Fertilización: un
derecho humano y no un acto de fe
Oscar Lépiz
Villegas
¿Seguirá el Estado costarricense burlándose de los derechos
humanos de las minorías? Ahora el reclamo de la Corte Interamericana de
Derechos humanos depende de unos cuantos diputados que se dicen creyentes.
¿Tiene sentido, en pleno siglo XXI, que las creencias
religiosas impidan el cumplimiento y el respeto de los derechos humanos?
Está claro, que cualquier diputado puede tener sus propias
creencias, sí así lo ha decidido. Lo que
no está claro es que basados en ellas aprovechen su puesto para imponer a otras
personas su posición religiosa, o para boicotear proyectos, que según ellos no
están de acuerdo con su credo religioso.
La fe es un asunto personal, libre que no se impone. “El que quiera seguirme, que me siga”, dijo
el Maestro. Existe la invitación a la
fe, cada uno verá si la acepta o la rechaza.
Si determinado proyecto que llega a la Asamblea, por ejemplo,
el de la Fertilización in vitro (FIV), va contra las creencias de determinados
diputados, que lo manifiesten y que se abstengan de votarlo favorablemente. Eso
es lo que deben hacer. Pero invocar su
fe y boicotear el proyecto, impidiendo su aprobación por motivos religiosos,
eso es una aberración y un irrespeto a
los derechos de los demás.
Los que
hace unos años creían tener la potestad de decidir lo que era bueno o malo, y
eran considerados por muchos como modelos de valores y jueces de la moral y la
ética, hoy han perdido sus credenciales al caer en lamentables abusos e
injusticias, causando en grandes mayorías confusión, duda y pérdida de rumbo.
La Corte Interamericana de Derechos humanos condenó al Estado
costarricense, el 20 de diciembre del 2012, por prohibir la FIV, pues no
contaba con una ley que la pusiera en vigencia.
De acuerdo con la misma Corte, a finales de junio de este año,
el Estado debe comunicarle de los avances de este proceso. Todo parece indicar
que en la Asamblea no se han dado los progresos deseados, gracias a la
oposición de algunos diputados, que guiados por sus creencias lo han frenado,
confundiendo el recinto legislativo con
su templo y la curul con el púlpito.
Zapatero a su zapato. Pastores no confundan el hambre con la
hinchazón. Una cosa es la fe, que es un acto libre, y otra la imposición y el
irrespeto de los derechos humanos.
La fe es una invitación, que se acepta o se rechaza
libremente. Ante este ofrecimiento existen
diferentes opciones y distintas maneras de seguir.
El Estado costarricenses tiene un
compromiso con La CIDH, que incluye el derecho a la procreación y a la
formación de una familia; hoy
depende de nuestros diputados, representantes populares, no solo su respeto
sino también la garantía de su
cumplimiento, independientemente de su credo religioso.
La
presidenta Laura Chinchilla había advertido que su Gobierno no frenaría un
proyecto de ley que permitiera en el país la práctica de la FIV, pese al
llamado del entonces papa Benedicto XVI
para que se prohibiera la aplicación de
este método reproductivo.
Ahora
la presidenta se lava las manos al mandar el proyecto nuevamente a la Asamblea haciendo
depender su aprobación de unos cuantos diputados fundamentalistas.
La
FIV es un derecho humano que está por encima de cualquier creencia religiosa y
de cualquier posición de partido.
¡Qué dices Cristo de
esos pastores que creen que tienen el monopolio de la verdad y que quieren
tapar el sol con un dedo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario