Paquete de impuestos “Solidaridad”
¿Para qué más impuestos si hay plata ociosa en abundancia?
Oscar Lépiz Villegas
· Hay millones de millones de colones ociosos
· Primero bajar el gasto y mejorar recaudación
· Reforma distributiva y equitativa
· Impuestos afectan a clase media
· Encarar grave problema de la evasión
· Nos recetan aumentos por todas partes
Mucha gente se pregunta, ¿para qué un nuevo paquete de impuestos, si en las arcas de instituciones autónomas y descentralizadas del estado hay millones de millones de colones ociosos? Grupos organizados, economistas, empresarios, sindicatos y diputados exigen al gobierno bajar el gasto público y controlar la evasión antes de subir impuestos.
Antes de aprobar nuevos impuestos tener en cuenta otras alzas que están golpeando también los derechos de los más pobres, como son, entre otros, combustibles, servicios y alimentos. El gobierno habla de reforma fiscal y de lo que se trata es de un paquete más de impuestos, que en el mejor de los casos disminuiría el déficit fiscal en el corto plazo.
La historia se repite, pues el país no ha conseguido, de manera significativa, transformar la regresiva estructura tributaria vigente. Una verdadera reforma fiscal debe ser distributiva, de los ricos a los pobres, fomentando la equidad, a través de impuestos directos, y disminuyendo la inhumana brecha social que nos caracteriza.
Los impuestos y el sistema tributario son significativos pero para cambiar la injusta distribución del ingreso y minimizar los crueles niveles de desigualdad vigentes.
Impuestos y estado
Tributar es esencial para que el estado pueda financiar políticas orientadas a disminuir las brechas sociales, pero en general, este resultado redistributivo no se logra. Todos estamos de acuerdo en que el estado necesita fondos sanos para lograr el desarrollo social, económico, cultural y político de nuestro pueblo. En lo que no se está de acuerdo es en el modo de gastar y en el derroche de esos dineros.
Para el gobierno es necesario un ajuste fiscal del 4% del Producto Interno Bruto (PIB) para estabilizar las finanzas públicas, y así poder hacer frente a todos sus compromisos. De no aprobarse el paquete tributario, mal llamado “Paquete Solidaridad”, según el gobierno, habría que hacer tres recortes en el gasto para reducir en un 2.5% el déficit fiscal. (Con amenazas y miedos no se logrará el respaldo requerido).
Los tres recortes serían eliminar el 31% de la planilla del gobierno central, lo que equivaldría a despedir a 39 mil personas, produciéndose de esta manera más miseria; suspender parcialmente el pago de la deuda pública, lo que traería serios problemas al gobierno; reducir los pagos por pensiones, con cargo al presupuesto nacional; y finalmente reducir el presupuesto a la educación, limitándolo en un 4.5%, en lugar del 8%, como pareciera ser la aspiración del país.
Voces que enriquecen
Según información del Semanario Universidad, los tributos propuestos por el gobierno no convencen a economistas, para quienes la reforma sí afectaría principalmente a la clase media.
En la propuesta todos los servicios estarían gravados con un 14% al valor agregado (IVA) y los ahorros con un 15% del impuesto de la renta. Este aumento del 1% del impuesto de ventas, se convierte en un impuesto indirecto, que todos pagarían por igual. Según Fernando Herrero, ministro de Hacienda, el nuevo tributo afectaría a la educación y medicina privadas, lo mismo que al agua y la luz, exceptuando sus consumos básicos.
Para el economista Helio Fallas se trata de un impuesto regresivo (indirecto), aunque podría haber casos en que afecte a gente de altos ingresos, contradiciendo con esto a Herrero, para el cual el 60% de su propuesta recaería en el 20% más rico del país.
Herrero solicitó a los diputados la aprobación de “Solidaridad”, pues, entre otros gastos, hay que financiar salarios, pensiones y deuda; además existe gran cantidad de exoneraciones que benefician a grupos de ingresos mayores que hay que eliminar.
Según Leiner Vargas, economista de la Universidad Nacional (UNA), una verdadera reforma fiscal no abarca solo impuestos, debe tener en cuneta la transformación del sector público en su aptitud de ejecutar tareas, rendir cuentas y examinar cuáles instituciones del gobierno cumplen con sus objetivos.
Aseguró que la mayor carga tributaria afectaría a los asalariados, sobre todo del sector público, señalando además que otro asunto a considerar sería el instrumento para recaudar los impuestos. Además el IVA afectaría los servicios del sector profesional y según la gente son muchos los profesionales que defraudan al fisco, como si se tratara de un deporte.
Según fuentes oficiales esta evasión alcanza unos 500 mil millones de colones, suma que pretende juntar Solidaridad.
Henry Mora del Observatorio de la Coyuntura de la UNA respaldaría una reforma tributaria que encare el grave problema de la evasión, y promueva, en la Legislación Tributaria, modificaciones sustanciales que ataquen los muchos defectos legales y administrativos que admiten, hacen posible y hasta promueven la evasión. Por eso el gobierno debe ser claro en sus metas de recaudación; señalar cómo se modificaría con la propuesta la actual estructura tributaria, lo mismo que los objetivos en cuanto a evasión, eficiencia y recaudación.
El gobierno debe garantizar a los ciudadanos cómo va a invertir los nuevos recursos, centrándose de manera especial en educación, salud, seguridad ciudadana e infraestructura, enfatizó Mora.
En declaraciones a la prensa empresarios manifiestan estar opuestos al plan fiscal pues afectaría la recuperación. La crisis económica no se ha superado y el empleo y el crédito no han repuntado, por lo que declaramos que éste no es el momento oportuno para hablar de nuevos impuestos.
El proyecto “Solidaridad” no tiene un capítulo sobre garantías y derechos del contribuyente, ni define qué hacer con los funcionarios públicos que incumplen con sus obligaciones. También exigen medidas precisas que mejoren la recaudación y simplificación del cobro, acotaron los empresarios.
Debate en la Nación
Para Herrero la reforma fiscal es necesaria para cubrir el déficit fiscal del 2010 que alcanzó el 5.3%, y además sin ella, en el 2011, el déficit sería del 5.5%, y en el 2016 un 10% del PIB, resultando de esta manera insostenible.
La Política Nacional de Sostenibilidad propuesta busca el equilibrio fiscal a favor del pueblo costarricense, basándose en dos pilares, responsabilidad en el gasto y solidaridad y justicia en la recaudación. Este proyecto ayudaría a grupos de pequeños ingresos a ser excluidos del sistema tributario, y a los grupos medios a hacer pagos moderados. El nuevo tributo de la renta lo pagaría el sector de entradas altas, lo que destacó como novedoso Herrero.
El economista Claudio Ansorena califica de correcto el impuesto del IVA, como bueno los gravámenes al capital, y como malo lo parcial, insuficiente e insostenible que es el proyecto. Lo mejor de esta reforma es que se pasa de un impuesto de ventas al IVA, incluyendo al sector servicios e incrementando su base impositiva; además de brindar mejor información para lograr una fiscalización más eficiente.
Reconoce el economista que el gravamen a la renta y la exoneración de una canasta básica más disminuida ampara un método más justo y equitativo de impuestos, aunque al mantener un 68% de impuestos indirectos contra un 32% de los directos no favorece una mayor equidad. En cuanto a gravar los servicios de salud y educación privados –advierte- que no repercuten necesariamente sobre los grupos de ingresos más altos, sino sobre las clases medias profesionales.
El énfasis en aumentar impuestos y casi no tocar el problema del gasto, ni mejorar la lucha contra la evasión, convierten la propuesta en un esfuerzo parcial, insuficiente e insostenible. Hacienda debería mejorar la recaudación y disminuir la evasión antes de pedir nuevos impuestos, concluyó Ansorena.
El economista y exministro de Comercio Exterior Alberto Trejos - manifestó- que el ajuste fiscal es necesario y conveniente para no seguirnos endeudando, ya que no basta con cortar gastos, pues la mayoría de ellos son salarios, pago de intereses, compromisos constitucionales y pensiones, difíciles de tocar. Además el estado que todos soñamos defiende más a los necesitados, colabora con el aparato productivo y satisface necesidades en educación, seguridad e infraestructura y salud, y todo esto cuesta plata.
Para Trejos lo mejor del proyecto es el ajuste de un punto al impuesto de rentas, lo mismo que la eliminación de las exoneraciones. Eso sí, lo que más me preocupa son sus omisiones, pues no se cierran los portillos a la evasión del impuesto de la renta, ni se consolida en ningún momento una declaración global que se aplique al total de lo devengado. Tampoco grava lo que algunos ganan en el exterior, ni el ingreso interno disimulado como externo.
Por su parte Román Macaya, empresario y excandidato del PAC –apuntó- que esta reforma fiscal no se aprobará con amenazas a la Asamblea Legislativa, haciéndola así vulnerable al chantaje, amenazas, demagogia y politiquería. El gobierno tiene que aclararle al país de qué manera va usar los nuevos fondos adquiridos de los impuestos y quiénes los van a administrar.
Dinero hay y suficiente
Aunque la Presidenta Chinchilla y su ministro de Hacienda digan que el gobierno no tiene dinero y que el déficit no se puede controlar, lo cierto es que lo hay y por miles de millones. Escondido o sin uso, pero hay.
Declaraciones de la Fracción del PUSC basadas en estudios de la Contraloría aclaran que hay unos dos billones de colones (millones de millones) ociosos en instituciones públicas, que suman cuatro veces lo que el gobierno espera recoger con su proyecto “Solidaridad”. Además se pueden captar otros recursos de gastos “superfluos”, que se “despilfarran” en las instituciones públicas, sin que se tomen las medidas de contención adecuadas.
Cuenta el diputado Fishman, en artículo publicado en la Nación, que en reunión con la presidenta Chinchilla y su equipo económico les probamos, con estudios del ente Contralor, la existencia de multimillonarios superávits en instituciones autónomas, que perfectamente pueden financiar el déficit fiscal y limpiar las finanzas públicas.
Se dice que no hay dinero y el superávit alcanzó en el 2010 el monto de un billón 379.816 millones de colones. Denuncia el diputado que también existe un categoría presupuestaria, llamada “sumas libres sin asignación”, que para este año tiene un monto de más 490 millones de colones.
Ante este serio planteamiento la Presidenta ordenó crear una comisión, donde participaría la fracción del PUSC, para ubicar esas sumas de dinero, y cuánto podría usarse para rebajar el déficit, explicó el legislador.
Estos diputados solicitaron al Banco Central, a la Contraloría y a Hacienda la debida información para poder utilizar esos millonarios recursos.
Con tantos millones que andan por ahí, nos preguntamos, ¿para qué hacer sufrir más a las clases medias y a los grupos asalariados con el incremento de nuevos impuestos, mientras aquellas instituciones descentralizadas nadan en la abundancia. También llamamos la atención de la Presidenta con relación a la estructuración de los presupuestos para este año, donde hay partidas superiores a los 400 mil millones de colones para financiar una planilla paralela, gastos por servicios especiales y otros pagos y servicios de gestión y apoyo.
Del mismo modo habría que revisar –terminó Fishman- los montos por casi 70 mil millones de colones para gastos de información, publicidad y propaganda y los 64.400 millones que se gastarían en alquiler de edificios, locales y terrenos.
Por eso y por muchas otras razones afirmábamos al principio, que dinero hay y suficiente. Lo que pasa en este país es lo que ha sucedido casi siempre, se guarda muchísimo dinero, como si no hubiera necesidades, esperando que algunos lo usen….
Cinco errores ético-políticos de la propuesta
Quisiera terminar estos comentarios con unos aportes del economista Henry Mora, aparecidos en el País.cr.
Costa Rica históricamente no ha logrado cambiar de manera importante la estructura tributaria vigente ni conseguir que su administración sea capaz de enfrentar con efectividad los delitos de la evasión y el fraude fiscal. Todas las reformas aprobadas se han cobijado con la pretendida justicia tributaria, pero ninguna obtuvo resultados satisfactorios. Todas garantizaron atacar la evasión, pero ésta continúa siendo escandalosamente alta, en sociedades y profesionales liberales.
Agrega que los cinco errores ético-políticos de la presente propuesta son:
1- No aprender de los errores del pasado en materia de impuestos. No se ha logrado transformar significativamente la regresiva estructura vigente ni enfrentar la evasión y el fraude fiscal.
2- Pretender aplicar a la realidad costarricense modelos tributarios de otras latitudes.
3- No entender que un impuesto vale lo que la administración encargada de aplicarlos.
4- Darle la espalda a todos los ciudadanos no tomándolos en cuenta.
5- Restar importancia a la responsabilidad fiscal y a los debidos usos de los nuevos tributos. Es importantísimo que los ciudadanos crean que los nuevos impuestos se van a utilizar idóneamente y para los fines diseñados.
Para finalizar, Henry Mora propone que “la Política de responsabilidad fiscal del gobierno debería transformarse en una ley que ponga coto al despilfarro, a la ineficiencia, al clientelismo y la corrupción. Quizás con esto los ciudadanos vuelvan a creer en la importancia de una carga tributaria suficiente, que el país no tiene”
Una verdadera reforma fiscal debe ser distributiva de los ricos a los pobres, fomentando la equidad a través de impuestos directos y disminuyendo así la inhumana brecha social que nos caracteriza
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