Cumbre de Cancún
Derechos del clima o capitalismo verde
Oscar Lépiz Villegas
Acuerdos de la Conferencia COP16, organizada por las Naciones Unidas (ONU), sobre el cambio climático, y celebrada en Cancún, México,, al igual que Copenhague, amenazan de muerte no sólo al Protocolo de Kioto, sino también a la misma humanidad, pues de concretarse lo allí acordado, el planeta sufrirá un incremento de cinco grados Celsius, convirtiéndose en tierra inhóspita para toda vida.
A pesar de los aplausos y abrazos y de la euforia de la mayoría de los participantes en la clausura, Cancún se convirtió en una cumbre de mínimos, donde los países del sur fueron incapaces de protestar contra las exageradas emisiones de gases de los países ricos, ni de hacerles ver sus responsabilidades históricas en la contaminación del Planeta, y de la consiguiente deuda ecológica para con nuestra Madre Tierra.
La gran preocupación de nuestro país con respecto a la cumbre de Cancún, según información de la Nación, se focalizaría en cómo crear programas de mitigación y de reducción de emisiones, para conseguir recursos económicos acordados en la cumbre y financiados por países desarrollados, pero que aún no se sabe de dónde saldrán.
Bolivia fue el único país en desacuerdo con los textos finales, indicando que esa clase de programas mercantilizan los bosques.
Gobierno conforme con Cancún
Según publicó la Nación nuestro país (gobierno) está satisfecho con los acuerdos de Cancún, pero advirtiendo que no son perfectos, y destacando los beneficios que el país puede obtener de ellos.
El jefe de la delegación y viceministro del Ambiente –enfatizó- en los beneficios económicos que podríamos alcanzar para financiar programas de reducción de misiones, de forestación y de medidas de mitigación.
Agregó que mejoras en el transporte público, infraestructura, gestión de residuos y energías renovables, entre otros, ayudarían a lograr beneficios económicos prometidos en la cumbre.
Costa Rica tiene interés en crear un fondo verde para financiar proyectos de adaptación y mitigación frente al cambio climático, y para esto se habló con la Unión Europea para obtener su colaboración.
En ese sentido Bolivia criticó y rechazó los textos del acuerdo pues favorecen este proceder, terminando todo en dinero y en la mercantilización de los bosques.
Críticos afirman que países desarrollados ofrecieron millones de dólares a países pobres para la creación de fondos verdes que los ayudaran a ajustarse y moderar los efectos del cambio climático, con tal de que se olvidaran de los acuerdos vinculantes de Kioto.
Cancún acuerdo de mínimos
Se habló de seguir negociando y de continuar con un segundo período de compromisos, dentro del acuerdo de Kioto, pero sin mencionar cuando ni asegurar nada; más bien se mantiene la puerta abierta para destruir los acuerdos vinculantes del Protocolo, favoreciendo a los países ricos y condenando a la ruina al Planeta Tierra.
En cuanto a la reducción de emisiones, éstas se dejan a la “buena voluntad” de los países, sin acordar una cifra de recortes. Por supuesto que se confirman herramientas de flexibilidad para los países ricos, en cuanto al cumplimiento de lo acordado en Kioto.
Estas medidas no son solo insuficientes sino que no tienen instrumentos de comprobación apropiadas.
En los acuerdos a largo plazo se sigue pensado en los bosques como “nuevos depósitos” de carbono, apuntando al comercio de emisiones.
Se crea un ”Fondo Verde” con recursos, sobre todo de países desarrollados, para auxiliar a naciones pobres a afrontar, mitigar y ajustarse a los efectos del cambio climático, invitando al Banco Mundial a jugar un rol fundamental.
Este fondo proyecta reunir y distribuir unos cien mil dólares al año, hasta el 2020 para apoyar los esfuerzos de aquellos países, y favorecer el uso de tecnologías limpias no contaminantes.
Analistas se preguntan, este fondo, de qué se trata, de donaciones o de préstamos. Como que la cosa no está muy clara.
Entre otras cosas, también se acordó establecer un comité de adaptación, de apoyo y acompañamiento en la creación de planes de protección frente a los cambios del clima.
En cuanto al programa de Reducción de emisiones por degradación (REDD) se lo presenta como una herramienta para la reforestación de los bosques, siendo más bien un plan que propicia la privatización.
Lo cierto es que Cancún se perdió en lo mínimo y se “olvidó” de lo máximo, Kioto. Expertos agregan que se puede calificar esta cumbre, como de mucho ruido y pocas nueces.
Voces de amigos de la tierra
Ricardo Navarro (El Salvador). “Solo en el Palacio de la Luna (Hotel de las negociaciones) un instrumento legal como el Protocolo de Kioto termina por beneficiar a los países ricos responsables históricos del cambio climático, aunque no reduzcan sus emisiones. Lo que se discute en la Luna no refleja lo que pasa en el Planeta Tierra”.
Lucía Ortiz (Brasil). (Rechazamos un acuerdo sobre bosques que más que buscar su preservación, los valora económicamente de acuerdo al carbono que almacenan, y abre la puerta a más comercio de emisiones, para favorecer a las naciones más poderosas y más contaminantes”.
Grace Herrera (Costa Rica) “Solo a un grupo de imbéciles se le puede ocurrir invitar al Banco Mundial a recibir fondos del clima, con el historial inmenso que tiene de financiamiento de los proyectos más sucios del mundo y de condicionamientos de muerte a nuestros pueblos”.
Domingo Ledrón (México). “Textos de Cancún no responden bajo ninguna circunstancia a la urgencia de lo planteado por la ciencia, y provocarán un aumento de temperatura mundial promedio de más de cinco grados. Actualmente con el aumento de un grado, los impactos del cambio climático ya son gravísimos. Cada año mueren unas 300 mil personas por el cambio climático y desastres naturales y sociales”.
Pablo Solón (Bolivia). “Rechazamos que se amplíe la posibilidad de nuevos mecanismos de mercado, como si fueran una varita mágica, así como que se otorgue un papel temporal al Banco Mundial para gestionar el nuevo Fondo Verde de ayuda a los países en desarrollo”-
Evo Morales (presidente Bolivia). “Si algunos pequeños países aceptaron (aquellos textos) fue por plata, y con la plata no vamos a reducir la temperatura. Tal vez puede ayudar en algo, en la mitigación y la reforestación, pero jamás con la plata vamos a reducir la temperatura”.
Foro por la justicia climática (Cancún). “Exige una transición justa a un cambio profundo del modelo de producción y consumo, reivindicando medidas como, compromisos de reducciones obligatorias de las emisiones de gases de efecto invernadero, para estabilizar el aumento global de la temperatura en un máximo de 1.5 grado Celsius. Reparaciones y compensaciones de la deuda ecológica y los crímenes climáticos, y el fin de falsas soluciones tecnocráticas, basadas en la economía de mercado”.
Según declaraciones de los sociólogos, Josep María Antentas y Esther Vivas, salvar el clima requiere poner en práctica políticas que “toquen el corazón del actual sistema de producción, distribución y consumo, y no nuevos retoques cosméticos”.
De lo que se trata –enfatizaron- es de unir el combate por la justicia climática con la justicia social, y de huir de las falsedades del capitalismo verde y del barniz ecológico de las políticas social-liberales.
En fin Cancún es un acuerdo macro, y los países participantes, excepto Bolivia, no han hecho compromisos concretos de reducir emisiones, ni tampoco se han establecido instrumentos de control-
Estos dos temas, según se acordó, serán analizados en el próximo encuentro para el cambio climático convocado por la ONU, en diciembre del 2011, en África del Sur.
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