jueves, 15 de marzo de 2012


Diputados quieren servirse con  cuchara grande

 
     
                 Oscar Lépiz Villegas


En los banquetes de los epulones modernos los de su calaña se hartan con   grandes manjares, mientras los pobres  esperan  que caigan  migajas de la mesa para no desfallecer.



Mientras a los trabajadores del sector público les aplicaron un “aumento” salarial de cinco mil colones y a los privados un 4%  para el 2012, algunos diputados están pensando  servirse con la cuchara grande 150  mil colones. Así su salario pasaría de unos 5 mil dólares a 7 mil para iniciar, después por medio de ajustes “ordinarios” podría llegar a unos 12 mil dólares mensuales.


En consulta hecha por la Nación a 30 diputados, 17 están a favor de frenar la iniciativa, 12 lo calificaron de justo y necesario y uno no votó. El incremento que es 30 veces mayor al aplicado al resto de funcionarios públicos, fue defendido, de manera especial, por diputados que trabajan en zonas rurales.


Cabe resaltar también que algunos legisladores al señalar como deficiente el rendimiento de la Asamblea Legislativa, confesaron, que no existe justificación alguna para tal aumento.


Pareciera que el grupo de los 12 que están  a favor no saben dónde están ni qué suelo están pisando.


Sorprende que la Sala Constitucional desechara un recurso de amparo y declarara que los diputados pueden tener este “aumento”, pues no hay nada ilegal. Una ley los ampara; aunque no siempre lo legal es moral, y lo moral también cuenta.


Para parar esta vergüenza, lo único que podría hacerse, según el diputado Mendoza, es que el ejecutivo firme una convocatoria para que juntos creamos una ley que modifique la anterior de 1990.


Nuevos diputados para un nuevo modelo de país


El país necesita de nuevos diputados que colaboren en la creación de un  nuevo modelo de país, con una legislación fundamentada en el respeto y cumplimiento de los derechos de todos ciudadanos.


Diputados capaces y honestos  que se esfuercen por aprender nuevas y mejores maneras de hacer su trabajo, haciéndose indispensables, yendo más allá del simple sentido del deber; especializándose y redefiniendo sus habilidades.


Tales legisladores necesitan un cambio de actitud que se refleje en un compromiso por  crear leyes que aseguren el progreso del país y el bienestar de todos, convenciéndose de que en la Asamblea también se juega el futuro de la nación.


Si todos los trabajadores tienen que socarse la faja, es desde todo punto de vista injusto que ustedes, se sirvan con la cuchara grande, llevándose la mejor parte y dejando las migajas para los demás. No olviden que aunque todo nos es permitido, no todo nos es lícito. No todas las leyes son justas.


Costa Rica necesita legisladores y legisladoras que enfrenten el riesgo y la adversidad de ser infieles a su partido por buscar lo mejor para la nación; esto porque no siempre el bien de la mayoría  coincide con los intereses de su agrupación.


Los 12 diputados y los que los acuerpan están “meando fuera del tarro”, ignorando la situación fiscal del país, sí es cierto lo que nos dice el gobierno, y no tomando en cuenta el injusto aumento que les recetaron al resto de funcionarios públicos. Este grupo como parte de los privilegiados de los banquetes de los modernos epulones, siempre ha buscado lo mejor para sí mismo, aunque muchos  tengan que contentarse con  las migajas.


O el gobierno nos está engañando o esta camarilla de diputados  sí sabe dónde hay dinero oculto.





Algunos se oponen


Los hay que aceptan que la Asamblea no trabaja como debe hacerlo y que su rendimiento no justifica de ninguna manera el descabellado aumento.


Según publicación de la Nación, el diputado Juan Carlos Mendoza, presidente de la Asamblea, presentó un proyecto de ley para frenar  aumentos salariales en los tres poderes de la república, a funcionarios que ganen más de dos millones de colones, esperando que el ejecutivo presente una “política salarial razonable”.


Por su parte Víctor Emilio Granados del PASE, destacó que este aumento viola el principio de proporcionalidad y racionalidad, lo mismo que la equidad salarial instituida por la Constitución.


Agrega que las distintas fracciones analizan las acciones  a seguir, estudiando, entre otras cosas, la propuesta del diputado Mendoza.


Lo cierto es que los distintos criterios existentes en la Asamblea, dificultan la posibilidad de que el plan de Mendoza se apruebe antes de que el aumento llegue a las cuentas de los legisladores.


En este semestre los legisladores percibirían un incremento de 150 mil colones, acordado por ley cada seis meses, con lo que ganarían un salario superior a los tres millones de colones.


Expertos señalan que la meta  que se proponen algunos diputados es recibir un salario lo más alto posible, aunque su trabajo sea deficiente y los beneficios para el país nulos.


La ley que permite este jugoso aumento fue aprobada en 1990, y lo hará realidad el próximo mes de mayo, lo que significará para los diputados un millón de colones más que cuando comenzaron en el 2010, y un privilegio que contados empleados públicos pueden darse.


La diputada Marielos Alfaro, del Movimiento Libertario resalta que todavía hay tiempo para modificar la ley y realizar un ajuste de acuerdo con la inflación.


Sumándose al grupo de los oponentes al aumento, el diputado Justo Orozco, de Renovación Costarricense, dice no querer el incremento y me arrepiente por haber impulsado el aumento salarial del 2010.


Mientras tanto otros diputados, especialmente de zonas rurales, defienden el incremento que será 30 veces mayor al del resto de los funcionarios que trabajan para el Estado.


Según nota del Diario Extra los diputados están  enredados sobre qué hacer con el próximo aumento salarial, pues mientras unos sostienen que es un derecho irrenunciable, otros del todo no están de acuerdo con que éste se dé, buscando eliminar el 5% semestral, que representaría un incremento de ¢150 mil en sus salarios.


Queremos ver a todos los diputados que están en contra de aquel incremento exigiendo al ejecutivo una convocatoria para crear una nueva ley que pare tales abusos.


Sindicatos reaccionan


Al conocerse tal incremento salarial, sindicatos reaccionaron enojados por la disparidad de salarios en el sector público, que los afecta directamente.


“Los de arriba reciben con cuchara grande y los de abajo tenemos que soportar las migajas que quedan en la olla de los salarios de la administración pública; esto ha levantado todo un revuelo, comentó el dirigente sindical Albino Vargas de la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP).


Agregó que algunos diputados tomarán medidas para detener tal aumento, que se estima treinta veces más de lo que recibirá el resto de trabajadores del sector público.








Propuesta del ejecutivo


El sistema de empleo público del país encara diversos problemas según declaraciones dadas a los medios por la Contraloría General de la República.


Se destaca la ausencia de una rectoría administrativa y una carencia de estadísticas, así como multiplicidad de beneficios y debilidades al planear el recurso humano. 


En ese sentido el gobierno está planeando  un nuevo proyecto de ley de empleo público, que incluya el asunto de los beneficios y remuneraciones de sus trabajadores. Esta idea la confirmó la ministra de Trabajo Sandra Pisk, explicando que el gobierno decidió solicitar un diagnóstico a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para evitar problemas.


Lo que el gobierno pretende con esto es lograr mayor eficiencia de parte de sus trabajadores y una gran transparencia en el salario.


Al referirse a la propuesta Mauricio Castro, asesor legal de la (ANEP)  -aclaró-  que con los empresarios y el Poder  Judicial trabajamos por diez años en un proyecto de Ley de Reforma Procesal laboral que se encuentra en la Asamblea.


Los sindicatos someterían a la consulta de sus bases este proyecto de ley, para discutirlo luego en los diálogos que están realizando con la presidenta Chinchilla


Como anécdota cabe destacar  que en años anteriores se presentaron seis proyectos de ley de  empleo público, y ninguno de ellos fue aprobado. A ver qué va a pasar  con el sétimo.


De resultar aprobado, a lo mejor se terminarán los banquetes de los epulones modernos y de su élite, que se sirve con la cuchara grande, mientras los trabajadores esperan que caigan algunas migajas para no desfallecer.


Por el momento hay mucha gente que apoyaría a la Presidenta Chinchilla y al resto de los diputados, si impulsados por los valores de justicia y equidad establecen una nueva ley que impida semejantes atropellos.





















 









to semestral del 5% en sus salarios. Aunque ya exista una ley que dicta estos aumentos de manera automática, esto no debe ser excusa para que los diputados no den el ejemplo al resto de los funcionarios del Estado costarricense. Los diputados tienen la potestad de rechazar el aumento en un acto de solidaridad con los trabajadores de nuestro país. El ejemplo comienza en casa.Román MacayaR













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