A
propósito de intolerancia y homosexualidad en la Asamblea Legislativa
Oscar Lépiz Villegas
Jorgito
le dice a su mamá, ¿es cierto que en el mundo sólo hay gente buena y mala? Sí,
así es. Entonces, los demás qué somos,
replicó Jorgito. ¿Dónde habrá escuchado Jorgito esa afirmación? ¿En la escuela,
el catecismo, el culto o en la casa de alguno de sus tíos?
Entonces,
los buenos somos nosotros, los malos los demás.
Desde
niños nos programan imponiéndonos una visión unidireccional, estrecha,
dogmática y autoritaria del mundo, por lo que respondemos y actuamos, sin
pensar sí es cierto lo que afirmamos y hacemos.
Mientras
Justo Orozco, presidente de la Comisión sobre Derechos Humanos de la Asamblea
Legislativa define la homosexualidad como un pecado que se puede enderezar, grupos
de científicos, investigadores y teólogos de diferentes países del mundo buscan su origen y sus causas sin encontrar nada
definitivo.
¿Por
qué existe la homosexualidad? ¿El o la homosexual nace o se hace? Nada de esto
se ha podido comprobar a pesar de años de investigación.
Las
relaciones entre personas del mismo sexo en pleno siglo XXI todavía son
ilegales en más de 80 naciones, y en algunas de ellas son penalizadas con
severos castigos físicos e incluso con la muerte.
En el 60° aniversario de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, 27 países miembros de la Unión Europea
firmaron una resolución pidiendo a la Organización de Naciones Unidas (ONU) la "despenalización universal de la
homosexualidad”.
La Iglesia Católica dio un
pequeño paso al incluir en su Catecismo la exigencia de evitar cualquier discriminación
a los homosexuales, aunque sus autoridades a menudo han callado cuando se trata
de pronunciarse contra la homofobia. Sin
embargo se nota su incoherencia cuando se discute la decisión de aprobar su
derecho a la unión civil, señala Leonardo. Boff.
Otros grupos religiosos mantienen
un profundo respeto por los homosexuales y defienden para ellos los mismos
derechos que tienen los heterosexuales.
Expertos sostienen que la
orientación gay hacia el mismo sexo es natural, agregando que los homosexuales
son tan personas, tan hijos de Dios y tan parte de su creación como todos los
demás.
Homosexualidad una realidad
Según el biólogo español, Antonio
Cruz se trata de una tendencia, tan antigua como la primera civilización, presente
desde siempre en todos los pueblos y
culturas, incluso siendo promovida y protegida por distintas prácticas
cultuales y religiosas.
Comenzando por los pueblos
cananeos, en cuyos templos se veneraban las divinidades de la fertilidad, celebrando
ritos orgiásticos, mezclados con prostitución sagrada de carácter bisexual, y
pasando por las culturas persa griega, romana, hasta nuestros días.
La homosexualidad está presente
hoy en lesbianas y gais que tienen nombres y apellidos conocidos. Ellos afirman
ser parte de la creación y del diseño
divino, incluyendo su orientación sexual.
De ninguna manera se puede aceptar
lo que afirman algunos “cristianos” al decir que los homosexuales son seres inferiores
y defectuosos que solo existen por causa
del pecado.
Lo que sí confirman muchos
estudios es que asumir la homosexualidad, no es nada fácil, y que cuando se la descubre, se necesita de un largo y doloroso proceso hasta que se la
acepte.
Cómo vivir la propia
homosexualidad dentro de las posibilidades que cada cual tiene, sí es una
elección personal. No se puede elegir ser o no ser homosexual, pero sí desarrollar
o no una identidad homosexual. Destacan que mientras no se conozcan de manera definitiva
sus causas, no se puede afirmar que la
orientación sexual se puede modificar.
Investigadores señalan que ni la medicina, ni la
sicología, ni la educación, ni tampoco las medidas sociales o legales han podido cambiar aquella orientación
sexual, aunque muchos intentos se han realizado.
Hay muchas cosas en la vida que
tenemos que aprender a tolerar y respetar. Una de ellas es la homosexualidad. No
permitamos que las creencias, la cultura ni la educación nos programen,
llevándonos a negar los derechos humanos que estos grupos tienen, por el mero hecho
de ser personas.
Homosexualidad y teorías
Ni las teorías biológicas, entre
las que sobresalen, la genética, la hormonal y la neuroanatómica que pretende
demostrar la existencia de diferencias estructurales en el cerebro de los
homosexuales y heterosexuales; ni las sicológicas, entre las que destacan, la
psicoanalítica, la conductual (sexualidad al nacer es impulso neutro que se va
modelando a partir de diversas experiencias de aprendizaje) y la de elección
personal, han logrado probar de manera definitiva y con certeza científica, el origen
y las causas de la homosexualidad, según
explica la doctora española Sonia Soriano.
Según la investigadora a pesar de
los múltiples estudios biológicos y sicológicos, hay que admitir que se
desconoce no solo el agente o los agentes causales de la homosexualidad, sino
que ni siquiera se está en condiciones de afirmar cuál es su naturaleza.
Agrega que estudios recientes
parecen indicar, que muy probablemente, para explicar el origen de esta
orientación sexual se requiere de un modelo integracionista, que incluye
factores biológicos, sicológicos y socioculturales, que pueden influir de muy
diversas formas y en distinto grado.
Saliéndose del campo científico y
basándose en creencias religiosas, Justo
Orozco – no solo afirma- que la
homosexualidad es de origen pecaminoso, al calificarla de pecado, sino que
además dice que puede curarse. El remedio lo tiene Orozco, pero no aclara si la considera innata, si se transmite
por el pecado, o si se trata de un castigo.
Comisión de Derechos Humanos
“Dios me puso aquí en la
comisión. A mí nadie me va a sacar, ningún organismo internacional, y ya la
Sala se pronunció”, dijo Orozco. Agrega que el poder divino lo colocó como
presidente, y de aquí nadie lo podrá sacar.
Lo cierto es que de los
siete integrantes de la comisión, cinco le dieron el apoyo, mientras los otros dos votaron por la
opositora Carmen Muñoz,
quien aseguró que la elección de Orozco fue posible mediante los votos de los diputados del Partido Liberación Nacional (PLN).
quien aseguró que la elección de Orozco fue posible mediante los votos de los diputados del Partido Liberación Nacional (PLN).
Los responsables de este nombramiento
y de sus consecuencias son Oscar Alfaro, Luis Antonio Aiza y Jorge Angulo (del
PLN), Adonay Enríquez (ML) y el propio Justo Orozco (RC); fue el PLN el que
puso a Orozco en esa comisión: No cabe duda que este nombramiento se hizo a propósito.
La verdad era que al ejecutivo no le
interesaba para nada meterse en enredos ni con el asunto de la homosexualidad ni con
la fertilización in vitro. Y por eso buscó otros medios.
Para confirmar y entender por donde
iba la procesión, cabe recordar que entre
los proyectos que Orozco obstaculizó en el período anterior estaban las
sociedades de convivencia de parejas del mismo sexo, fecundación in vitro y
otros relacionados con derechos humanos.
Este diputado del partido evangélico ya
había calificado las relaciones homosexuales de “pecado” y “ desviación”, justificando
así su oposición al proyecto de ley que impulsa otorgar derechos civiles y
económicos a las parejas del mismo sexo. El dijo que hará todo
lo que esté a su alcance para evitar que ese proyecto ingrese al plenario para
su discusión.
Esto es lo que Orozco piensa de la
homosexualidad. Se trata de una desviación, que ya de por sí es pecado; y no se
puede legalizar el pecado. Dios nos creó hombre y mujer. También piensa en el
relevo generacional: ¿qué pasa si esto se convierte en una moda?, ¿cómo vendrá
la generación? ¿Quién es el papá y quién la mamá?
Cualquier
parecido de esta argumentación con una película de Cantinflas es mera
coincidencia.
Justo puede pensar lo que quiera –producto
de su formación religiosa - pero no puede imponer lo que quiera a nadie. Además
actúa como si tuviera el monopolio de la verdad, por eso todos los que no
piensan como él están equivocados.
Se cree portador de la verdad absoluta y
no tolera ninguna otra verdad. Actúa de manera intolerante; los que no son de
su grupo están en el error, y no merecen su ayuda. De aquí su posición de no
reconocer derechos humanos a los homosexuales.
Al actuar así Orozco desprecia y
deshumaniza a los homosexuales. Recordemos que Hitler deshumanizó a los judíos
al no reconocerles ningún derecho humano. Ya no eran personas, eran cosas, se
podía disponer de ellos, perseguirlos, aniquilarlos. Igual se hizo en América con
los indígenas; se negó que tuvieran alma y se les deshumanizó, luego, se les
persiguió y se les aniquiló. Eso mismo se hace hoy con las minorías, se les
niega sus derechos humanos y se les deshumaniza; ya no cuentan, se puede hacer
con ellas lo que se quiera, hasta
destruirlos.
En su comportamiento y manera de pensar hay
mucho parecido con el ex presidente Busch, afirman expertos. También él se
creía un elegido de Dios; incluso se
aplicaba aquella frase del evangelio: el que no está conmigo está contra mí. Sostenía
que su lucha era la del bien contra el mal,
No se puede olvidar que el lado sano de
la religión se basa en el diálogo y la tolerancia, y que lo central del mensaje
de Jesús es la vida, la hermandad de todos, la solidaridad, el perdón y el amor,
alertan teólogos.
Según afirma el Semanario Universidad, -y
esto es muy importante reflexionarlo- , la presencia de Justo Orozco en la
presidencia de la Comisión de Derechos Humanos es manifestación de una ofensiva
de los sectores conservadores de este país, para imponer sus doctrinas
religiosas y morales como políticas públicas.
En ese mismo sentido, la socióloga Montserrat
Sagot de la UCR -señaló- que la llegada
de Orozco a la Asamblea ejemplificó que grupos evangélicos y católicos tienen
un proyecto político para que sus
preceptos religiosos se transformen en directrices oficiales.
Mientras los fundamentalismos evangélico
y católico sean los que definen lo que tiene que aprobarse o rechazarse en la
Comisión de Derechos Humanos, en el Plenario, y en otros espacios públicos, los grupos gais
y lésbicos no tendrán derecho a los derechos humanos que reclaman. Esto sí es un
pecado y una aberración.
Según analistas esta gente en el terreno
moral y bíblico es inflexible, sobre todo en lo referente a sexualidad (educación
sexual), familia (métodos
anticonceptivos), homosexuales y procesos de liberación en general.
Agregan que posiciones como éstas se dan
en los tres poderes de la república. Costa Rica tiene que despertar, para que
tome conciencia por dónde y quiénes la
están conduciendo.
En este retroceso franco y horrible que
estamos viviendo –destacó Marco Castillo, presidente del Movimiento Diversidad
en el Semanario Universidad- tienen un
papel preponderante el Vaticano, la Conferencia Episcopal de Costa Rica y las
Iglesias fundamentalistas del país, que no tienen derecho a imponer sus
creencias mediante leyes.
Cabe resaltar también la
posición de la Asociación Americana de Juristas, relacionada con este asunto: “esta
Asamblea desea manifestar su repudio al nombramiento del ciudadano Justo Orozco
en la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, nombramiento
surgido de un pacto político ajeno a la promoción y defensa de los Derechos
Humanos”.
Agregan que la libertad de culto, libertad personal del grado
más íntimo, no puede jamás ser ejercida en una situación de poder, para imponer
creencias personales ante políticas públicas de efecto colectivo, o para
impedir la defensa y promoción de derechos por parte de grupos con otros cultos
y creencias.
Biblia
y homosexualidad
“Nadie escoge ser homo o heterosexual
–afirma el teólogo brasileño Frei Beto. La persona nace así. Y a la luz del
Evangelio la Iglesia no tiene el derecho de tratar a nadie como homo o hetero,
sino como hijo de Dios, llamado a la comunión con Él y con el prójimo,
destinatario de la gracia divina.
La Iglesia Católica ya no condena
a los homosexuales, pero les impide que manifiesten su amor hacia personas del
mismo sexo. Ahora bien, ¿no procede de Dios todo amor? ¿No dice la 1ª carta de
Juan (4,7) que "quien ama conoce a Dios”? (observe que Juan no dice que
quien conoce a Dios ama…).
¿Por qué fingir ignorar que el
amor exige la unión, y querer que esa unión permanezca al margen de la ley? En
el matrimonio los verdaderos ministros son los novios y no el sacerdote como
muchos piensan. ¿Puede la teología negar la esencial sacramentalidad de la
unión de dos personas que se aman, aunque sean del mismo sexo?
¡Dirán algunos oigamos a la
Biblia! Sí, en el contexto patriarcal en que fue escrita sería extraño que
aprobara el homosexualismo. Si tomáramos la Biblia al pie de la letra
tendríamos que pasar por la espada a todos los que profesan creencias
diferentes de la nuestra y odiar al padre y a la madre para seguir
verdaderamente a Jesús.
Hace todavía poco tiempo la
Iglesia Católica acusaba a los judíos de ser los asesinos de Jesús, condenaba
al limbo a los niños muertos sin bautismo, consideraba legítima la esclavitud y
censuraba los créditos con interés. ¿Por qué, pues, excluir a las parejas
homoafectivas de los derechos civiles y religiosos?
Pecado es aceptar los mecanismos
de exclusión y seleccionar a los seres humanos por factores biológicos,
raciales, étnicos o sexuales. Todos son hijos amados por Dios. Todos tienen
como vocación esencial amar y ser amados. La
ley fue hecha para la persona, insiste Jesús, y no la persona para la ley,
enfatiza el teólogo.
La palabra homosexual no está en la Biblia
En los
idiomas en que fue originalmente escrita la Biblia no existía una palabra para
designar al “homosexual” como se conoce hoy, a saber, aquella
persona que desea mantener o mantiene una relación seria, monógama, de amor
genuino y responsable con otra persona del mismo sexo, resalta el Rvdo. Adermín Díaz Flores.
Esta
palabra no se encuentra en ningún pasaje o manuscrito hebrero, griego o arameo
de la Biblia; ningún texto incluyó nunca una palabra que equivaliera a
homosexual.
Sí se
nota que este Libro nombra y condena ciertos actos homoeróticos concretos,
realizados en prácticas de prostitución
idolátricas, con niños, violatorios, sin consentimiento y sin amor.
Explica
Díaz que son seis los textos que generalmente se usan para condenar la
homosexualidad, Génesis 19:1-25,
Levítico 18:22 y 20:13, Deuteronomio 23:17-18, Romanos 1:26-27, 1 Corintios 6:9
y Timoteo 1:10. Por la manera como se han usado estas citas, la
colectividad homosexual ha sido condenada, marginada, despreciada, abusada,
golpeada y muchas veces asesinada.
Continúa
señalando el pastor. que muchas familias fueron divididas, muchos hijos
lanzados a las calles, otros recurrieron al suicidio, terminando así lo que
pudo ser una vida plena de felicidad,
satisfacción y logros.
Para
entender lo que la Biblia nos enseña hay que conocer, entre otras cosas, la
cultura y el ambiente en que se escribió; qué se hacía y que ocurría en esa
época. Se trata de dejar que la Escritura se explique a sí misma, conocer el
significado de las palabras cuando fueron escritas, y no el significado que hoy
les damos.
Enfatiza
Díaz que lo más importante es tener en cuenta el significado sencillo y básico
de la totalidad del Libro Sagrado, resumido por Cristo en el amor a Dios y en
el amor que debemos tenernos unos a otros. Todo lo que no esté de acuerdo con
esta verdad está contra Dios.
El mismo Jesucristo no estuvo siempre de acuerdo con el camino de la
ley; escogió en cada momento la ruta humana antes que la legal. Incluso llegó a
decir que la letra mata y es el espíritu el que da la vida. Escogió el camino
del amor y no el de la ley.
Biblia libro escrito
Aclara Díaz que la Biblia se
escribió durante un período de varias generaciones, lo que significa bastantes
años, y que sus idiomas originales fueron el arameo, el hebreo y el griego; y
que fue traducida en centenares de idiomas con versiones diferentes, y que hoy
en día no se cuenta con un texto original.
Aconseja
que al estudiar los pasajes citados de Génesis, Levítico, Deuteronomio,
Romanos, Corintios y Timoteo, lo hagamos estudiando los textos originales, para
lograr una comprensión más adecuada de ellos. Al hacerlo uno se dará cuenta que
los textos usados para condenar la homosexualidad han sido traducidos de manera
incorrecta, debido a prejuicios creencias y tradiciones de los traductores.
Resumiendo.
Sobre el origen y las causas de la homosexualidad no hay nada escrito.
Solamente teorías biológicas y sicológicas, y algunas lecturas bíblicas jaladas
del pelo.
Nadie escoge ser homo o heterosexual –afirma el
teólogo brasileño Frei Beto. La persona nace así. Y a la luz del Evangelio la
Iglesia no tiene el derecho de tratar a nadie como homo o hetero, sino como
hijo de Dios, llamado a la comunión con Él y con el prójimo, destinatario de la
gracia divina.
Para
comprender lo que la Biblia nos enseña
hay que tener en cuenta, entre otras cosas, la cultura y el ambiente en que se
escribió; qué se hacía y que ocurría en esa época. De lo que se trata es de
dejar que la Escritura se explique a sí misma, conocer el significado de las
palabras cuando fueron escritas, y no el significado que hoy les damos.
No
tenemos derecho a negar los derechos humanos a los que son iguales que
nosotros, aunque sean diferentes por su orientación sexual.
(A todos los interesados en
profundizar el estudio de los textos bíblicos citados usados para condenar la
homosexualidad, lea con el corazón, con humildad y respeto el artículo: La
Biblia y la homosexualidad del Rvdo. Adermín Díaz Flores en Google).