lunes, 13 de septiembre de 2010

Oro en Crucitas

Crucitas

Oro y más por una sopa de lentejas



Se nos quedó el maleficio

De brindar al extranjero

Nuestra fe nuestra cultura

Nuestro pan nuestro dinero

Hoy les seguimos cambiando

Oro por cuentas de vidrio

Y damos nuestras riquezas

Por sus espejos con brillo



(Maldición de Malinche, Amparo Ochoa)



Y lo siguen haciendo el gobierno y unos cuantos más, entregando nuestros recursos, la tierra, el agua, los bosques, el aire y la salud, y todo eso por una sopa de lentejas.

El oro no es necesario para vivir una vida buena, a pesar de lo que diga la empresa Infinito, al afirmar que es imposible vivir sin minería, pues no tendríamos T.V., ni monedas, ni celular…. Lo que sí son necesarios son los árboles, el aire puro y el agua los ríos, los manantiales.



No todo es claro con Crucitas



No todo es claro ni transparente en el proyecto Crucitas. Con relación al decreto de Oscar Arias que declaró el proyecto de conveniencia nacional, expertos ambientalistas afirman que éste carece de fundamento técnico y de no haber realizado ningún estudio de costo-beneficio.

A pesar de que el actual gobierno prometiera realizar un análisis de aquel documento, al final no hizo nada y dejó todo en manos del Tribunal Contencioso Administrativo.

Siguiendo con las denuncias. Miguel Ramírez Hernández, funcionario de SETENA (Servicio Nacional de Aguas subterráneas, Riego y Avenamiento), denunció que esta institución no realizó los estudios hidrogeológicos pertinentes que definan las zonas de recarga y descarga, y el impacto del trabajo minero a los mantos acuíferos y aguas superficiales en Crucitas.

Por su parte el Consejo Universitario, de la Universidad de Costa Rica, señaló que la minería química de oro produce riesgos difíciles de controlar, y esto a pesar de la mejor tecnología disponible, generando impactos ambientales relevantes e irreversibles en el ambiente, lo que no se tomó en cuenta por los que autorizaron el proyecto.

Oro mineral escaso y brutal



Ningún otro mineral ha corrompido y torturado tanto la imaginación como el brillo de este metal. Guerras, crímenes, robos, violencia, corrupción, compra de conciencias, entrega de soberanía y devastación y contaminación de montañas, bosques, ríos y manantiales son algunos de los males que produce su codicia.

Expertos afirman que todo el atractivo del oro y las víctimas humanas y ambientales que produce, nunca habían sido tantas como ahora.

Se trata de un material escaso y terminal. Según su historia, apenas se han explotado unas 161 toneladas, el resto queda por explotar, en pequeñas cantidades, situadas, sobre todo en países pobres, donde la legislación es más blanda.

Según las Naciones Unidas (ONU), existen en el planeta entre 10 y 15 millones de mineros artesanales, ubicados desde Mongolia hasta Brasil, que aproximadamente producen el 25% del oro mundial, y que dan de comer a unos 100 millones de personas.

El resto son grandes empresas mineras, a cielo abierto, que explotan este metal con ejércitos de máquinas descomunales, y que producen las tres cuartas partes del oro mundial, causando por lo general grandes estragos en el entorno.

Los cortes y heridas que estás empresas producen a nuestro hábitat son tan grandes que pueden verse desde el espacio.

En algunos casos la extracción del oro es tan brutal, que para conseguir solamente una onza, se requiere remover más de 250 toneladas de roca y mineral.

Vale la pena recordar para entender muchas cosas sobre el oro, que en los años 90, fue el Banco Mundial el que impulsó la minería como una política para los estados, sobre todo el tercer mundo, con la imposición del modelo extractista, conocido por su carácter depredador de la naturaleza.

Desde esa época algunos gobiernos declararon la actividad minera como prioridad nacional. Así que el decreto de Oscar Arias de conveniencia nacional, no tiene nada de nuevo, ya que el Banco Mundial lo pidió en aquella época.

Desde ese tiempo, transnacionales canadienses comenzaron con la explotación del oro, causando impactos ambiéntales irreversibles en el ambiente, además de graves conflictos sociales.



Oro en Crucitas y más cosas



Responsable de la extracción del oro en esa región, es Industrias Infinito S.A., empresa nacional, según ellos dicen, con personal 100% costarricense que recibe apoyo técnico y económico de la compañía canadiense Infinito Gold Ltda., con explotaciones mineras de oro, plata, cobre y diamantes, en Centro y Sur América.

Para ganarse el apoyo de las comunidades y sus dirigentes, y para crear un ambiente favorable a sus proyectos, las empresas transnacionales ponen en práctica una cantidad serie de estrategias, resaltando los potenciales beneficios que los favorecerán ,como son, entre otros, la compra de conciencia, programas sociales, económicos y de desarrollo local, reforestación y obras públicas en general.



Con la revalidación por parte del gobierno de la concesión y con la autorización de SETENA, Infinito inicia, el proyecto con una inversión de $59 millones, para construir la mina de oro que será ejemplo de según ellos será ejemplo de responsabilidad ambiental, social y económica.

Los hijos del pueblo se levantan

Defensores de los derechos de la tierra, de los ríos, los árboles, y el ambiente, provenientes de grupos de campesinos, estudiantes, obreros y trabajadores, intelectuales, amas de casa, comunidades cristianas, sindicatos, grupos ambientalistas, de universitarios, ciudadanos en general y algunos diputados se unieron para elevar sus voces, con propuestas y protestas ante la presidencia, ministerios y sala constitucional, con el fin de derogar el decreto que permitió la puesta en marcha del proyecto minero Crucitas, temporalmente suspendido por el Tribunal de Apelaciones Contencioso Administrativo.

Los ambientalistas insisten en la contaminación de por vida de suelos y ríos de la zona, por cianuro utilizado en grandes piscinas de lixiviación, para purificar el oro, lo que afectará toda la reserva de la biosfera de la región.

Otros grupos aseguran que la fauna y la flora del área se verán seriamente afectadas, al igual que la tala de árboles dañará su delicado ecosistema

Ante afirmaciones de la empresa que sostiene que Crucitas es un proyecto sostenible, expertos refutan, asegurando que por definición la actividad minera es una industria insostenible, debido, a que el oro no es un recurso renovable.

Expertos enfatizan que esta actividad constituye un riesgo social, económico y ambiental para la zona, incluso para el país vecino

Agregan que según datos oficiales que con la explotación de la mina se generará más de 200 millones de toneladas de desechos, incluidos los sulfatos que se convierten en sustancias altamente tóxicas, que contaminarán la zona.

Lo que esperan los defensores del proyecto, incluido el gobierno y la empresa Infinito, es que los que nos oponemos a este crimen ecológico, cerremos los ojos y la mente a todas sus consecuencias sociales y ambientales, y hagamos un acto de fe ciega, en que la compañía va a cumplirá con todo lo denunciado.

En resumen, la oposición al proyecto minero Crucitas, por parte de miles de costarricenses se basa en los costos socio ambiental de la mina, que por supuesto son mayores que los beneficios.

Prometen el oro y el moro

La empresa minera ha logrado crear un ambiente favorable al proyecto, ganándose a dirigentes de la zona, prometiendo la creación de 250 empleos, haciendo convenios con algunas empresas para comprar energía eléctrica y agua, que se gastarán en grandes cantidades con el uso cianuro, promoviendo cursos con el INA para formar microempresarios, patrocinando al equipo de futbol de San Carlos y han abierto caminos. Según la empresa Crucitas es un proyecto muy atractivo y económicamente viable

Ellos aseguran que con el proyecto todo va a estar mejor, lo social, lo económico y por supuesto lo ambiental.

El proyecto se ubicará en un área de 192 Ha, de bosque intervenido, el resto de bosque, unas 875 Ha será conservado, y según afirmó John Thomas, anterior gerente, al final tendremos una cobertura boscosa del 20% mayor que la actual, pus por los 12224 arrancados, sembraremos unos 611 mil. Además recalcó que la tecnología de destrucción del cianuro, que utilizaremos es el proceso más avanzado y seguro disponible en el mundo.

Según señalan los dueños del proyecto, se espera explotar unas 900mil onzas de oro de un tajo a cielo abierto, con una profundad aproximada de 85 metros. Ellos prometen que se hará una nivelación de los terrenos, se colocará suelo vegetal y se cubrirá de vegetación. El suelo removido y previamente almacenado se restituirá para la vegetación de las áreas.

La zona quedará mejor que antes, concluyen. Si estas son las promesas de Industrias Infinito, entonces por qué preocuparnos tanto.

Todo se basa en promesas, prometen el oro y el moro, aunque el oro se lo llevan. Prometen el cielo y la tierra ( All this and heaven too). Los almendros que tantas lágrimas costaron crecerán y las lapas verdes que se fueron, volverán, y se alimentarán de sus frutos y anidarán en sus ramas.



¿Quién o quiénes monitorearán tantas promesas, el riesgo de tanto riesgo? La empresa ha prometido la creación de una comisión de monitoreo que se encargará de que se cumpla con la ley. ¿Bastará eso?

Todos conocemos lo que ha pasado en este país con las concesiones. Siempre han lo que han querido.

Para muestra un botón. Veamos lo que está pasando con la concesión de la carretera a Caldera (no autopista) con la Empresa Autopista del Sol. El diseño, sobre todo en las cercanías de Atenas, con los cortes, la mayoría verticales, con los consabidos derrumbes, que no terminan. Y la radial Escazú Alajuelita, que se le dio a la misma empresa, tiene más de dos meses cerrada por los derrumbes, y quien está haciendo el trabajo es el MOPT.

Para fiscalizar esos trabajos el gobierno creó una comisión. Los resultados los tenemos a la vista.

Seguramente el gobierno creará también otra comisión para monitorear el trabajo en Crucitas. Este juego tiene que terminar. Las comunidades deben organizarse para evitar estos engaños y la apropiación de los recursos del pueblo. Las iglesias, las universidades, ONG´s y otros organismos deben colaborar con el pueblo en la organización y defensa de lo que le pertenece, si es que el pueblo les interesa.

El caso es que ellos se llevarán unas 900 mil onzas de oro, el equivalente a unos de $836 millones, y el país se “ganará” el 11% de aquel monto.

Así vendemos nuestra dignidad (actuamos como tontos, no como personas inteligentes y sensibles), nuestros recursos, nuestro trabajo, nuestra tierra, nuestros bosques, el agua, el aire y nuestra salud, todo eso, por una sopa de lentejas.

¿Qués es lo que le conviene al país, a nuestra madre tierra y a sus recursos? EL respeto a sus derechos y por consiguiente la prohibición de la minería a cielo abierto.

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