miércoles, 22 de mayo de 2013

Fertilización in vitro


Fertilización: un derecho humano y no un acto de fe

                                                                    Oscar Lépiz Villegas

¿Seguirá el Estado costarricense burlándose de los derechos humanos de las minorías? Ahora el reclamo de la Corte Interamericana de Derechos humanos depende de unos cuantos diputados que se dicen creyentes.

¿Tiene sentido, en pleno siglo XXI, que las creencias religiosas impidan el cumplimiento y el respeto de los derechos humanos?

Está claro, que cualquier diputado puede tener sus propias creencias, sí así  lo ha decidido. Lo que no está claro es que basados en ellas aprovechen su puesto para imponer a otras personas su posición religiosa, o para boicotear proyectos, que según ellos no están de acuerdo con su credo religioso.

La fe es un asunto personal, libre que no se impone.  “El que quiera seguirme, que me siga”, dijo el  Maestro. Existe la invitación a la fe, cada uno verá si la acepta o la rechaza.

Si determinado proyecto que llega a la Asamblea, por ejemplo, el de la Fertilización in vitro (FIV), va contra las creencias de determinados diputados, que lo manifiesten y que se abstengan de votarlo favorablemente. Eso es lo que deben hacer.  Pero invocar su fe y boicotear el proyecto, impidiendo su aprobación por motivos religiosos, eso  es una aberración y un irrespeto a los derechos de los demás.

Los que hace unos años creían tener la potestad de decidir lo que era bueno o malo, y eran considerados por muchos como modelos de valores y jueces de la moral y la ética, hoy han perdido sus credenciales al caer en lamentables abusos e injusticias, causando en grandes mayorías confusión, duda y pérdida de rumbo.

 

La Corte Interamericana de Derechos humanos condenó al Estado costarricense, el 20 de diciembre del 2012, por prohibir la FIV, pues no contaba con una ley que la pusiera en vigencia.

De acuerdo con la misma Corte, a finales de junio de este año, el Estado debe comunicarle de los avances de este proceso. Todo parece indicar que en la Asamblea no se han dado los progresos deseados, gracias a la oposición de algunos diputados, que guiados por sus creencias lo han frenado, confundiendo  el recinto legislativo con su templo y la curul con el púlpito.

Zapatero a su zapato. Pastores no confundan el hambre con la hinchazón. Una cosa es la fe, que es un acto libre, y otra la imposición y el irrespeto de los derechos humanos.

La fe es una invitación, que se acepta o se rechaza libremente. Ante este ofrecimiento  existen diferentes opciones y distintas maneras de seguir.

El Estado costarricenses tiene un compromiso con La CIDH, que incluye el derecho a la procreación y a la formación de una familia;  hoy depende  de nuestros diputados,  representantes populares, no solo su respeto sino también la garantía de  su cumplimiento, independientemente de su credo religioso.

La presidenta Laura Chinchilla había advertido que su Gobierno no frenaría un proyecto de ley que permitiera en el país la práctica de la FIV, pese al llamado del entonces  papa Benedicto XVI para que  se prohibiera la aplicación de este método reproductivo.

Ahora la presidenta se lava las manos al mandar el proyecto nuevamente a la Asamblea haciendo depender su aprobación de unos cuantos diputados fundamentalistas.

La FIV es un derecho humano que está por encima de cualquier creencia religiosa y de cualquier posición de partido.

 

¡Qué  dices Cristo de esos pastores que creen que tienen el monopolio de la verdad y que quieren tapar el sol con un dedo!

 

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