a ser. Los empresarios llamaron la atención al Ejecutivo para que cesara esa carrera.
Otros abriéndose a las corrientes privatizadoras en boga, hablaban de privatizar puertos, concesionar carreteras, abriendo instituciones como el ICE a la competencia, sin preguntarnos siquiera, cuál era el país que queríamos.
Omar Dengo hubiera dicho que ese proyecto había que soñarlo, quererlo y construirlo. ¿Cómo nos imaginamos, cómo queremos que sea la Costa Rica de nuestros sueños?
Algunos ya la imaginaban como un país desarrollado, con grandes autopistas, lleno de rascacielos, con mega puertos, interconectado de norte a sur y de este a oeste por trenes modernos; y por qué no, con equipos de futbol del primer nivel, para que el nuevo estadio nacional tuviera sentido.
Otros pensaban en un país con excelentes planes de desarrollo en armonía con el ambiente, con ciudadanos responsables, jóvenes libres, pensantes y creativos, fruto de un nuevo sistema educativo personalizado, no centrado en exámenes, con profesores bien formados producto de universidades serias y académicamente excelentes. Un país que brinda a su población servicios públicos de primera: agua, educación, salud, electricidad y telecomunicaciones.
No faltaba quienes pensaban en una nación con ciudades con un desarrollo urbano ordenado, con excelente servicio de buses y de trenes. Un país con una verdadera democracia, no simplemente electoral, como lo es hasta el momento; sino con una democracia económica y social, donde el pueblo realmente tomaba decisiones.
¿Será este el país que queremos? ¿Hacia dónde estamos permitiendo que nos lleven nuestros dirigentes? Nos quejamos de la situación actual, pero los dejamos hacer.
¿Por qué se dice que es urgente tener un proyecto de país? Es necesario saber hacia dónde queremos llegar. Tener un panorama claro de nuestras necesidades y capacidades. Saber cuál es el país que queremos, para no desperdiciar nuestros recursos, nuestro tiempo, nuestros talentos.
En nuestra nación lo bueno, lo que nos puede llevar adelante se entraba y se frena, pues todo tiene color de partido. Se defiende lo indefendible y se destruye lo que realmente vale la pena.
Urgen principios y valores comunes que nos ayuden a salir de la postración social, ecológica, económica y política en que estamos. Hay cosas que remediar, pero ordenadamente, con fin: la corrupción, la inseguridad, la delincuencia, el caos vial, mal estado de caminos de calles y carreteras, pobreza, niños en las calles, prostitución infantil, desempleo; una Caja del Seguro débil, con las mismas colas de siempre en consulta externa, citas, operaciones; comunidades sin agua; un sistema educativo deficiente sin calidad; universidades que no convencen, que no pesan en el país; ciudades sin hidrantes a pesar del impuesto cobrado, y, en general, un pueblo dividido, haciéndole el juego a los políticos.
¿En qué nos ayudará tener un proyecto de país?, se preguntan los más interesados. Los expertos responden, en principio, para saber hacia dónde vamos, qué buscamos y con qué contamos; para dejar de dar golpes al vacío, para terminar con el desperdicio de recursos y para darnos cuenta que si seguimos desunidos y divididos, nada podemos hacer.
Llama la atención la opinión de un experto al afirmar que no habrá proyecto de país si no hay una memoria colectiva que permita superar las fallas, abusos, omisiones y equivocaciones en el campo de la ética (verdad y justicia en el cumplimiento de los derechos humanos, sobre todo de los excluidos), en el ámbito socioeconómico (superar las desigualdades) y en el político (buscar el bien común).
Tendrá que ser un proyecto de país que beneficie a todos a través de un crecimiento sostenido y un reparto equitativo de la riqueza; que propicie el desarrollo de la nación que queremos, donde la paz que anhelamos sea fruto de la justicia, del respeto de los derechos de todos.
Un proyecto que promueva la productividad, el trabajo digno y bien remunerado, así como la seguridad económica para todos. Además un proyecto que exija y comprometa a las autoridades políticas a administrar la riqueza del país con justicia, para que toda la comunidad nacional pueda cubrir sus necesidades básicas.
Un proyecto que propicie la vivienda digna para los que no la tienen, suficiente oferta de bienes de consumo, buenos servicios públicos (agua, salud, transporte, educación, entre otros) para toda la comunidad nacional.
Los especialistas de las universidades públicas y privadas están llamados a prestar un gran servicio a la Patria nueva, colaborando en la construcción e implementación de este proyecto.
Políticos patriotas
En el sueño pude ver a nuevos políticos con un solo norte, buscar el bien de la Patria, trabajando juntos con el pueblo para hacer realidad aquel proyecto.
Políticos con una nueva visión de partido. El partido para la Patria y no la Patria para el partido. Comprendían muy bien que los partidos políticos existían para el bien del país, y no éste para satisfacer sus intereses.
En la Asamblea Legislativa, en los ministerios y en el Poder Ejecutivo, todo era novedad, todo era diferente, todos cumplían con entusiasmo sus funciones trabajando y aportando lo mejor de sí mismos para el bienestar del pueblo.
El comportamiento y la actitud de los diputados eran diferentes, asistían con puntualidad a las sesiones, escuchando con atención las propuestas de sus compañeros, sin importar de qué partido eran. Había que verlos haciendo propuestas para mejorar los proyectos. Todos tenían muy claro que habían sido elegidos para atender las necesidades del pueblo, para asegurar, mediante la discusión y aprobación de proyectos de ley, el desarrollo del país y la perfección de la democracia.
El país iba cambiando, se iba desarrollando, el trabajo conjunto de los ciudadanos, de los políticos, de los grupos religiosos y de los integrantes de las distintas organizaciones hacía realidad aquel proyecto.
Costa Rica se estaba superando, estábamos creciendo, éramos un pueblo unido, alegre, con calidad de vida, nos estábamos desarrollando en armonía y respeto con el ambiente.
Desperté, el sueño se había disipado. Ahí estaba mi país, con su realidad, con sus políticos desgastados, con sus pobres, sus niños en las calles, sus drogadictos y alcohólicos pidiendo una monedita, sus niños y jóvenes, en su mayoría, aburridos saliendo apresuradamente de escuelas y colegios … y todo lo demás.
La patria nos necesita a todos, hombres y mujeres libres y responsables, con nuevas actitudes, unidos, con lo poco o mucho que cada uno pueda aportar, para construir el país que todos soñamos y queremos.
La Patria que soñé
Oscar Lépiz Villegas
Soñé que podía soñar. Soñé sueños de libertad, de justicia, de solidaridad y de equidad. Soñé entonces con una patria nueva, diferente, con un proyecto de país, con políticos diferentes, que anteponían los intereses del pueblo a los intereses de sus partidos.
Soñé también que los sindicatos, cada uno con su propia identidad, se unían y trabajaban en torno a aquel proyecto buscando lo mejor para los trabajadores y para el pueblo; lo mismo hacían los distintos grupos religiosos, comprometidos en un trabajo ecuménico, trabajaban por el bien de sus comunidades y de la nación, inspirándose y fortaleciéndose con las enseñanzas y valores de sus orígenes.
En el sueño soplaban vientos de cambio por todo el país, despojando a los ciudadanos, niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad e instituciones de prejuicios, egoísmos, indiferencias y programaciones. Todos colaboraban para que aquel proyecto se hiciera realidad, gobierno, poderes, familia, comunidades cristianas, escuelas y colegios, universidades y distintos grupos sociales. Costa Rica realmente era un país unido.
Las instituciones y por supuesto la Patria se rejuvenecían y se comprometían con entusiasmo con aquel proyecto de país, que tenía como eje fundamental a la personas humana, su cuidado y su desarrollo, sobre todo, de los más débiles y vulnerables.
Proyecto de país
En realidad no teníamos ningún proyecto de país, no sabíamos hacia dónde íbamos. Dábamos golpes al aire. Habíamos olvidado que solo caminando se hace camino. Propuestas e iniciativas de trabajo las había por todas partes, sin rumbo, dispersas y sin ninguna coordinación.
Alguien por ahí quería hacer de Costa Rica un país del primer mundo firmando tratados de “libre” comercio, en situaciones de desventaja con los países desarrollados. Se pensaba que entre más tratados se firmaran, más desarrollados íbamos a ser. Los empresarios llamaron la atención al Ejecutivo para que cesara esa carrera.
Otros abriéndose a las corrientes privatizadoras en boga, hablaban de privatizar puertos, concesionar carreteras, abriendo instituciones como el ICE a la competencia, sin preguntarnos siquiera, cuál era el país que queríamos.
Omar Dengo hubiera dicho que ese proyecto había que soñarlo, quererlo y construirlo. ¿Cómo nos imaginamos, cómo queremos que sea la Costa Rica de nuestros sueños?
Algunos ya la imaginaban como un país desarrollado, con grandes autopistas, lleno de rascacielos, con mega puertos, interconectado de norte a sur y de este a oeste por trenes modernos; y por qué no, con equipos de futbol del primer nivel, para que el nuevo estadio nacional tuviera sentido.
Otros pensaban en un país con excelentes planes de desarrollo en armonía con el ambiente, con ciudadanos responsables, jóvenes libres, pensantes y creativos, fruto de un nuevo sistema educativo personalizado, no centrado en exámenes, con profesores bien formados producto de universidades serias y académicamente excelentes. Un país que brinda a su población servicios públicos de primera: agua, educación, salud, electricidad y telecomunicaciones.
No faltaba quienes pensaban en una nación con ciudades con un desarrollo urbano ordenado, con excelente servicio de buses y de trenes. Un país con una verdadera democracia, no simplemente electoral, como lo es hasta el momento; sino con una democracia económica y social, donde el pueblo realmente tomaba decisiones.
¿Será este el país que queremos? ¿Hacia dónde estamos permitiendo que nos lleven nuestros dirigentes? Nos quejamos de la situación actual, pero los dejamos hacer.
¿Por qué se dice que es urgente tener un proyecto de país? Es necesario saber hacia dónde queremos llegar. Tener un panorama claro de nuestras necesidades y capacidades. Saber cuál es el país que queremos, para no desperdiciar nuestros recursos, nuestro tiempo, nuestros talentos.
En nuestra nación lo bueno, lo que nos puede llevar adelante se entraba y se frena, pues todo tiene color de partido. Se defiende lo indefendible y se destruye lo que realmente vale la pena.
Urgen principios y valores comunes que nos ayuden a salir de la postración social, ecológica, económica y política en que estamos. Hay cosas que remediar, pero ordenadamente, con fin: la corrupción, la inseguridad, la delincuencia, el caos vial, mal estado de caminos de calles y carreteras, pobreza, niños en las calles, prostitución infantil, desempleo; una Caja del Seguro débil, con las mismas colas de siempre en consulta externa, citas, operaciones; comunidades sin agua; un sistema educativo deficiente sin calidad; universidades que no convencen, que no pesan en el país; ciudades sin hidrantes a pesar del impuesto cobrado, y, en general, un pueblo dividido, haciéndole el juego a los políticos.
¿En qué nos ayudará tener un proyecto de país?, se preguntan los más interesados. Los expertos responden, en principio, para saber hacia dónde vamos, qué buscamos y con qué contamos; para dejar de dar golpes al vacío, para terminar con el desperdicio de recursos y para darnos cuenta que si seguimos desunidos y divididos, nada podemos hacer.
Llama la atención la opinión de un experto al afirmar que no habrá proyecto de país si no hay una memoria colectiva que permita superar las fallas, abusos, omisiones y equivocaciones en el campo de la ética (verdad y justicia en el cumplimiento de los derechos humanos, sobre todo de los excluidos), en el ámbito socioeconómico (superar las desigualdades) y en el político (buscar el bien común).
Tendrá que ser un proyecto de país que beneficie a todos a través de un crecimiento sostenido y un reparto equitativo de la riqueza; que propicie el desarrollo de la nación que queremos, donde la paz que anhelamos sea fruto de la justicia, del respeto de los derechos de todos.
Un proyecto que promueva la productividad, el trabajo digno y bien remunerado, así como la seguridad económica para todos. Además un proyecto que exija y comprometa a las autoridades políticas a administrar la riqueza del país con justicia, para que toda la comunidad nacional pueda cubrir sus necesidades básicas.
Un proyecto que propicie la vivienda digna para los que no la tienen, suficiente oferta de bienes de consumo, buenos servicios públicos (agua, salud, transporte, educación, entre otros) para toda la comunidad nacional.
Los especialistas de las universidades públicas y privadas están llamados a prestar un gran servicio a la Patria nueva, colaborando en la construcción e implementación de este proyecto.
Políticos patriotas
En el sueño pude ver a nuevos políticos con un solo norte, buscar el bien de la Patria, trabajando juntos con el pueblo para hacer realidad aquel proyecto.
Políticos con una nueva visión de partido. El partido para la Patria y no la Patria para el partido. Comprendían muy bien que los partidos políticos existían para el bien del país, y no éste para satisfacer sus intereses.
En la Asamblea Legislativa, en los ministerios y en el Poder Ejecutivo, todo era novedad, todo era diferente, todos cumplían con entusiasmo sus funciones trabajando y aportando lo mejor de sí mismos para el bienestar del pueblo.
El comportamiento y la actitud de los diputados eran diferentes, asistían con puntualidad a las sesiones, escuchando con atención las propuestas de sus compañeros, sin importar de qué partido eran. Había que verlos haciendo propuestas para mejorar los proyectos. Todos tenían muy claro que habían sido elegidos para atender las necesidades del pueblo, para asegurar, mediante la discusión y aprobación de proyectos de ley, el desarrollo del país y la perfección de la democracia.
El país iba cambiando, se iba desarrollando, el trabajo conjunto de los ciudadanos, de los políticos, de los grupos religiosos y de los integrantes de las distintas organizaciones hacía realidad aquel proyecto.
Costa Rica se estaba superando, estábamos creciendo, éramos un pueblo unido, alegre, con calidad de vida, nos estábamos desarrollando en armonía y respeto con el ambiente.
Desperté, el sueño se había disipado. Ahí estaba mi país, con su realidad, con sus políticos desgastados, con sus pobres, sus niños en las calles, sus drogadictos y alcohólicos pidiendo una monedita, sus niños y jóvenes, en su mayoría, aburridos saliendo apresuradamente de escuelas y colegios … y todo lo demás.
La patria nos necesita a todos, hombres y mujeres libres y responsables, con nuevas actitudes, unidos, con lo poco o mucho que cada uno pueda aportar, para construir el país que todos soñamos y queremos.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
crisis catastrófica mundial
Queridos amigos y amigas. Quiero compartir con todos ustedes este artículo que encontré en Rebelion.org. Creo que es importante que conozcamos la opinión de expertos sobre la otra cara de la crisis global que vivimos, y también escuchar otras propuestas de solución.
Que lo leamos sin prejuicios, recordando que nadie tiene el monopolio de la verdad.
Oscar Lépiz Villegas
El nuevo libro de Isabel Rauber aborda las búsquedas de una nueva civilización
Dos pasos adelante, uno atrás
István Mészáros
Rebelión
Publicado por Editorial Vadell, Caracas. Puede adquirirse en: http://www.vadellhermanos.com/html/novedades.asp
Dos pasos adelante, uno atrás está prologado por István Mészáros, cuyas reflexiones se exponen a continuación:
"Trataron de negar, hasta el último minuto incluso, la más remota posibilidad de una crisis estructural fundamental del orden de reproducción establecido por el capital. Se esperaba que todos creyéramos que “el mercado siempre se encarga de todo”. Se suponía que los problemas cíclicos periódicos sólo iban a “mejorar la eficiencia del mercado” para beneficio de todos, y así asegurar la dominación del sistema capitalista para siempre.
Sin embargo, a pesar de todos los consuelos preconcebidos, el mercado falló en aquello de “ocuparse de todo”. Al contrario, una masiva crisis financiera global explotó, empujando al Estado capitalista a intervenir en la economía del mundo –contradiciendo directamente los tradicionales principios propagandísticos del idealizado “mercado libre” del “sistema privado de empresas”- con la astronómica cifra de trillones de dólares inyectados a bancos catastróficamente defectuosos y a otras enormes empresas en bancarrota, incluyendo las gigantescas compañías de autos americanas.
Algunas “personificaciones ideológicas del capital”, como los editores de la revista semanal mas influyente en ese campo, The economist, gritaron alto en la portada de su publicación: “Salven el sistema”. Y, para estar seguros, las autoridades estatales en cada uno de los principales países capitalistas hicieron todo lo que estaba en su poder para salvar, tanto como pudieran, al sistema. Y, como era de esperar, hemos sido testigos una vez más de la cínica “nacionalización” de la quiebra capitalista.
Pero incluso, tras la multi-trillonaria inyección de dólares de las operaciones de rescate estatales a la economía mundial capitalista generadoras de endeudamientos crónicos en todos lados, a ser pagados de alguna manera en el futuro- los problemas se resisten a ser resueltos. De hecho empeoran aún más porque las graves determinaciones estructurales subyacentes y las contradicciones de la crisis global son evitadas como las plagas. Las acciones de recuperación están permitidas estrictamente con el propósito de manipular los síntomas, pero se les prohíbe ocuparse de las causas de su empeoramiento.
Al mismo tiempo incontables millones de trabajadores son expulsados del “mercado laboral” para reconstituir mediante las miopes e irracionales prácticas de los llamados “ajustes de plantilla” la inhumana “racionalidad” de la cancerosa expansión del capital a cualquier costo. Esto debe ser perseguido según el orden socioeconómico establecido incluso si eso significa automáticamente ignorar la verdad elemental que las grandes masas de trabajadores que son despedidos para una producción rentable, se necesitan también para un consumo rentable.
De esta manera la producción de despilfarro y destructividad toma ahora una triple dirección:
1. En el mundo de la producción industrial capitalista y de las finanzas especulativas-aventureras, así como
2. en la intensificación del dominio militar, con su inaudita devastación de los recursos materiales y humanos, incluyendo la desvergonzada imposición de nuevas guerras imperialistas en nombre de la “democracia” y la “libertad”, y
3. literalmente, la base natural vital de nuestra propia existencia, es directamente atacada por la devastadora invasión del capital en el mundo natural en el cual los seres humanos deben sobrevivir o perecer.
De acuerdo con esto, dadas las condiciones de nuestra crisis global cada vez más profunda, no es exagerado afirmar que la supervivencia misma de la humanidad se está volviendo el principal dilema de nuestros tiempos.
La pregunta es entonces: ¿Qué se puede hacer al respecto y cómo?
Obviamente, en contraste con la perpetuación del capital firmemente enraizado y los intereses jerárquicos creados cumplidos, sólo una aproximación radicalmente socialista puede prometer algunas respuestas viables e históricamente sustentables a tan urgentes preguntas. Esto significa una aproximación basada en un apasionado compromiso con los objetivos humanos de un futuro mejor y basada al mismo tiempo también en una evaluación crítica del pasado. En otras palabras, los principios orientadores de una crítica no comprometida con el orden social reproductivo del capital debe ser combinada con las potencialidades creativas de la auto-crítica atendiendo no solo a las razones emanadas de los fracasos del pasado sino también a las tentaciones desviacionistas de la cotidianidad.
Como Isabel Rauber lo define y aclara en este texto, la perspectiva histórica del orden social al que debemos apuntar radica en la constitución consciente de una sociedad horizontal, creada sobre una base totalmente equitativa. El orden social capitalista es jerárquico en todo sentido, y como tal, es incorregible. Esto es por causa del modo en que operan las funciones de reproducción del metabolismo social del capital, que debido a sus más recónditas determinaciones sólo puede funcionar sobre la base del divorcio total de las funciones de control de producción y distribución de los individuos trabajadores cuyo papel se reduce a ejecutar las órdenes que les llegan desde arriba.
Consecuentemente, la abogada “ruptura y superación del dominio del capital” un requerimiento clave explicitado en el subtítulo de este libro es factible sólo restituyendo a los individuos sociales el control total sobre su actividad vital, superando la inhumana alienación y la irracionalidad fetichista que caracteriza el orden existente. Así, la gran tarea organizativa y creativa de la transformación radical que necesitamos es concebible sólo si es procurada “desde abajo”, a través de la participación más activa de las grandes masas del pueblo.
Una sociedad horizontal puede por lo tanto calificar para sus principales y definitorias características solamente si realmente tiene éxito en organizar y realizar su decisión vital haciendo procesos consistentemente, desde abajo, elaborando al mismo tiempo las formas y modalidades de coordinación a través de las cuales semejante principio orientador anti jerárquico puede abrazar los procesos vitales no sólo de relativamente pequeñas comunidades sino del todo social.
El título Dos pasos adelante, uno atrás denota que Isabel Rauber no se hace ilusiones, ni nada por el estilo, sobre una rápida solución a estos problemas, como fue erróneamente sugerido en proyecciones vanguardistas sectarias y mecanicistas en el pasado. Ella deja muy claro a lo largo de su libro que tenemos que enfrentar un cambio civilizatorio fundamental, requiriendo una larga transición desde el orden existente hacia uno que puede ser constituido en el presente y el futuro por la gran mayoría del pueblo.
A este respecto, el punto de partida necesario es la indefinida y positivamente sustentable relación entre los seres humanos y la naturaleza. En este vital sentido:
“La vida, más que la razón, nos convoca a abrir paso a las nuevas concepciones acerca del progreso, el bienestar social e individual, y a re-pensar estos temas en función de la armonía/equilibrio ser humano-naturaleza, asumiendo que la sobrevivencia humana es inseparable de la naturaleza. Es la vida –y no la economía , la que ocupa en esta concepción la órbita central articuladora de un nuevo modo de construcción y organización del metabolismo social, económico, político, cultural, conjugadamente con la practica universal de una nueva ética de convivencia humana en su reencuentro con la naturaleza.”
Esta es la base natural y social sobre la cual debe ser lograda la transición radical al nuevo orden social, sin importar cuán difícil pueda ser el proceso de reestructurar el marco de trabajo estructural jerárquico establecido por el capital. Pues un proceso transformador cualitativo de esta magnitud requiere de una dedicación consciente del pueblo a esta histórica tarea. Así es como Isabel Rauber lo plantea:
“La transición nace en las entrañas mismas del capitalismo, pero no espontáneamente (de un modo “natural”) ni por acumulación de reformas parciales; requiere de un articulado e integral proceso consciente. …la lucha contra la lógica del capital necesita ir articulada a la construcción de la lógica horizontal liberadora, revolucionaria, parte del proceso de construcción de la (nueva) sociedad horizontal. Requiere de la voluntad y la participación organizada y crecientemente consciente de todos los actores sociales y políticos cuya actividad cuestionadora forja el proceso mismo.”
Al mismo tiempo Rauber insiste también, y correctamente, que este proceso de reestructurar nuestro modo de reproducción social jerárquico e inamovible debe empezar ahora mismo, en vez de “esperar el momento y las circunstancias favorables”.
Igualmente, ella subraya repetidamente en el libro que es absolutamente necesario emprender una revalorización crítica de las experiencias socialistas del siglo XX en pos de una solución positiva a los problemas a enfrentar en el futuro. Esta reevaluación debe incluir la simultánea constitución de una práctica política más viable y la reorientación de los actores militantes de nuestro tiempo:
“Una nueva concepción de la política y la acción política demanda también de un nuevo tipo de militante, con una lógica que modifique de raíz lo que hasta ahora se suponía era su “razón de ser” y actuar. … Se trata de una militancia consecuente con las propuestas que levanta, impuesta de que los desafíos socio-transformadores no son tarea de élites mesiánicas, sino que reclaman la participación protagónica plena de las mayorías conscientes.”
Y, para resaltar la relevancia del proceso transformador tal como se revela en diferentes partes de América Latina, ella cita las palabras de Joao Pedro Stédile, uno de los líderes profundamente comprometidos del Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), un movimiento innovador y en todo sentido verdaderamente basado en las masas:
“Necesitamos colocar nuestras energías para ir hacia donde el pueblo vive y trabaja, y organizarlo. (...) Sin organizar al pueblo no se va a ningún lugar, y muchas veces [parte de la militancia] se ilusiona con eternas reuniones de cúpula o meros discursos explicativos acerca de la coyuntura.”
Los cambios que se prevé surjan y se consoliden en el curso de este desarrollo, están indudablemente llamados a ser fundamentales. Pero precisamente por esa razón, tales cambios pueden ser logrados con éxito solamente si el nuevo orden reproductivo social en su proceso de construcción por las grandes masas del pueblo es –y se mantiene- positivamente horizontal tanto en sus partes constituyentes como en su cohesión general. Y eso es factible solamente si la transición cualitativa reestructuradora requerida tiene lugar desde abajo, constituyendo conscientemente “desde los seres humanos concretos” el actor colectivo de la transformación revolucionaria sobre una base totalmente equitativa, y también si retiene una igualdad sustantiva como principio seminal regulativo del nuevo modo de reproducción metabólica social habitual.
De esta manera la dimensión política vital del proceso transformador está estrechamente integrada con la dimensión social y cultural de la vida cotidiana de la gente. Para citar algunos de los pasajes del libro de Isabel Rauber:
“Esta transición tiene entre sus tareas centrales la construcción de poder político cultural popular desde abajo, simultáneamente herramienta y camino para la construcción del actor colectivo, la fuerza social revolucionaria del cambio y su organización política, impulsado por la participación democrática de los pueblos, y cohesionado inicialmente mediante definiciones programáticas estratégicas que orienten y contribuyan a hacer confluir y enlazar los procesos de lucha y transformación que nacen en los ámbitos comunitarios locales con los que tienen lugar en otras dimensiones y ámbitos. …Por tanto, toda revolución social desde abajo (radical) tiene como centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una sociedad concreta en un momento histórico determinado; de ahí que sea imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y profundidad multidimensional e intercultural. Esta complejidad del proceso es parte sustantiva, característica de las revoluciones desde abajo , creadas y protagonizadas por los pueblos. Tales son las revoluciones sociales del siglo XXI.”
Entretanto, los cantos de sirena para “salvar el sistema”, proclamados a los cuatro vientos por las personificaciones ideológicas del capital, van a sonar más alto, mientras las contradicciones del orden establecido reafirman su carácter destructivo con creciente intensidad. El reto histórico de transformación radical está por lo tanto haciéndose más urgente cada día. El libro de Isabel Rauber Dos pasos adelante, uno atrás, en manos del lector, es una contribución muy importante a encontrarse con él."
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Que lo leamos sin prejuicios, recordando que nadie tiene el monopolio de la verdad.
Oscar Lépiz Villegas
El nuevo libro de Isabel Rauber aborda las búsquedas de una nueva civilización
Dos pasos adelante, uno atrás
István Mészáros
Rebelión
Publicado por Editorial Vadell, Caracas. Puede adquirirse en: http://www.vadellhermanos.com/html/novedades.asp
Dos pasos adelante, uno atrás está prologado por István Mészáros, cuyas reflexiones se exponen a continuación:
"Trataron de negar, hasta el último minuto incluso, la más remota posibilidad de una crisis estructural fundamental del orden de reproducción establecido por el capital. Se esperaba que todos creyéramos que “el mercado siempre se encarga de todo”. Se suponía que los problemas cíclicos periódicos sólo iban a “mejorar la eficiencia del mercado” para beneficio de todos, y así asegurar la dominación del sistema capitalista para siempre.
Sin embargo, a pesar de todos los consuelos preconcebidos, el mercado falló en aquello de “ocuparse de todo”. Al contrario, una masiva crisis financiera global explotó, empujando al Estado capitalista a intervenir en la economía del mundo –contradiciendo directamente los tradicionales principios propagandísticos del idealizado “mercado libre” del “sistema privado de empresas”- con la astronómica cifra de trillones de dólares inyectados a bancos catastróficamente defectuosos y a otras enormes empresas en bancarrota, incluyendo las gigantescas compañías de autos americanas.
Algunas “personificaciones ideológicas del capital”, como los editores de la revista semanal mas influyente en ese campo, The economist, gritaron alto en la portada de su publicación: “Salven el sistema”. Y, para estar seguros, las autoridades estatales en cada uno de los principales países capitalistas hicieron todo lo que estaba en su poder para salvar, tanto como pudieran, al sistema. Y, como era de esperar, hemos sido testigos una vez más de la cínica “nacionalización” de la quiebra capitalista.
Pero incluso, tras la multi-trillonaria inyección de dólares de las operaciones de rescate estatales a la economía mundial capitalista generadoras de endeudamientos crónicos en todos lados, a ser pagados de alguna manera en el futuro- los problemas se resisten a ser resueltos. De hecho empeoran aún más porque las graves determinaciones estructurales subyacentes y las contradicciones de la crisis global son evitadas como las plagas. Las acciones de recuperación están permitidas estrictamente con el propósito de manipular los síntomas, pero se les prohíbe ocuparse de las causas de su empeoramiento.
Al mismo tiempo incontables millones de trabajadores son expulsados del “mercado laboral” para reconstituir mediante las miopes e irracionales prácticas de los llamados “ajustes de plantilla” la inhumana “racionalidad” de la cancerosa expansión del capital a cualquier costo. Esto debe ser perseguido según el orden socioeconómico establecido incluso si eso significa automáticamente ignorar la verdad elemental que las grandes masas de trabajadores que son despedidos para una producción rentable, se necesitan también para un consumo rentable.
De esta manera la producción de despilfarro y destructividad toma ahora una triple dirección:
1. En el mundo de la producción industrial capitalista y de las finanzas especulativas-aventureras, así como
2. en la intensificación del dominio militar, con su inaudita devastación de los recursos materiales y humanos, incluyendo la desvergonzada imposición de nuevas guerras imperialistas en nombre de la “democracia” y la “libertad”, y
3. literalmente, la base natural vital de nuestra propia existencia, es directamente atacada por la devastadora invasión del capital en el mundo natural en el cual los seres humanos deben sobrevivir o perecer.
De acuerdo con esto, dadas las condiciones de nuestra crisis global cada vez más profunda, no es exagerado afirmar que la supervivencia misma de la humanidad se está volviendo el principal dilema de nuestros tiempos.
La pregunta es entonces: ¿Qué se puede hacer al respecto y cómo?
Obviamente, en contraste con la perpetuación del capital firmemente enraizado y los intereses jerárquicos creados cumplidos, sólo una aproximación radicalmente socialista puede prometer algunas respuestas viables e históricamente sustentables a tan urgentes preguntas. Esto significa una aproximación basada en un apasionado compromiso con los objetivos humanos de un futuro mejor y basada al mismo tiempo también en una evaluación crítica del pasado. En otras palabras, los principios orientadores de una crítica no comprometida con el orden social reproductivo del capital debe ser combinada con las potencialidades creativas de la auto-crítica atendiendo no solo a las razones emanadas de los fracasos del pasado sino también a las tentaciones desviacionistas de la cotidianidad.
Como Isabel Rauber lo define y aclara en este texto, la perspectiva histórica del orden social al que debemos apuntar radica en la constitución consciente de una sociedad horizontal, creada sobre una base totalmente equitativa. El orden social capitalista es jerárquico en todo sentido, y como tal, es incorregible. Esto es por causa del modo en que operan las funciones de reproducción del metabolismo social del capital, que debido a sus más recónditas determinaciones sólo puede funcionar sobre la base del divorcio total de las funciones de control de producción y distribución de los individuos trabajadores cuyo papel se reduce a ejecutar las órdenes que les llegan desde arriba.
Consecuentemente, la abogada “ruptura y superación del dominio del capital” un requerimiento clave explicitado en el subtítulo de este libro es factible sólo restituyendo a los individuos sociales el control total sobre su actividad vital, superando la inhumana alienación y la irracionalidad fetichista que caracteriza el orden existente. Así, la gran tarea organizativa y creativa de la transformación radical que necesitamos es concebible sólo si es procurada “desde abajo”, a través de la participación más activa de las grandes masas del pueblo.
Una sociedad horizontal puede por lo tanto calificar para sus principales y definitorias características solamente si realmente tiene éxito en organizar y realizar su decisión vital haciendo procesos consistentemente, desde abajo, elaborando al mismo tiempo las formas y modalidades de coordinación a través de las cuales semejante principio orientador anti jerárquico puede abrazar los procesos vitales no sólo de relativamente pequeñas comunidades sino del todo social.
El título Dos pasos adelante, uno atrás denota que Isabel Rauber no se hace ilusiones, ni nada por el estilo, sobre una rápida solución a estos problemas, como fue erróneamente sugerido en proyecciones vanguardistas sectarias y mecanicistas en el pasado. Ella deja muy claro a lo largo de su libro que tenemos que enfrentar un cambio civilizatorio fundamental, requiriendo una larga transición desde el orden existente hacia uno que puede ser constituido en el presente y el futuro por la gran mayoría del pueblo.
A este respecto, el punto de partida necesario es la indefinida y positivamente sustentable relación entre los seres humanos y la naturaleza. En este vital sentido:
“La vida, más que la razón, nos convoca a abrir paso a las nuevas concepciones acerca del progreso, el bienestar social e individual, y a re-pensar estos temas en función de la armonía/equilibrio ser humano-naturaleza, asumiendo que la sobrevivencia humana es inseparable de la naturaleza. Es la vida –y no la economía , la que ocupa en esta concepción la órbita central articuladora de un nuevo modo de construcción y organización del metabolismo social, económico, político, cultural, conjugadamente con la practica universal de una nueva ética de convivencia humana en su reencuentro con la naturaleza.”
Esta es la base natural y social sobre la cual debe ser lograda la transición radical al nuevo orden social, sin importar cuán difícil pueda ser el proceso de reestructurar el marco de trabajo estructural jerárquico establecido por el capital. Pues un proceso transformador cualitativo de esta magnitud requiere de una dedicación consciente del pueblo a esta histórica tarea. Así es como Isabel Rauber lo plantea:
“La transición nace en las entrañas mismas del capitalismo, pero no espontáneamente (de un modo “natural”) ni por acumulación de reformas parciales; requiere de un articulado e integral proceso consciente. …la lucha contra la lógica del capital necesita ir articulada a la construcción de la lógica horizontal liberadora, revolucionaria, parte del proceso de construcción de la (nueva) sociedad horizontal. Requiere de la voluntad y la participación organizada y crecientemente consciente de todos los actores sociales y políticos cuya actividad cuestionadora forja el proceso mismo.”
Al mismo tiempo Rauber insiste también, y correctamente, que este proceso de reestructurar nuestro modo de reproducción social jerárquico e inamovible debe empezar ahora mismo, en vez de “esperar el momento y las circunstancias favorables”.
Igualmente, ella subraya repetidamente en el libro que es absolutamente necesario emprender una revalorización crítica de las experiencias socialistas del siglo XX en pos de una solución positiva a los problemas a enfrentar en el futuro. Esta reevaluación debe incluir la simultánea constitución de una práctica política más viable y la reorientación de los actores militantes de nuestro tiempo:
“Una nueva concepción de la política y la acción política demanda también de un nuevo tipo de militante, con una lógica que modifique de raíz lo que hasta ahora se suponía era su “razón de ser” y actuar. … Se trata de una militancia consecuente con las propuestas que levanta, impuesta de que los desafíos socio-transformadores no son tarea de élites mesiánicas, sino que reclaman la participación protagónica plena de las mayorías conscientes.”
Y, para resaltar la relevancia del proceso transformador tal como se revela en diferentes partes de América Latina, ella cita las palabras de Joao Pedro Stédile, uno de los líderes profundamente comprometidos del Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), un movimiento innovador y en todo sentido verdaderamente basado en las masas:
“Necesitamos colocar nuestras energías para ir hacia donde el pueblo vive y trabaja, y organizarlo. (...) Sin organizar al pueblo no se va a ningún lugar, y muchas veces [parte de la militancia] se ilusiona con eternas reuniones de cúpula o meros discursos explicativos acerca de la coyuntura.”
Los cambios que se prevé surjan y se consoliden en el curso de este desarrollo, están indudablemente llamados a ser fundamentales. Pero precisamente por esa razón, tales cambios pueden ser logrados con éxito solamente si el nuevo orden reproductivo social en su proceso de construcción por las grandes masas del pueblo es –y se mantiene- positivamente horizontal tanto en sus partes constituyentes como en su cohesión general. Y eso es factible solamente si la transición cualitativa reestructuradora requerida tiene lugar desde abajo, constituyendo conscientemente “desde los seres humanos concretos” el actor colectivo de la transformación revolucionaria sobre una base totalmente equitativa, y también si retiene una igualdad sustantiva como principio seminal regulativo del nuevo modo de reproducción metabólica social habitual.
De esta manera la dimensión política vital del proceso transformador está estrechamente integrada con la dimensión social y cultural de la vida cotidiana de la gente. Para citar algunos de los pasajes del libro de Isabel Rauber:
“Esta transición tiene entre sus tareas centrales la construcción de poder político cultural popular desde abajo, simultáneamente herramienta y camino para la construcción del actor colectivo, la fuerza social revolucionaria del cambio y su organización política, impulsado por la participación democrática de los pueblos, y cohesionado inicialmente mediante definiciones programáticas estratégicas que orienten y contribuyan a hacer confluir y enlazar los procesos de lucha y transformación que nacen en los ámbitos comunitarios locales con los que tienen lugar en otras dimensiones y ámbitos. …Por tanto, toda revolución social desde abajo (radical) tiene como centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una sociedad concreta en un momento histórico determinado; de ahí que sea imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y profundidad multidimensional e intercultural. Esta complejidad del proceso es parte sustantiva, característica de las revoluciones desde abajo , creadas y protagonizadas por los pueblos. Tales son las revoluciones sociales del siglo XXI.”
Entretanto, los cantos de sirena para “salvar el sistema”, proclamados a los cuatro vientos por las personificaciones ideológicas del capital, van a sonar más alto, mientras las contradicciones del orden establecido reafirman su carácter destructivo con creciente intensidad. El reto histórico de transformación radical está por lo tanto haciéndose más urgente cada día. El libro de Isabel Rauber Dos pasos adelante, uno atrás, en manos del lector, es una contribución muy importante a encontrarse con él."
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
viernes, 15 de octubre de 2010
Via Caldera
Vía a Caldera: una burla, un engaño y un abuso
Oscar Lépiz Villegas
Soñábamos una carretera de cuatro o más carriles con bahías para paradas de buses, donde personas de todas las edades esperarían gozosas su llegada hablando animadamente de lo bien que el gobierno había invertido sus impuestos; soñábamos una vía con puentes peatonales, por donde los niños cruzarían alegres la pista, pues su vida estaría segura, y porque más rápido iban a llegar a la escuela.
Una pista con un diseño de vía inteligente y seguro que permitiría a los choferes conducir sus autos, buses y tráilers con seguridad, sin miedo a los peligrosos taludes con sus cortes verticales, ni a los derrumbes que amenazarían sus vidas con la caída de enormes piedras y ríos de lodo.
En fin soñábamos una autopista donde la gente importara, lo mismo sus vidas, sus derechos e ilusiones. Verificamos esas fallas en el contrato de Concesión y todo eso y más estaba previsto.
Fallaron los responsables de fiscalizar y vigilar el cumplimiento y construcción de la obra. Falló la concesionaria Autopistas del Sol.
Todos lamentamos el engaño del que hemos sido víctimas por una empresa española, que no ha perdido sus resabios de colonialista, que piensa que puede hacer lo que hicieron sus antepasados con estos pueblos conquistados, avasallados y humillados con su violencia y prepotencia, ejercidas en nombre de la cruz y de la espada.
Lamentamos el irrespeto a nuestros derechos y condenamos el habérsele permitido cobrar peajes indebidos por obras sin terminar, que atentan contra nuestro derecho a la vida y nuestra seguridad; y que sigue cobrando por tramos que no pertenecen al diseño de la vía porque ya existían (Sabana Ciudad Colón), y de otros que sí se construyeron pero que no están en uso a causa de derrumbes y hundimiento y levantamiento del asfalto.
La autopista Ciudad Colón-Caldera ha sido un fiasco, un engaño, un atropello y un abuso, por la inoperancia tanto de parte del gobierno, la CGR, el CNC, su secretará técnica y la concesionaria, acusan expertos.
Esperábamos una autopista y nos entregaron un mamarracho.
Fallaron los fiscalizadores
Todavía se escuchan las quejas y lamentos de mucha gente humilde, profesional y política, que en foros, medios de comunicación y reuniones denunciaban la ausencia de fiscalización y el incumplimiento de compromisos de la CGR, el CNC, su secretaría técnica y el ejecutivo en general.
Medios de comunicación, radiales, escritos y televisivos siguen denunciando la falta de capacidad institucional para fiscalizar el contrato y los abusos en la construcción de la carretera San José Caldera.
Participantes en foro programado por la Asamblea Legislativa pidieron la intervención de la CGR por la forma cómo el Estado ha manejado la concesión a Caldera, y por la falta de controles de parte de las entidades responsables del cumplimiento de normas y compromisos, como también de la concesionaria de la concesionaria.
La gran pregunta que se hacen muchos es, por qué si a la CGR por ley le corresponde el control superior de la hacienda pública y ser rector del sistema de fiscalización, no ha investigado los numerosos incumplimientos del contrato de concesión de la vía a Caldera por parte de Autopistas del Sol.
El defensor adjunto de los habitantes, Luís Gerardo. Fallas pidió a la CGR explicar lo que ha hecho sobre el caso Caldera, pues en el foro legislativo, se cuestionó su ausencia en la fiscalización de esa obra.
EL ex ministro de Obras Públicas, Rodolfo Méndez Mata, señaló en el foro que en el asunto de la vía a Caldera La Contraloría no ha hecho nada, ante los problemas de deslizamientos y los informes que sobre otras hallas rindieron el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, el Colegio de Geólogos y algunos ambientalistas.
Otros asistentes a los foros preguntaban, dónde estaban los integrantes del CNC y de su secretaría técnica encargados de velar, inspeccionar y controlar el desarrollo de las concesiones; cuando autopistas del Sol incumplía sus compromisos y engañaba al país entregando una obra inconclusa para su inauguración y cobrando peajes por tramos llenos de fallas e inhabilitados.
Ante esta situación Fallas agregó que el país debe plantearse seriamente este asunto de la fiscalización si se quiere seguir utilizando la figura de la concesión.
En esa misma línea Méndez Mata denunció, que en estos momentos, en Costa Rica, sería temerario entregar una nueva obra pública en concesión, si no se confirma antes la capacidad del CNC, para manejar proyectos como el de la vía a Caldera.
En estos momentos la credibilidad, capacidad y voluntad de fiscalización y control de parte de las entidades públicas respectivas en el país están en tela de duda.
Ocho meses después de inaugurada la vía Caldera, que aún no estaba terminada, pero que el presidente de entonces tenía mucha prisa en inaugurar, la CGR señaló una serie de problemas en la construcción de la vía.
Entre los problemas y errores señaló el asunto de los taludes, derrumbes, obras inconclusas y eliminación de otros trabajos contemplados en el contrato, como puentes peatonales y bahías para paradas de autobuses.
Declaró que investiga posibles consecuencias civiles y penales para los responsables en los asuntos denunciados, tanto del Estado como de la concesionaria. Vamos a esperar el resultado de esas investigaciones.
Concejo Nacional de Concesiones Francisco Jiménez, ministro del MOTP Fernando Herrero, ministro de Hacienda Laura Alfaro, ministra de Planificación Rodrigo Bolaños, presidente ejecutivo del BCCR Saúl Ruíz, representante de la Federación de Colegios Profesionales Federico A. Baltodano, representante de las Cámaras Empresariales Geovanny Villalobos representante de Confederaciones sindicales, solidaristas y cooperativistas |
Lluvia de quejas
Desde fallas en el diseño, laderas de cortes verticales, derrumbes, caídas de agua y de grandes rocas, y hundimientos en la vía, obras inconclusas, eliminación de otras contempladas en el contrato, como puentes peatonales y bahías, hasta graves denuncias relacionadas con la ausencia de fiscalización y control, lo que le permitía a la concesionaria, hacer de las suyas, enumeraron expertos. Incluso la presidenta de la república, Laura Chinchilla indicó que el esquema de concesión en el país, no ha sido exitoso.
En el editorial de Telenoticias del 22 de setiembre se habla de burlas, de peligros por derrumbes, resquebrajamiento del asfalto, aparición de grandes caídas de agua sobre la carretera, lo mismo que de piedras.
Se agrega que siempre que se irrespeta el contrato se hace en beneficio de Autopistas del Sol y en perjuicio de los usuarios.
Agrega que no se puede seguir permitiendo que nuestros niños sigan cruzando la vía, exponiendo su vida, porque no hay puentes peatonales
Concluyó la editorialista pidiendo al Ministro de Transportes y a la Señora presidenta Laura Chinchilla cerrar la carretera hasta que de verdad esté lista.
Cabe también resaltar entre las quejas, el hundimiento de la vía en el kilómetro 47, que según el director de la Escuela de Geología de la UCR, Rolando Mora, era previsible y podía descubrirse a simple vista.
Comisión especial
La Asamblea Legislativa creó una comisión que investigará las concesiones, la cual, revisará su Ley, las fallas denunciadas relacionadas con la fiscalización y control de contratos y obras, así como a los funcionarios involucrados en la negociación de proyectos y obras, entre otras cosas.
Víctor Emilio Granados, presidente de la comisión, declaró al Semanario Universidad, que analizarán todo el esquema de concesiones y las actuaciones de los que tienen que vigilar la legalidad de los contratos, incluida la CGR.
Recordó que aunque los resultados no son vinculantes si contienen una fuerza moral y política bastante importante.
Por su parte el diputado Luís Fishman, dijo, que la comisión buscará encontrar ciertos acuerdos sobre quiénes son los que están detrás de estos asuntos. "Son las mismas personas, con los mismos negocios, los mismos intereses, y los mismos bufetes", apuntó.
La Asamblea tomó carta en el asunto a solicitud de diversos sectores sociales y políticos, ante el incumplimiento de los concesionarios y la pasividad de quienes por ley tienen la responsabilidad de fiscalizar y controlar las obras concesionadas, agregó el Semanario.
No causó sorpresa la crítica del editorial de la Nación del 22 de setiembre sobre la creación de la comisión, acusándola de estrechez de miras y de oscuridad de objetivos, corriendo el riesgo de transformarse en un espectáculo político, mal orientado y poco constructivo.
El editorialista acusó a sus miembros de subestimar el informe de la CGR sobre las concesiones, al no tomarlo en cuenta, como punto de partida de su investigación.
Confiamos en que el trabajo a realizar por los diputados miembros de la comisión ayude a aclarar todo este asunto y que todo lo que van a hacer redunde en bien del pueblo costarricense.
Nos preguntábamos en qué habían parado las declaraciones de la presidenta Chinchilla, sobre la investigación de los posibles responsables en este asunto de la vía a Caldera.
Sorprendió lo señalado por el Semanario Universidad (6-12 octubre) donde estudiosos señalan que la investigación de la Presidenta la hará una comisión propuesta por directivos de la CNC. Como dijo el ex diputado Mario Quiroz, esto es como poner al zorro a cuidar gallinas.
Solo esto nos faltaba, los funcionarios que se pedía investigar, como había prometido Doña Laura, serán parte de la comisión investigadora. Esto se divulgó en medios de comunicación. ¿Qué podrá salir de aquí, doña Laura? ¿En qué parará todo este fallido proceso de la concesión de la vía a Caldera?
En un afán de justificar lo injustificable, el ex presidente Oscar Arias, responsable de la inauguración de la vía, señala, en una nota aparecida en la Nación del 09 de setiembre (6A), que un presidente no puede saber si el diseño de una obra está bien; eso es asunto de ingenieros y de la CGR.
Señor Presidente, entonces para qué Ministro de Obras Públicas, para qué asesores. ¿Usted no consulta?
No estamos contra la concesión, que quede claro. Creemos que la concesión puede ser un buen recurso para construir obras que el país no puede financiar, sobre todo en infraestructura. Por ejemplo las carreteras a Heredia y Alajuela intransitables en las horas de la mañana y de la tarde.
El país lo tiene muy claro, fallaron los organismos públicos con sus responsables, encargados de fiscalizar y controlar el proceso de las obras.
Hay que tener mucho cuidado con las empresas extranjeras que vienen a licitar y a ganar contratos de concesiones. En su mente colonizadora, creen, que como somos países en desarrollo, somos tontos, les tenemos miedo; piensan que aquí las leyes no se aplican y que siempre hay gente que les ayuda a brincarlas por una sopa de lentejas.
¡No les entreguemos a los nuevos colonizadores nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan, nuestro trabajo; no les cambiemos nuestro oro, nuestras riquezas por sus espejos con brillo!
miércoles, 29 de septiembre de 2010
agua derecho humano constitucional
Agua derecho humano constitucional
Oscar Lépiz Villegas
Mientras la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) reconoció el agua como un derecho humano universal, en la Asamblea Legislativa diputados del partido Liberación Nacional le quitan el respaldo para elevarlo norma constitucional, maniobra que según expertos huele a tambores de privatización.
La ONU con 122 votos a favor, ninguno en contra y 44 abstenciones resolvió declarar el acceso al agua potable como un derecho humano, y urgió a la comunidad de naciones garantizar ese derecho a sus poblaciones.
Sin agua potable males y enfermedades se esparcen rápidamente. El agua es esencial para la vida, sin agua, la muerte sobreviene en tan solo unos pocos días. Sin lluvia o agua de riego, los cultivos se pierden y la biodiversidad.
Acueductos y Alcantarillados (AyA) abastece de agua potable a una población de 2.3 millones, las ASADAS (Acueductos rurales) la suministran a 1.2 millones de personas y 27 acueductos municipales la llevan a 550 mil individuos.
Grupos nacionales y extranjeros solo ven al agua como un bien económico, como un artículo más del mercado, lo que inevitablemente lleva a su privatización y mercantilización. El negocio del agua en nuestro país sigue siendo un plato favorito para los intereses de empresas transnacionales.
Tambores de privatización
Mientras en el mundo se habla cada vez más de guerras por el agua, en la ONU se la declara como un derecho humano, y en la Asamblea Legislativa de nuestro país, diputados del partido Liberación, apoyados en declaraciones del Ministro del Ambiente, afirman que este líquido cuenta con suficiente apoyo legal, quitándole de esta manera el respaldo para elevarla a norma constitucional, y declararla como un derecho humano.
Esto es fundamental, pues las leyes se revisan y se cambian, sobre todo cuando aparecen los grandes negocios, y el agua es uno de ellos.
En la Asamblea también se escucha que el retiro de ese apoyo obedece a un pacto con el movimiento libertario, y ya el pueblo sabe que nada bueno para el país se puede esperar de estos pactos.
Todo esto lleva a sospechar en una posible privatización del agua, la que la OMC (Organización mundial del Comercio) y los tratados de libre comercio (TLC) consideran como un bien económico.
Esto no e mera casualidad, pues cuando intereses económicos privados, buscaban el control de los recursos hídricos del país, el camino les fue allanado por una modificación a la ley (recurso hídrico) que promovió la administración del expresidente José María Figueres Olsen, según advirtieron especialistas en la materia a medios de comunicación
Los rumores que corren en el país hablan de debilitar de las ASADAS pobres (acueductos rurales), quitándoles la subvención que les da Acueductos y Alcantarillados, para que mueran por inercia, y así poder entregar el agua y su administración a cooperativas.
Los bajos índices de participación que se da en este movimiento pueden hacer posible la toma de la organización por un grupo de dirigentes y la subsiguiente intromisión de los partidos políticos en la elección de sus autoridades. De allí a la privatización no habría más que un paso.
La propuesta cooperativa puede fracasar si los ciudadanos no intervienen en su mantenimiento y es cooptado por grupos a los que no les interesan los principios del cooperativismo.
No olvidar que empresas transnacionales están esperando cualquier oportunidad para apoderarse de este preciado líquido. El Banco Mundial (BM), propulsor de estos procesos de privatización estima en unos 800mil millones de euros las ganancias anuales con la privatización del agua para el 2025.
El BM ha declarado que los gobiernos de los países en desarrollo son incapaces de administrar servicios, como el del agua. Este banco y el Fondo Monetario Internacional impusieron los procesos de privatización del agua, como condición para conceder préstamos.
Estos bancos han creado una serie de organismos que asesoran a los países latinoamericanos y de otras latitudes para que acepten nuevas estrategias de administración del agua, considerándola como un bien económico, sugiriéndoles modos concretos de privatización y de cambios de leyes para lograr esos procesos.
Hace poco el BM adoptó una política de privatización del agua y también para la estipulación de su precio a un costo total. Esta política está causando gran aflicción en muchos países del Tercer Mundo, que temen que sus habitantes no puedan pagar la tarifa del agua. La resistencia a la privatización del agua surge cuando las compañías incrementan su margen de ganancia.
El negocio del agua, que es de un trillón de dólares anuales a nivel mundial, está controlado por tres compañías transnacionales: Suez Lyonnaise des Eaux, que tiene su sede en Francia, Vivendi Universal, también francesa y RWE, de Alemania. Las dos primeras, Suez Lyonnaise y Vivendi, controlan dos tercios del mercado mundial del agua privatizada.
Veamos todo lo que se nos viene encima si no defendemos nuestros derechos, si no defendemos lo que es nuestro. El agua es nuestra. La concesión es un modo de privatización. Después de meses, años, nuestra agua tendrá dueño.
Por eso el llamado de la Defensoría de los Habitantes a los diputados para que declaren al agua como un derecho humano y lo eleven a rango constitucional, cobra en estos momentos una importancia crucial. El agua como derecho humano tiene que tener rasgo constitucional
Concesiones mal negocio
En nuestro país el gobierno ha entregado concesiones a empresas nacionales y transnacionales para que comercien con el agua, las cuales están haciendo grandes negocios, con un líquido que es fundamental para la existencia. Sin agua no hay vida. El agua no es un bien económico es un derecho humano, lo que no cabe en la visión de estas empresas.
Primero fue el oro, luego el petróleo y ahora el agua. Monsanto, Bechtel y otras grandes multinacionales mundiales están buscando controlar los sistemas de agua y su abastecimiento.
El agua embotellada es el gran negocio de las transnacionales. Que lo diga la Coca Cola, que cuenta con una concesión en el país, que no solo nos vende agua, que es nuestra, sino que también la exporta a otros países. Cuánto gana en ese negocio y cuánto paga al país, no lo sabemos, lo que sospechamos es que debe ser muy poco, comparado con los millones que adquiere en este negocio.
El gobierno debe preocuparse más bien por garantizar agua potable a sus ciudadanos y a su aparato productivo y dar garantías necesarias para que el país, su entorno y su población cuenten con la cantidad y calidad de agua requeridas para hoy y mañana, y no entregarla tan fácilmente y sin vigilancia a manos privadas por medio de concesiones, que de por sí son un mal negocio para la nación. ¡Qué lo diga la carretera a Caldera!
El gobierno debe centrarse en fortalecer económicamente a AyA, que necesita, según informes de sus autoridades, $1500 millones para sustituir cañerías obsoletas, con más de setenta años, reedificar sistemas de agua potable y mejorar la distribución de los acueductos bajo su mando. Sin estos cambios los usuarios no tendrán un servicio eficiente y de calidad, que termine con fugas, desperdicios y suspensiones.
Despertemos, la concesión es un modo de privatización. Después de meses, años, nuestra agua tendrá dueño.
La Sala IV puso ya un freno a las concesiones de agua en Sta. Cruz, Guanacaste. No se podrán autorizar nuevas concesiones ni ampliar las ya otorgadas hasta que el Departamento de Aguas del Ministerio del Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, en el plazo de un año, aclare la capacidad de recarga del acuífero de la localidad.
Con las concesiones pasa igual que con las frecuencias de radio y televisión, pagan miserias y ganan millones de millones. Seguimos entregando a empresas nacionales y trasnacionales nuestros bienes por un plato de lentejas.
Urge organización popular
El pueblo tiene que organizarse para defender lo que es suyo, y el agua es su patrimonio, su derecho humano. Un pueblo desorganizado lo pierde todo hasta su dignidad. Nuestro pueblo tiene que despertar, la defensa de sus derechos solo la logará si está unido.
Lo primero que tenemos que hacer es despertar, muchas cosas están sucediendo a nuestro alrededor que nos están perjudicando, y no nos damos cuenta porque nos han programado. Aquellos que elegimos con nuestro voto no siempre están con nosotros. Muchas veces aprueban en la Asamblea Legislativa, no lo que el pueblo necesita sino lo que le interesa y le da dividendos a sus partidos.
Veamos lo que está pasando con el proyecto Crucitas. Todo se le sirve en bandeja a una transnacional canadiense. Los derechos de la tierra, de los árboles, de los ríos, de la flora y fauna, que son nuestros derechos, que nos dan vida, no solo no se respetan, sino que son entregados precios ridículos.
Tenemos que despertar para darnos cuenta de que lo que importa es la vida, toda vida, y esto lo vamos a lograr si despertamos y nos unimos, por encima de religiones, partidismos políticos, sexos, géneros, etc. La defensa de la vida tiene que unirnos. El agua está en peligro y nuestra vida también.
El Banco Mundial, el Fondo Monetarios y grandes empresas transnacionales andan detrás de ella, a la que han convertido en una mercancía para realizar sus grandes negocios, que solo traen pobreza y miseria a nuestros pueblos.
Exijámosle a la presidenta de la República, a los diputados, a los jueces la defensa de la vida, la defensa del agua, y de todos los derechos del pueblo.
Las iglesias, las universidades los sindicatos, los tres poderes del estado, el solidarismo y las ONG´s, entre otras organizaciones tienen sentido si defienden la vida, toda vida y los derechos del pueblo. Si ayudan al pueblo en su organización para que defienda sus derechos lo mismo el agua que es un derecho humano.
Sin un servicio eficiente y de calidad del agua no hay democracia.
Los nuevos intentos de despojarnos de nuestros bienes naturales, en este caso del agua, nos deben llevar a alcanzar normas constitucionales que aseguren para siempre nuestros derechos, como es entre otros, el derecho humano al agua.
Conclusión
Necesitamos construir la democracia del agua, no los mercados del agua. Necesitamos defender los derechos de los pueblos, no de las empresas. Necesitamos conservar el agua, no desperdiciarla.
Exijamos al poder ejecutivo, al legislativo y judicial el respeto a nuestros derechos. Que el agua se reconozca como un derecho humano con rango constitucional.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Oro en Crucitas
Crucitas
Oro y más por una sopa de lentejas
Se nos quedó el maleficio
De brindar al extranjero
Nuestra fe nuestra cultura
Nuestro pan nuestro dinero
Hoy les seguimos cambiando
Oro por cuentas de vidrio
Y damos nuestras riquezas
Por sus espejos con brillo
(Maldición de Malinche, Amparo Ochoa)
Y lo siguen haciendo el gobierno y unos cuantos más, entregando nuestros recursos, la tierra, el agua, los bosques, el aire y la salud, y todo eso por una sopa de lentejas.
El oro no es necesario para vivir una vida buena, a pesar de lo que diga la empresa Infinito, al afirmar que es imposible vivir sin minería, pues no tendríamos T.V., ni monedas, ni celular…. Lo que sí son necesarios son los árboles, el aire puro y el agua los ríos, los manantiales.
No todo es claro con Crucitas
No todo es claro ni transparente en el proyecto Crucitas. Con relación al decreto de Oscar Arias que declaró el proyecto de conveniencia nacional, expertos ambientalistas afirman que éste carece de fundamento técnico y de no haber realizado ningún estudio de costo-beneficio.
A pesar de que el actual gobierno prometiera realizar un análisis de aquel documento, al final no hizo nada y dejó todo en manos del Tribunal Contencioso Administrativo.
Siguiendo con las denuncias. Miguel Ramírez Hernández, funcionario de SETENA (Servicio Nacional de Aguas subterráneas, Riego y Avenamiento), denunció que esta institución no realizó los estudios hidrogeológicos pertinentes que definan las zonas de recarga y descarga, y el impacto del trabajo minero a los mantos acuíferos y aguas superficiales en Crucitas.
Por su parte el Consejo Universitario, de la Universidad de Costa Rica, señaló que la minería química de oro produce riesgos difíciles de controlar, y esto a pesar de la mejor tecnología disponible, generando impactos ambientales relevantes e irreversibles en el ambiente, lo que no se tomó en cuenta por los que autorizaron el proyecto.
Oro mineral escaso y brutal
Ningún otro mineral ha corrompido y torturado tanto la imaginación como el brillo de este metal. Guerras, crímenes, robos, violencia, corrupción, compra de conciencias, entrega de soberanía y devastación y contaminación de montañas, bosques, ríos y manantiales son algunos de los males que produce su codicia.
Expertos afirman que todo el atractivo del oro y las víctimas humanas y ambientales que produce, nunca habían sido tantas como ahora.
Se trata de un material escaso y terminal. Según su historia, apenas se han explotado unas 161 toneladas, el resto queda por explotar, en pequeñas cantidades, situadas, sobre todo en países pobres, donde la legislación es más blanda.
Según las Naciones Unidas (ONU), existen en el planeta entre 10 y 15 millones de mineros artesanales, ubicados desde Mongolia hasta Brasil, que aproximadamente producen el 25% del oro mundial, y que dan de comer a unos 100 millones de personas.
El resto son grandes empresas mineras, a cielo abierto, que explotan este metal con ejércitos de máquinas descomunales, y que producen las tres cuartas partes del oro mundial, causando por lo general grandes estragos en el entorno.
Los cortes y heridas que estás empresas producen a nuestro hábitat son tan grandes que pueden verse desde el espacio.
En algunos casos la extracción del oro es tan brutal, que para conseguir solamente una onza, se requiere remover más de 250 toneladas de roca y mineral.
Vale la pena recordar para entender muchas cosas sobre el oro, que en los años 90, fue el Banco Mundial el que impulsó la minería como una política para los estados, sobre todo el tercer mundo, con la imposición del modelo extractista, conocido por su carácter depredador de la naturaleza.
Desde esa época algunos gobiernos declararon la actividad minera como prioridad nacional. Así que el decreto de Oscar Arias de conveniencia nacional, no tiene nada de nuevo, ya que el Banco Mundial lo pidió en aquella época.
Desde ese tiempo, transnacionales canadienses comenzaron con la explotación del oro, causando impactos ambiéntales irreversibles en el ambiente, además de graves conflictos sociales.
Oro en Crucitas y más cosas
Responsable de la extracción del oro en esa región, es Industrias Infinito S.A., empresa nacional, según ellos dicen, con personal 100% costarricense que recibe apoyo técnico y económico de la compañía canadiense Infinito Gold Ltda., con explotaciones mineras de oro, plata, cobre y diamantes, en Centro y Sur América.
Para ganarse el apoyo de las comunidades y sus dirigentes, y para crear un ambiente favorable a sus proyectos, las empresas transnacionales ponen en práctica una cantidad serie de estrategias, resaltando los potenciales beneficios que los favorecerán ,como son, entre otros, la compra de conciencia, programas sociales, económicos y de desarrollo local, reforestación y obras públicas en general.
Con la revalidación por parte del gobierno de la concesión y con la autorización de SETENA, Infinito inicia, el proyecto con una inversión de $59 millones, para construir la mina de oro que será ejemplo de según ellos será ejemplo de responsabilidad ambiental, social y económica.
Los hijos del pueblo se levantan
Defensores de los derechos de la tierra, de los ríos, los árboles, y el ambiente, provenientes de grupos de campesinos, estudiantes, obreros y trabajadores, intelectuales, amas de casa, comunidades cristianas, sindicatos, grupos ambientalistas, de universitarios, ciudadanos en general y algunos diputados se unieron para elevar sus voces, con propuestas y protestas ante la presidencia, ministerios y sala constitucional, con el fin de derogar el decreto que permitió la puesta en marcha del proyecto minero Crucitas, temporalmente suspendido por el Tribunal de Apelaciones Contencioso Administrativo.
Los ambientalistas insisten en la contaminación de por vida de suelos y ríos de la zona, por cianuro utilizado en grandes piscinas de lixiviación, para purificar el oro, lo que afectará toda la reserva de la biosfera de la región.
Otros grupos aseguran que la fauna y la flora del área se verán seriamente afectadas, al igual que la tala de árboles dañará su delicado ecosistema
Ante afirmaciones de la empresa que sostiene que Crucitas es un proyecto sostenible, expertos refutan, asegurando que por definición la actividad minera es una industria insostenible, debido, a que el oro no es un recurso renovable.
Expertos enfatizan que esta actividad constituye un riesgo social, económico y ambiental para la zona, incluso para el país vecino
Agregan que según datos oficiales que con la explotación de la mina se generará más de 200 millones de toneladas de desechos, incluidos los sulfatos que se convierten en sustancias altamente tóxicas, que contaminarán la zona.
Lo que esperan los defensores del proyecto, incluido el gobierno y la empresa Infinito, es que los que nos oponemos a este crimen ecológico, cerremos los ojos y la mente a todas sus consecuencias sociales y ambientales, y hagamos un acto de fe ciega, en que la compañía va a cumplirá con todo lo denunciado.
En resumen, la oposición al proyecto minero Crucitas, por parte de miles de costarricenses se basa en los costos socio ambiental de la mina, que por supuesto son mayores que los beneficios.
Prometen el oro y el moro
La empresa minera ha logrado crear un ambiente favorable al proyecto, ganándose a dirigentes de la zona, prometiendo la creación de 250 empleos, haciendo convenios con algunas empresas para comprar energía eléctrica y agua, que se gastarán en grandes cantidades con el uso cianuro, promoviendo cursos con el INA para formar microempresarios, patrocinando al equipo de futbol de San Carlos y han abierto caminos. Según la empresa Crucitas es un proyecto muy atractivo y económicamente viable
Ellos aseguran que con el proyecto todo va a estar mejor, lo social, lo económico y por supuesto lo ambiental.
El proyecto se ubicará en un área de 192 Ha, de bosque intervenido, el resto de bosque, unas 875 Ha será conservado, y según afirmó John Thomas, anterior gerente, al final tendremos una cobertura boscosa del 20% mayor que la actual, pus por los 12224 arrancados, sembraremos unos 611 mil. Además recalcó que la tecnología de destrucción del cianuro, que utilizaremos es el proceso más avanzado y seguro disponible en el mundo.
Según señalan los dueños del proyecto, se espera explotar unas 900mil onzas de oro de un tajo a cielo abierto, con una profundad aproximada de 85 metros. Ellos prometen que se hará una nivelación de los terrenos, se colocará suelo vegetal y se cubrirá de vegetación. El suelo removido y previamente almacenado se restituirá para la vegetación de las áreas.
La zona quedará mejor que antes, concluyen. Si estas son las promesas de Industrias Infinito, entonces por qué preocuparnos tanto.
Todo se basa en promesas, prometen el oro y el moro, aunque el oro se lo llevan. Prometen el cielo y la tierra ( All this and heaven too). Los almendros que tantas lágrimas costaron crecerán y las lapas verdes que se fueron, volverán, y se alimentarán de sus frutos y anidarán en sus ramas.
¿Quién o quiénes monitorearán tantas promesas, el riesgo de tanto riesgo? La empresa ha prometido la creación de una comisión de monitoreo que se encargará de que se cumpla con la ley. ¿Bastará eso?
Todos conocemos lo que ha pasado en este país con las concesiones. Siempre han lo que han querido.
Para muestra un botón. Veamos lo que está pasando con la concesión de la carretera a Caldera (no autopista) con la Empresa Autopista del Sol. El diseño, sobre todo en las cercanías de Atenas, con los cortes, la mayoría verticales, con los consabidos derrumbes, que no terminan. Y la radial Escazú Alajuelita, que se le dio a la misma empresa, tiene más de dos meses cerrada por los derrumbes, y quien está haciendo el trabajo es el MOPT.
Para fiscalizar esos trabajos el gobierno creó una comisión. Los resultados los tenemos a la vista.
Seguramente el gobierno creará también otra comisión para monitorear el trabajo en Crucitas. Este juego tiene que terminar. Las comunidades deben organizarse para evitar estos engaños y la apropiación de los recursos del pueblo. Las iglesias, las universidades, ONG´s y otros organismos deben colaborar con el pueblo en la organización y defensa de lo que le pertenece, si es que el pueblo les interesa.
El caso es que ellos se llevarán unas 900 mil onzas de oro, el equivalente a unos de $836 millones, y el país se “ganará” el 11% de aquel monto.
Así vendemos nuestra dignidad (actuamos como tontos, no como personas inteligentes y sensibles), nuestros recursos, nuestro trabajo, nuestra tierra, nuestros bosques, el agua, el aire y nuestra salud, todo eso, por una sopa de lentejas.
¿Qués es lo que le conviene al país, a nuestra madre tierra y a sus recursos? EL respeto a sus derechos y por consiguiente la prohibición de la minería a cielo abierto.
Oro y más por una sopa de lentejas
Se nos quedó el maleficio
De brindar al extranjero
Nuestra fe nuestra cultura
Nuestro pan nuestro dinero
Hoy les seguimos cambiando
Oro por cuentas de vidrio
Y damos nuestras riquezas
Por sus espejos con brillo
(Maldición de Malinche, Amparo Ochoa)
Y lo siguen haciendo el gobierno y unos cuantos más, entregando nuestros recursos, la tierra, el agua, los bosques, el aire y la salud, y todo eso por una sopa de lentejas.
El oro no es necesario para vivir una vida buena, a pesar de lo que diga la empresa Infinito, al afirmar que es imposible vivir sin minería, pues no tendríamos T.V., ni monedas, ni celular…. Lo que sí son necesarios son los árboles, el aire puro y el agua los ríos, los manantiales.
No todo es claro con Crucitas
No todo es claro ni transparente en el proyecto Crucitas. Con relación al decreto de Oscar Arias que declaró el proyecto de conveniencia nacional, expertos ambientalistas afirman que éste carece de fundamento técnico y de no haber realizado ningún estudio de costo-beneficio.
A pesar de que el actual gobierno prometiera realizar un análisis de aquel documento, al final no hizo nada y dejó todo en manos del Tribunal Contencioso Administrativo.
Siguiendo con las denuncias. Miguel Ramírez Hernández, funcionario de SETENA (Servicio Nacional de Aguas subterráneas, Riego y Avenamiento), denunció que esta institución no realizó los estudios hidrogeológicos pertinentes que definan las zonas de recarga y descarga, y el impacto del trabajo minero a los mantos acuíferos y aguas superficiales en Crucitas.
Por su parte el Consejo Universitario, de la Universidad de Costa Rica, señaló que la minería química de oro produce riesgos difíciles de controlar, y esto a pesar de la mejor tecnología disponible, generando impactos ambientales relevantes e irreversibles en el ambiente, lo que no se tomó en cuenta por los que autorizaron el proyecto.
Oro mineral escaso y brutal
Ningún otro mineral ha corrompido y torturado tanto la imaginación como el brillo de este metal. Guerras, crímenes, robos, violencia, corrupción, compra de conciencias, entrega de soberanía y devastación y contaminación de montañas, bosques, ríos y manantiales son algunos de los males que produce su codicia.
Expertos afirman que todo el atractivo del oro y las víctimas humanas y ambientales que produce, nunca habían sido tantas como ahora.
Se trata de un material escaso y terminal. Según su historia, apenas se han explotado unas 161 toneladas, el resto queda por explotar, en pequeñas cantidades, situadas, sobre todo en países pobres, donde la legislación es más blanda.
Según las Naciones Unidas (ONU), existen en el planeta entre 10 y 15 millones de mineros artesanales, ubicados desde Mongolia hasta Brasil, que aproximadamente producen el 25% del oro mundial, y que dan de comer a unos 100 millones de personas.
El resto son grandes empresas mineras, a cielo abierto, que explotan este metal con ejércitos de máquinas descomunales, y que producen las tres cuartas partes del oro mundial, causando por lo general grandes estragos en el entorno.
Los cortes y heridas que estás empresas producen a nuestro hábitat son tan grandes que pueden verse desde el espacio.
En algunos casos la extracción del oro es tan brutal, que para conseguir solamente una onza, se requiere remover más de 250 toneladas de roca y mineral.
Vale la pena recordar para entender muchas cosas sobre el oro, que en los años 90, fue el Banco Mundial el que impulsó la minería como una política para los estados, sobre todo el tercer mundo, con la imposición del modelo extractista, conocido por su carácter depredador de la naturaleza.
Desde esa época algunos gobiernos declararon la actividad minera como prioridad nacional. Así que el decreto de Oscar Arias de conveniencia nacional, no tiene nada de nuevo, ya que el Banco Mundial lo pidió en aquella época.
Desde ese tiempo, transnacionales canadienses comenzaron con la explotación del oro, causando impactos ambiéntales irreversibles en el ambiente, además de graves conflictos sociales.
Oro en Crucitas y más cosas
Responsable de la extracción del oro en esa región, es Industrias Infinito S.A., empresa nacional, según ellos dicen, con personal 100% costarricense que recibe apoyo técnico y económico de la compañía canadiense Infinito Gold Ltda., con explotaciones mineras de oro, plata, cobre y diamantes, en Centro y Sur América.
Para ganarse el apoyo de las comunidades y sus dirigentes, y para crear un ambiente favorable a sus proyectos, las empresas transnacionales ponen en práctica una cantidad serie de estrategias, resaltando los potenciales beneficios que los favorecerán ,como son, entre otros, la compra de conciencia, programas sociales, económicos y de desarrollo local, reforestación y obras públicas en general.
Con la revalidación por parte del gobierno de la concesión y con la autorización de SETENA, Infinito inicia, el proyecto con una inversión de $59 millones, para construir la mina de oro que será ejemplo de según ellos será ejemplo de responsabilidad ambiental, social y económica.
Los hijos del pueblo se levantan
Defensores de los derechos de la tierra, de los ríos, los árboles, y el ambiente, provenientes de grupos de campesinos, estudiantes, obreros y trabajadores, intelectuales, amas de casa, comunidades cristianas, sindicatos, grupos ambientalistas, de universitarios, ciudadanos en general y algunos diputados se unieron para elevar sus voces, con propuestas y protestas ante la presidencia, ministerios y sala constitucional, con el fin de derogar el decreto que permitió la puesta en marcha del proyecto minero Crucitas, temporalmente suspendido por el Tribunal de Apelaciones Contencioso Administrativo.
Los ambientalistas insisten en la contaminación de por vida de suelos y ríos de la zona, por cianuro utilizado en grandes piscinas de lixiviación, para purificar el oro, lo que afectará toda la reserva de la biosfera de la región.
Otros grupos aseguran que la fauna y la flora del área se verán seriamente afectadas, al igual que la tala de árboles dañará su delicado ecosistema
Ante afirmaciones de la empresa que sostiene que Crucitas es un proyecto sostenible, expertos refutan, asegurando que por definición la actividad minera es una industria insostenible, debido, a que el oro no es un recurso renovable.
Expertos enfatizan que esta actividad constituye un riesgo social, económico y ambiental para la zona, incluso para el país vecino
Agregan que según datos oficiales que con la explotación de la mina se generará más de 200 millones de toneladas de desechos, incluidos los sulfatos que se convierten en sustancias altamente tóxicas, que contaminarán la zona.
Lo que esperan los defensores del proyecto, incluido el gobierno y la empresa Infinito, es que los que nos oponemos a este crimen ecológico, cerremos los ojos y la mente a todas sus consecuencias sociales y ambientales, y hagamos un acto de fe ciega, en que la compañía va a cumplirá con todo lo denunciado.
En resumen, la oposición al proyecto minero Crucitas, por parte de miles de costarricenses se basa en los costos socio ambiental de la mina, que por supuesto son mayores que los beneficios.
Prometen el oro y el moro
La empresa minera ha logrado crear un ambiente favorable al proyecto, ganándose a dirigentes de la zona, prometiendo la creación de 250 empleos, haciendo convenios con algunas empresas para comprar energía eléctrica y agua, que se gastarán en grandes cantidades con el uso cianuro, promoviendo cursos con el INA para formar microempresarios, patrocinando al equipo de futbol de San Carlos y han abierto caminos. Según la empresa Crucitas es un proyecto muy atractivo y económicamente viable
Ellos aseguran que con el proyecto todo va a estar mejor, lo social, lo económico y por supuesto lo ambiental.
El proyecto se ubicará en un área de 192 Ha, de bosque intervenido, el resto de bosque, unas 875 Ha será conservado, y según afirmó John Thomas, anterior gerente, al final tendremos una cobertura boscosa del 20% mayor que la actual, pus por los 12224 arrancados, sembraremos unos 611 mil. Además recalcó que la tecnología de destrucción del cianuro, que utilizaremos es el proceso más avanzado y seguro disponible en el mundo.
Según señalan los dueños del proyecto, se espera explotar unas 900mil onzas de oro de un tajo a cielo abierto, con una profundad aproximada de 85 metros. Ellos prometen que se hará una nivelación de los terrenos, se colocará suelo vegetal y se cubrirá de vegetación. El suelo removido y previamente almacenado se restituirá para la vegetación de las áreas.
La zona quedará mejor que antes, concluyen. Si estas son las promesas de Industrias Infinito, entonces por qué preocuparnos tanto.
Todo se basa en promesas, prometen el oro y el moro, aunque el oro se lo llevan. Prometen el cielo y la tierra ( All this and heaven too). Los almendros que tantas lágrimas costaron crecerán y las lapas verdes que se fueron, volverán, y se alimentarán de sus frutos y anidarán en sus ramas.
¿Quién o quiénes monitorearán tantas promesas, el riesgo de tanto riesgo? La empresa ha prometido la creación de una comisión de monitoreo que se encargará de que se cumpla con la ley. ¿Bastará eso?
Todos conocemos lo que ha pasado en este país con las concesiones. Siempre han lo que han querido.
Para muestra un botón. Veamos lo que está pasando con la concesión de la carretera a Caldera (no autopista) con la Empresa Autopista del Sol. El diseño, sobre todo en las cercanías de Atenas, con los cortes, la mayoría verticales, con los consabidos derrumbes, que no terminan. Y la radial Escazú Alajuelita, que se le dio a la misma empresa, tiene más de dos meses cerrada por los derrumbes, y quien está haciendo el trabajo es el MOPT.
Para fiscalizar esos trabajos el gobierno creó una comisión. Los resultados los tenemos a la vista.
Seguramente el gobierno creará también otra comisión para monitorear el trabajo en Crucitas. Este juego tiene que terminar. Las comunidades deben organizarse para evitar estos engaños y la apropiación de los recursos del pueblo. Las iglesias, las universidades, ONG´s y otros organismos deben colaborar con el pueblo en la organización y defensa de lo que le pertenece, si es que el pueblo les interesa.
El caso es que ellos se llevarán unas 900 mil onzas de oro, el equivalente a unos de $836 millones, y el país se “ganará” el 11% de aquel monto.
Así vendemos nuestra dignidad (actuamos como tontos, no como personas inteligentes y sensibles), nuestros recursos, nuestro trabajo, nuestra tierra, nuestros bosques, el agua, el aire y nuestra salud, todo eso, por una sopa de lentejas.
¿Qués es lo que le conviene al país, a nuestra madre tierra y a sus recursos? EL respeto a sus derechos y por consiguiente la prohibición de la minería a cielo abierto.
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