miércoles, 3 de octubre de 2012

Cuidado con la Ritalina


A propósito de intolerancia y homosexualidad en la Asamblea Legislativa

                                                                                                      Oscar Lépiz Villegas

Jorgito le dice a su mamá, ¿es cierto que en el mundo sólo hay gente buena y mala? Sí, así es. Entonces,  los demás qué somos, replicó Jorgito. ¿Dónde habrá escuchado Jorgito esa afirmación? ¿En la escuela, el catecismo, el culto o en la casa de alguno de sus tíos?

Entonces, los buenos somos nosotros, los malos los demás.

 

Desde niños nos programan imponiéndonos una visión unidireccional, estrecha, dogmática y autoritaria del mundo, por lo que respondemos y actuamos, sin pensar sí es cierto lo que afirmamos y hacemos.

Mientras Justo Orozco, presidente de la Comisión sobre Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa define la homosexualidad como un pecado que se puede enderezar, grupos de científicos, investigadores y teólogos de diferentes países del mundo  buscan su origen y sus causas sin encontrar nada definitivo.

¿Por qué existe la homosexualidad? ¿El o la homosexual nace o se hace? Nada de esto se ha podido comprobar a pesar de años de investigación.

Las relaciones entre personas del mismo sexo en pleno siglo XXI todavía son ilegales en más de 80 naciones, y en algunas de ellas son penalizadas con severos castigos físicos e incluso con la muerte.

En el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 27 países miembros de la Unión Europea firmaron una resolución pidiendo a la Organización de Naciones Unidas (ONU)  la "despenalización universal de la homosexualidad”.

La Iglesia Católica dio un pequeño paso al incluir en su Catecismo la exigencia de evitar cualquier discriminación a los homosexuales, aunque sus autoridades a menudo han callado cuando se trata de pronunciarse contra la homofobia.  Sin embargo se nota su incoherencia cuando se discute la decisión de aprobar su derecho a la unión civil, señala Leonardo. Boff.

Otros grupos religiosos mantienen un profundo respeto por los homosexuales y defienden para ellos los mismos derechos que tienen los heterosexuales.

Expertos sostienen que la orientación gay hacia el mismo sexo es natural, agregando que los homosexuales son tan personas, tan hijos de Dios y tan parte de su creación como todos los demás.

Homosexualidad una realidad

Según el biólogo español, Antonio Cruz se trata de una tendencia, tan antigua como la primera civilización, presente desde  siempre en todos los pueblos y culturas, incluso siendo promovida y protegida por distintas prácticas cultuales y religiosas.

Comenzando por los pueblos cananeos, en cuyos templos se veneraban las divinidades de la fertilidad, celebrando ritos orgiásticos, mezclados con prostitución sagrada de carácter bisexual, y pasando por las culturas persa griega, romana, hasta nuestros días.

La homosexualidad está presente hoy en lesbianas y gais que tienen nombres y apellidos conocidos. Ellos afirman  ser parte de la creación y del diseño divino, incluyendo su orientación sexual.  

De ninguna manera se puede aceptar lo que afirman algunos “cristianos” al decir que los homosexuales son seres inferiores y defectuosos  que solo existen por causa del pecado.

Lo que sí confirman muchos estudios es que asumir la homosexualidad, no es nada  fácil, y que cuando se la  descubre, se necesita de un  largo y doloroso proceso hasta que se la acepte.

Cómo vivir la propia homosexualidad dentro de las posibilidades que cada cual tiene, sí es una elección personal. No se puede elegir ser o no ser homosexual, pero sí desarrollar o no una identidad homosexual. Destacan que mientras no se conozcan de manera definitiva sus causas, no se puede  afirmar que la orientación sexual se puede modificar.

Investigadores señalan que ni la medicina, ni la sicología, ni la educación, ni tampoco las medidas sociales o legales  han podido cambiar aquella orientación sexual, aunque muchos intentos se han realizado.

Hay muchas cosas en la vida que tenemos que aprender a tolerar y respetar. Una de ellas es la homosexualidad. No permitamos que las creencias, la cultura ni la educación nos programen, llevándonos a negar los derechos humanos que estos grupos tienen, por el mero hecho de ser personas.

Homosexualidad y teorías

Ni las teorías biológicas, entre las que sobresalen, la genética, la hormonal y la neuroanatómica que pretende demostrar la existencia de diferencias estructurales en el cerebro de los homosexuales y heterosexuales; ni las sicológicas, entre las que destacan, la psicoanalítica, la conductual (sexualidad al nacer es impulso neutro que se va modelando a partir de diversas experiencias de aprendizaje) y la de elección personal, han logrado probar de manera definitiva y con certeza científica, el origen  y las causas de la homosexualidad, según explica la doctora española Sonia Soriano.

Según la investigadora a pesar de los múltiples estudios biológicos y sicológicos, hay que admitir que se desconoce no solo el agente o los agentes causales de la homosexualidad, sino que ni siquiera se está en condiciones de afirmar  cuál es su naturaleza.

Agrega que estudios recientes parecen indicar, que muy probablemente, para explicar el origen de esta orientación sexual se requiere de un modelo integracionista, que incluye factores biológicos, sicológicos y socioculturales, que pueden influir de muy diversas formas y en distinto grado.

Saliéndose del campo científico y basándose  en creencias religiosas, Justo Orozco – no solo afirma-  que la homosexualidad es de origen pecaminoso, al calificarla de pecado, sino que además dice que puede curarse. El remedio lo tiene Orozco, pero no  aclara si la considera innata, si se transmite por el pecado, o si se trata de un castigo.

Comisión de Derechos Humanos

“Dios me puso aquí en la comisión. A mí nadie me va a sacar, ningún organismo internacional, y ya la Sala se pronunció”, dijo Orozco. Agrega que el poder divino lo colocó como presidente, y de aquí nadie lo podrá sacar.

Lo cierto es que de los siete integrantes de la comisión, cinco le dieron  el apoyo, mientras los otros dos votaron por la opositora Carmen Muñoz,
quien aseguró que la elección de Orozco fue posible mediante los votos de los diputados del Partido Liberación Nacional (PLN).

 

Los responsables de este nombramiento y de sus consecuencias son Oscar Alfaro, Luis Antonio Aiza y Jorge Angulo (del PLN), Adonay Enríquez (ML) y el propio Justo Orozco (RC); fue el PLN el que puso a Orozco en esa comisión: No cabe duda que este  nombramiento se hizo  a propósito.

 

La verdad era que al ejecutivo no le interesaba para nada meterse en enredos  ni con el asunto de la homosexualidad ni con la fertilización in vitro. Y por eso buscó otros medios.

 

Para confirmar y entender por donde iba la  procesión, cabe recordar que entre los proyectos que Orozco obstaculizó en el período anterior estaban las sociedades de convivencia de parejas del mismo sexo, fecundación in vitro y otros relacionados con derechos humanos.

Este diputado del partido evangélico ya había calificado las relaciones homosexuales de “pecado” y “ desviación”, justificando así su oposición al proyecto de ley que impulsa otorgar derechos civiles y económicos a las parejas del mismo sexo. El dijo que  hará todo lo que esté a su alcance para evitar que ese proyecto ingrese al plenario para su discusión.

Esto es lo que Orozco piensa de la homosexualidad. Se trata de una desviación,  que ya de por sí  es pecado;  y  no se puede legalizar el pecado. Dios nos creó hombre y mujer. También piensa en el relevo generacional: ¿qué pasa si esto se convierte en una moda?, ¿cómo vendrá la generación? ¿Quién es el papá y quién la mamá?

 Cualquier parecido de esta argumentación con una película de Cantinflas es mera coincidencia.

Justo puede pensar lo que quiera –producto de su formación religiosa - pero no puede imponer lo que quiera a nadie. Además actúa como si tuviera el monopolio de la verdad, por eso todos los que no piensan como él están equivocados.

Se cree portador de la verdad absoluta y no tolera ninguna otra verdad. Actúa de manera intolerante; los que no son de su grupo están en el error, y no merecen su ayuda. De aquí su posición de no reconocer derechos humanos a los homosexuales.

Al actuar así Orozco desprecia y deshumaniza a los homosexuales. Recordemos que Hitler deshumanizó a los judíos al no reconocerles ningún derecho humano. Ya no eran personas, eran cosas, se podía disponer de ellos, perseguirlos, aniquilarlos. Igual se hizo en América con los indígenas; se negó que tuvieran alma y se les deshumanizó, luego, se les persiguió y se les aniquiló. Eso mismo se hace hoy con las minorías, se les niega sus derechos humanos y se les deshumaniza; ya no cuentan, se puede hacer con ellas  lo que se quiera, hasta destruirlos.

En su comportamiento y manera de pensar hay mucho parecido con el ex presidente Busch, afirman expertos. También él se creía un elegido de Dios; incluso  se aplicaba aquella frase del evangelio: el que no está conmigo está contra mí. Sostenía que su lucha era la del bien contra el mal,

No se puede olvidar que el lado sano de la religión se basa en el diálogo y la tolerancia, y que lo central del mensaje de Jesús es la vida, la hermandad de todos, la solidaridad, el perdón y el amor, alertan teólogos.

Según afirma el Semanario Universidad, -y esto es muy importante reflexionarlo- , la presencia de Justo Orozco en la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos es manifestación de una ofensiva de los sectores conservadores de este país, para imponer sus doctrinas religiosas y morales como políticas públicas.

En ese mismo sentido, la socióloga Montserrat Sagot de la UCR -señaló- que  la llegada de Orozco a la Asamblea ejemplificó que grupos evangélicos y católicos tienen un  proyecto político para que sus preceptos religiosos se transformen en directrices oficiales.

Mientras los fundamentalismos evangélico y católico sean los que definen lo que tiene que aprobarse o rechazarse en la Comisión de Derechos Humanos, en el Plenario,  y en otros espacios públicos, los grupos gais y lésbicos no tendrán derecho a los  derechos humanos que reclaman. Esto sí es un pecado y una aberración.

Según analistas esta gente en el terreno moral y bíblico es inflexible, sobre todo en lo referente a sexualidad (educación sexual),  familia (métodos anticonceptivos), homosexuales y procesos de liberación en general.

Agregan que posiciones como éstas se dan en los tres poderes de la república. Costa Rica tiene que despertar, para que tome conciencia  por dónde y quiénes la están conduciendo.

En este retroceso franco y horrible que estamos viviendo –destacó Marco Castillo, presidente del Movimiento Diversidad en el Semanario Universidad-  tienen un papel preponderante el Vaticano, la Conferencia Episcopal de Costa Rica y las Iglesias fundamentalistas del país, que no tienen derecho a imponer sus creencias mediante leyes.

Cabe resaltar también la posición de la Asociación Americana de Juristas, relacionada con este asunto: “esta Asamblea desea manifestar su repudio al nombramiento del ciudadano Justo Orozco en la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, nombramiento surgido de un pacto político ajeno a la promoción y defensa de los Derechos Humanos”.

Agregan que la libertad de culto, libertad personal del grado más íntimo, no puede jamás ser ejercida en una situación de poder, para imponer creencias personales ante políticas públicas de efecto colectivo, o para impedir la defensa y promoción de derechos por parte de grupos con otros cultos y creencias.

Biblia y homosexualidad


         Nadie escoge ser homo o heterosexual –afirma el teólogo brasileño Frei Beto. La persona nace así. Y a la luz del Evangelio la Iglesia no tiene el derecho de tratar a nadie como homo o hetero, sino como hijo de Dios, llamado a la comunión con Él y con el prójimo, destinatario de la gracia divina.

La Iglesia Católica ya no condena a los homosexuales, pero les impide que manifiesten su amor hacia personas del mismo sexo. Ahora bien, ¿no procede de Dios todo amor? ¿No dice la 1ª carta de Juan (4,7) que "quien ama conoce a Dios”? (observe que Juan no dice que quien conoce a Dios ama…).

¿Por qué fingir ignorar que el amor exige la unión, y querer que esa unión permanezca al margen de la ley? En el matrimonio los verdaderos ministros son los novios y no el sacerdote como muchos piensan. ¿Puede la teología negar la esencial sacramentalidad de la unión de dos personas que se aman, aunque sean del mismo sexo?

¡Dirán algunos oigamos a la Biblia! Sí, en el contexto patriarcal en que fue escrita sería extraño que aprobara el homosexualismo. Si tomáramos la Biblia al pie de la letra tendríamos que pasar por la espada a todos los que profesan creencias diferentes de la nuestra y odiar al padre y a la madre para seguir verdaderamente a Jesús.

Hace todavía poco tiempo la Iglesia Católica acusaba a los judíos de ser los asesinos de Jesús, condenaba al limbo a los niños muertos sin bautismo, consideraba legítima la esclavitud y censuraba los créditos con interés. ¿Por qué, pues, excluir a las parejas homoafectivas de los derechos civiles y religiosos?

Pecado es aceptar los mecanismos de exclusión y seleccionar a los seres humanos por factores biológicos, raciales, étnicos o sexuales. Todos son hijos amados por Dios. Todos tienen como vocación esencial amar y ser amados. La ley fue hecha para la persona, insiste Jesús, y no la persona para la ley, enfatiza el teólogo.

La palabra homosexual no está en la Biblia

En los idiomas en que fue originalmente escrita la Biblia no existía una palabra para designar al “homosexual” como se conoce hoy, a saber, aquella persona que desea mantener o mantiene una relación seria, monógama, de amor genuino y responsable con otra persona del mismo sexo, resalta el Rvdo. Adermín Díaz Flores.

Esta palabra no se encuentra en ningún pasaje o manuscrito hebrero, griego o arameo de la Biblia; ningún texto incluyó nunca una palabra que equivaliera a homosexual.

Sí se nota que este Libro nombra y condena ciertos actos homoeróticos concretos, realizados  en prácticas de prostitución idolátricas, con niños, violatorios, sin consentimiento y sin amor.

Explica Díaz que son seis los textos que generalmente se usan para condenar la homosexualidad,  Génesis 19:1-25, Levítico 18:22 y 20:13, Deuteronomio 23:17-18, Romanos 1:26-27, 1 Corintios 6:9 y Timoteo 1:10. Por la manera como se han usado estas citas, la colectividad homosexual ha sido condenada, marginada, despreciada, abusada, golpeada y muchas veces asesinada.

Continúa señalando el pastor. que muchas familias fueron divididas, muchos hijos lanzados a las calles, otros recurrieron al suicidio, terminando así lo que pudo ser una vida plena de  felicidad, satisfacción y logros.

Para entender lo que la Biblia nos enseña hay que conocer, entre otras cosas, la cultura y el ambiente en que se escribió; qué se hacía y que ocurría en esa época. Se trata de dejar que la Escritura se explique a sí misma, conocer el significado de las palabras cuando fueron escritas, y no el significado que hoy les damos.

Enfatiza Díaz que lo más importante es tener en cuenta el significado sencillo y básico de la totalidad del Libro Sagrado, resumido por Cristo en el amor a Dios y en el amor que debemos tenernos unos a otros. Todo lo que no esté de acuerdo con esta verdad  está contra Dios.

El mismo Jesucristo no estuvo siempre de acuerdo con el camino de la ley; escogió en cada momento la ruta humana antes que la legal. Incluso llegó a decir que la letra mata y es el espíritu el que da la vida. Escogió el camino del amor y no el de la ley.

Biblia libro escrito

Aclara Díaz  que la Biblia se escribió durante un período de varias generaciones, lo que significa bastantes años, y que sus idiomas originales fueron el arameo, el hebreo y el griego; y que fue traducida en centenares de idiomas con versiones diferentes, y que hoy en día no se cuenta con un texto original.

Aconseja que al estudiar los pasajes citados de Génesis, Levítico, Deuteronomio, Romanos, Corintios y Timoteo, lo hagamos estudiando los textos originales, para lograr una comprensión más adecuada de ellos. Al hacerlo uno se dará cuenta que los textos usados para condenar la homosexualidad han sido traducidos de manera incorrecta, debido a prejuicios  creencias y tradiciones de los traductores.

Resumiendo. Sobre el origen y las causas de la homosexualidad no hay nada escrito. Solamente teorías biológicas y sicológicas, y algunas lecturas bíblicas jaladas del pelo.

Nadie escoge ser homo o heterosexual –afirma el teólogo brasileño Frei Beto. La persona nace así. Y a la luz del Evangelio la Iglesia no tiene el derecho de tratar a nadie como homo o hetero, sino como hijo de Dios, llamado a la comunión con Él y con el prójimo, destinatario de la gracia divina.

Para comprender  lo que la Biblia nos enseña hay que tener en cuenta, entre otras cosas, la cultura y el ambiente en que se escribió; qué se hacía y que ocurría en esa época. De lo que se trata es de dejar que la Escritura se explique a sí misma, conocer el significado de las palabras cuando fueron escritas, y no el significado que hoy les damos.

No tenemos derecho a negar los derechos humanos a los que son iguales que nosotros, aunque sean diferentes por su orientación sexual.

(A todos los interesados en profundizar el estudio de los textos bíblicos citados usados para condenar la homosexualidad, lea con el corazón, con humildad y respeto el artículo: La Biblia y la homosexualidad del Rvdo. Adermín Díaz Flores en Google).